Emergentes

Samba triste en la Bolsa brasileña

El mercado brasileño se desploma un 20% desde junio, agobiado por una inflación de

dos dígitos, unos tipos de interés al 9,25% y un real debilitado.

Una réplica del toro de Wall Street figura en la puerta de la Bolsa de rn São Paulo.
Una réplica del toro de Wall Street figura en la puerta de la Bolsa de São Paulo. GettyImages

Brasil bien podría ser un banco de pruebas donde llevar al extremo todos los temores económicos posibles. La inflación de la sexta economía del mundo y primera de Latinoamérica se sitúa en el 11,1% y los tipos de interés marcados por su banco central han pasado en siete meses del 2% al 9,25%. El índice Ibovespa marcó máximos anuales en junio pero desde entonces se desfonda casi el 20%. Su divisa, el real brasileño se ha depreciado más del 13% desde el verano respecto al dólar estadounidense, y otro 7% frente al euro. Y, por último, su déficit público, como consecuencia de la pandemia del Covid-19 se eleva hasta el 9,4% del PIB.

A sus malas cifras macroeconómicas se suman las fuertes sequías en el país y un horizonte electoral complicado para el próximo año, donde los expertos echan en falta candidatos moderados. Las salidas de tono de su presidente Jair Bolsonaro sobre el Covid-19 y una posible intervención en la petrolera Petrobras tampoco han ayudado.

Nicolás Savovic, responsable de Renta Variable Latinoamericana de BBVA Asset Management, explica que “Brasil es uno de los mercados emergentes más volátiles y cíclicos y suele sobrerreaccionar”. Para este experto se haya en el pico de pesimismo, lo cual puede ser una buena oportunidad para los inversores: “Su moneda es una de las más baratas de la región de emergentes, igual que su Bolsa de valores, que cotiza con un descuento histórico. Además, a pesar de su mala reputación, Brasil ya es un líder en mercados emergentes en cuanto a vacunación y, por último, China anunció esta semana su intención de lanzar nuevos estímulos monetarios, lo cual le daría soporte a su economía, limitando la caída de exportaciones en Brasil”, concluye.

Según recoge la agencia Bloomberg, el índice Ibovespa cotiza a poco más de 6 veces las ganancias futuras (PER), muy por debajo del promedio de 10 años de 11,8 veces. “Pero un escenario macro más desafiante puede llevar a los inversores a recortar las estimaciones de ganancias en el futuro”, según Wealth High Governance, una firma de banca privada creada por ex ejecutivos de Credit Suisse.

Solo los bajos precios de las acciones y la recuperación económica de China pueden devolver el optimismo al Bovespa

Ashis Chugh, gestor de emergentes en Loomis Sayles (filial de Natixis), centra su preocupación en el abandono de la disciplina fiscal del controvertido presidente Bolsonaro con su programa de auxilio social “al eludir un techo de gasto obligatorio para dar limosnas a los ciudadanos más pobres de Brasil con el fin de reanimar su hundida popularidad”.

Los analistas consultados aún creen que es pronto para elegir valores concretos del mercado ante los grandes desequilibrios económicos. Un infome de esta misma semana de Crédito y Caución mostraba su inquietud por el pago de la deuda pública con una vida corta (3,6 años) y que ya representa el 91% de su PIB. “Brasil afronta uno de los gastos en intereses más altos del mundo, muy superior a la media de los mercados emergentes y de América”. Y añaden: “Brasil necesitaría reformas fiscales, como la mejora del complejísimo sistema tributario y la reducción del gasto público obligatorio”.

Las perspectivas para 2022 no son muy halagüeñas después de que en sus dos últimos trimestres se hayan producido recortes en el PIB, pese a lo cual, los expertos esperan que Brasil termine este año con un crecimiento superior al 4%, tras caer el 4,1% en el pandémico 2020.

Desde S&P Global Ratings apuntan que “para 2022 Brasil, Reino Unido, EE UU y China verán un crecimiento más bajo (en ese orden de clasificación), mientras que los pronósticos son planos o más altos en 2023-2024”. S&P destaca los problemas de la cadena de suministro en Brasil, sobre todo en lo referente al mundo agrario.

También desde el banco estadounidense Goldman Sachs creen que en 2022 el tema fiscal será clave para que los emergentes atraigan dinero. “De cara a 2022, Brasil, Sudáfrica y Turquía se proyectan como mercados emergentes vulnerables con grandes déficits o una mejora limitada en el horizonte”, explican.

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