La urgencia de inmigrantes y el crecimiento de Vox

España necesita mano de obra extranjera que cubra el déficit demográfico,

y mientras suben las expectativas electorales de los antiinmigrantes

La baja tasa de natalidad y el envejecimiento de la población constituyen el principal problema político y económico de España. La combinación de ambos factores lleva a que por séptimo año consecutivo el número de fallecidos supere al de nacidos, tendencia agravada por el Covid y que continuará en los próximos años, según estimaciones del Instituto Nacional de Estadística.

Esta evolución conduce de manera inexorable a un país más pequeño, con peores servicios públicos y pensiones más bajas, a menos que se facilite la inmigración. Se puede idear la mejor política para fomentar la natalidad, pero pasarán años antes de ser efectiva. La única manera de fabricar ciudadanos mayores de edad listos para trabajar es abrir la puerta a mano de obra de otros países.

Este diagnóstico es incuestionable, aunque con diferencias de matiz en cifras y proyecciones. El INE estima que España tendrá poco más de 50,2 millones de habitantes en 2060, de los que el 30%, 15 millones, habrán nacido en el extranjero. Es el doble de los que hay ahora. Por tanto, es urgente que socialmente se vaya asumiendo esta realidad, puesto que no se trata solo de importar mano de obra, sino de integrarla.

Es aquí donde surge el elemento distorsionador: Vox. El partido que lidera Santiago Abascal tiende a acompañar a la palabra inmigrante de una serie de adjetivos que los demonizan, con el agravante de que parece que la estrategia les funciona, puesto que están con las mejores perspectivas electorales desde que entraron en el Congreso de los Diputados en abril de 2019. Sin embargo, hasta los menos sensibles a ayudar a los migrantes siquiera por razones humanitarias, deberían aprender, aunque sea por egoísmo, que los van a necesitar y mucho.

Cada semana surgen datos que ponen de manifiesto la bomba demográfica de España. Este miércoles fue la OCDE, que hizo público el documento Panorama de las pensiones 2021. Este informe señala que España tendrá en 2060 un 32,2% menos de población con edad de entre 20 y 64 años de la que había el año pasado. Es una situación parecida a la de Italia (-31,8%), Portugal (-30,6%) y Grecia (-34,5%). Pero nada que ver con la de Irlanda (+5,1%), Reino Unido (0%), Francia (-6%) e incluso Alemania (-20,7%), que aun siendo mala no es tan grave.

Por tanto, si hoy, con 3,2 millones de parados, hay muchas provincias con problemas para encontrar trabajadores en sectores como la construcción y los servicios, es fácil imaginar que la situación se va a agravar año a año. De hecho, según el INE, actualmente hay casi cuatro millones de trabajadores que tienen más de 55 años, lo que supone el 20% del total de la población ocupada, 20 millones, se jubila en la próxima década.

Es más, hasta el sector público se va a encontrar con problemas para reponer a la enorme masa de funcionarios que se jubilará en los próximos años. El 46% de los trabajadores del sector público tenía más de 55 años en 2019, según un informe también de la OCDE, que señala que ese porcentaje es 20 puntos superior a la media de los países que integran esta organización. De manera que en la próxima década España se enfrenta a la jubilación de prácticamente la mitad de los empleados del sector público. Según datos del INE de 2020, el porcentaje de empleados públicos mayores de 55 años es del 32,4%, con 968.700 personas.

Por tanto, entre la necesaria rotación por envejecimiento de la población y las fuertes tasas de crecimiento económico que se esperan para los próximos años (+6% en 2022), insufladas por los 140.000 millones de fondos europeos, es razonable y necesario que se multiplique la población extranjera. Según el INE, en 2060, casi uno de cada tres habitantes habrá nacido fuera de España.

Con este panorama, no se entiende que Vox emplee esa agresividad contra la inmigración. En las últimas elecciones generales presentaron un documento programático denominado 100 medidas para la España viva, en el que dedican un apartado a la inmigración con nueve medidas concretas. Las palabras más frecuentes son: deportación, endurecimiento, persecución, mafias, suprimir, revocar. Ocho de los nueve puntos son para amedrentar y únicamente el último, el 22, tiene tono constructivo, siendo muy generoso: “La inmigración se afrontará atendiendo a las necesidades de la economía española y a la capacidad de integración del inmigrante. Se establecerán cuotas de origen privilegiando a las nacionalidades que comparten idioma e importantes lazos de amistad y cultura con España”.

En todo caso, dada la dinámica demográfica y las necesidades de empleo y financiación de las pensiones, es urgente que el Gobierno y la oposición, al menos el PP, empiecen a tender puentes para ir construyendo una normativa que propicie el crecimiento de la natalidad, por un lado, y facilite la llegada ordenada, legal y sin riesgo de perder la vida aquellos que quieran trabajar e integrarse en España.

Queda claro que no es que lo necesiten los extranjeros, que también, es que va a ser fundamental especialmente para todo el sur de Europa, la misma región que hoy sufre la presión de la inmigración ilegal. Por tanto, cuanto antes se pongan los partidos manos a la obra para concienciar a la sociedad, más fácil será su integración.

Da gusto ver que Alemania ya tiene a un ministro de origen turco, Cem Özdemir, que acaba de asumir la cartera de Agricultura y Alimentación; que Reino Unido tiene como Chancellor of the Exchequer, equivalente a ministro de Hacienda, a Rishi Sunak, de padres nacidos en India; o que Francia ha contado con un primer ministro nacido en Barcelona, Manuel Valls, y sea habitual ver a ministros de origen marroquí. En España va a pasar y hay que ayudar a Vox a que entienda que es bueno.

Aurelio Medel es Doctor en Ciencias de la Información. Profesor de la Universidad Complutense