Federated Hermes

Mitch Reznick: “Hay bonos verdes que solo se han lanzado para afrontar vencimientos”

El director de renta fija ESG de Federated Hermes estaca el compromiso con la sostenibilidad de Telefónica y de solo un puñado de petroleras

Mitch Reznick, director de renta fija ESG de Federated Hermes
Mitch Reznick, director de renta fija ESG de Federated Hermes

Es el responsable de análisis y sostenibilidad de renta fija de la gestora Federated Hermes, que tiene un patrimonio global bajo gestión de 710.000 millones de euros. Mitch Reznick recala en Madrid a su vuelta desde Glasgow de la cumbre del clima, en la que considera se han alcanzado conclusiones algo decepcionantes pero en la que ha quedado de manifiesto el compromiso medioambiental de las compañías privadas. “Las empresas están siendo muy ambiciosas en sus compromisos, es un buen punto de partida para una próxima década que va a ser clave, la última oportunidad para frenar el sobrecalentamiento del planeta”.

En ese proceso, las compañías petroleras juegan un papel decisivo y es sin duda uno de los sectores en los que se pone más a prueba la exigencia de cada gestora y de los inversores a la hora de juzgar la sostenibilidad. De hecho, el ecopostureo o lavado de imagen es para Reznick uno de los grandes problemas de la inversión sostenible, puesto de manifiesto ante el enorme boom que ha registrado este segmento del mercado.

Además de la gestión de activos, Federated Hermes también presta servicio de asesoramiento en temas ESG, a modo de proxy solicitor, a un volumen de activos de 1,72 billones de dólares.

Pese a ser un sector contaminante, Reznick justifica la inversión en bonos de compañías petroleras, aunque de forma muy selectiva. “La clave está en que ofrezcan un proyecto creíble de transición energética”, señala. Y reconoce que “hay muy pocas firmas del sector que estén realmente comprometidas con el cambio climático”.

En cartera, la gestora cuenta con deuda de la británica BP, la estadounidense Occidental Petroleum, y ya en el mercado del gas, la también estadounidense EQT Corporation, el mayor productor de gas natural del país. Los fondos de Federated Hermes también han invertido durante largo tiempo en la mexicana Pemex, pero la firma decidió en el tercer trimestre deshacer su posición al detectar riesgos relacionados especialmente con el gobierno corporativo.

Para Reznick, el lavado de imagen o greenwashing “está en cada rincón del mercado de capitales. Ha entrado mucho dinero en el mercado de bonos verdes y sostenibles y no todo vale”. El gestor explica incluso que “algunos bonos verdes han servido para refinanciar el vencimiento de bonos tradicionales con la promesa de que los fondos se destinarán a proyectos sostenibles en unos años”. Una práctica que, según denuncia Reznick, no desluce en todo caso que “en términos generales, el mercado de bonos verdes está teniendo un desarrollo muy positivo”.

Una de las firmas que el gestor destaca por su compromiso con la sostenibilidad es Telefónica. La gestora tiene en cartera bonos híbridos sostenibles lanzados por la operadora en febrero de este año con un cupón del 2,376%, en la primera emisión de estas características lanzada en el sector de las telecomunicaciones.

“Telefónica es un líder global en sostenibilidad en el sector de telecomunicaciones y puntúa bien en esta materia en todas sus áreas de negocio”, afirma Reznick. El gestor destaca que la operadora española está claramente alineada con el objetivo más ambicioso del Acuerdo de París, de un aumento de la temperatura del planeta de solo 1,5 grados, y que “tiene una positiva trayectoria en la reducción de emisiones, que da confianza en que la compañía logre sus objetivos de sostenibilidad a corto y largo plazo”. La teleco se ha marcado el objetivo de ser neutral en emisiones de carbono en sus principales operaciones ya en 2025.

Reznick augura la continuidad del sólido crecimiento del mercado de deuda sostenible, aunque también apunta a que este tipos de bonos tenderán a equipararse con el tiempo a los bonos convencionales, hasta el punto de que pueda quedar diluida la prima que a menudo están dispuestos a pagar los inversores por los bonos verdes, conocida como greenium.

Hasta el momento, según explica Mitch Reznick, esa prima por adquirir un bono verde ronda los dos puntos básicos en los bonos soberanos de mayor calidad y los siete u ocho puntos básicos en los bonos verdes lanzados por empresas con rating grado de inversión. “Las mayores emisiones en el mercado de bonos sostenibles deberían equilibrar esta situación”, añade.

“Una vez que el mercado de EE UU despegue y empiece a crecer tan rápido como en Europa, sospecho que el mercado de bonos verdes europeo alcanzará el equilibrio entre oferta y demanda”, concluye.

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