Inditex inyecta dudas en una máquina bien engrasada

A los inversores les gusta Isla, con razón: la apuesta por el online y el giro de la cadena de suministro han funcionado

Tienda de Zara en Barcelona.
Tienda de Zara en Barcelona. reuters

Inditex es una máquina bien engrasada, pero ahora viene con un signo de interrogación. El gigante español de la moda rápida, valorado en 88.000 millones de euros, sustituyó ayer de forma abrupta a su presidente ejecutivo, Pablo Isla, por la hija del fundador Amancio Ortega, Marta, y nombró un nuevo consejero delegado, Óscar García Maceiras. Los inversores han reaccionado como si acabara de echar arena en el depósito de gasolina.

Un desplome del 5% en la cotización puede ser duro para Marta Ortega, que lleva mucho tiempo siendo considerada la heredera. Ya en 2011, cuando su padre abandonó la dirección general del negocio, Isla fue nombrado presidente ejecutivo y asumió mayores responsabilidades en Zara, la marca insignia de la compañía. Los inversores que poseen el 35% de las acciones de Inditex que no están en manos de Ortega sénior deberían haber anticipado su ascenso.

Sin embargo, a esos accionistas les gusta Isla, con razón. Desde que se incorporó a Inditex en 2005, su priorización de la venta digital llevó a los canales online a representar el 14% de los ingresos de la compañía en 2019, y a finales de 2021 esa cifra se elevará a más del 25%. También eliminó las tiendas pequeñas en favor de grandes establecimientos emblemáticos en las grandes ciudades, y apartó de Asia la cadena de suministro de la empresa para que se abastezca de camisetas y zapatos más localmente. De este modo, cuando se produjo la pandemia, Inditex pudo seguir vendiendo ropa a los clientes y su base de costes siguió siendo manejable a pesar de la crisis de la cadena de suministro mundial.

Por el contrario, García Maceiras no está testado. Se incorporó a Inditex en marzo y su experiencia es en la banca, no en la moda rápida. Y aunque la formación jurídica de Isla significaba que también carecía de pedigrí en el sector minorista, se incorporó como vicepresidente con el fundador de la empresa, Amancio, en 2005. En cambio, García Maceiras trabajará con Marta en su primer puesto como presidenta, sin Isla en segundo plano.

Todo ello tiene implicaciones para la cotización de Inditex, que ha recuperado los niveles anteriores a la pandemia. El grupo está valorado a 23 veces su beneficio futuro, por encima de pares como la sueca H&M, que se valora a 18 veces. Pero todavía tiene que gestionar lo que queda de la pandemia, y luego enfrentarse a los activistas del cambio climático que persiguen cambios drásticos en su modelo de negocio. Eso es menos fácil de hacer sin un par de manos seguras.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías