Contante y Sonante

A vueltas con la fusión de BBVA y Banco Sabadell

Las declaraciones de Torres encienden una llama que ya parecía apagada: la integración de ambas entidades financieras

Onur Genç, consejero delegado de BBVA, y Carlos Torres, presidente de BBVA
Onur Genç, consejero delegado de BBVA, y Carlos Torres, presidente de BBVA

El martes pasado, un conocido banquero especulaba en petit comité con la posibilidad de que BBVA y Banco Sabadell volviesen a reintentar su fusión, cuyas negociaciones se quebraron en diciembre del pasado año, poco más de un mes después de reconocer que estaban bordando su unión.

Las conjeturas de este banquero venían a cuento a raíz de la operación que había anunciado un día antes BBVA. Iba a lanzar una opa sobre el 50,15% del capital de su filial turca Garanti que no controla. El anuncio, por cierto, sorprendió al mercado, que no esperaba esta compra ahora, lo que provocó que la acción de la entidad que preside Carlos Torres se desplomará un 5,5%.

La reacción de los analistas y de la prensa, en general, fue casi unánime. Esta operación implica aumentar el riesgo y la volatilidad de BBVA y se supone que aleja una posible fusión en España, y más en concreto, entre esta entidad y Banco Sabadell.

Este directivo, sin embargo, no compartía las teorías de estos colectivos. Él mantenía que en dos o tres años, a más tardar, ambos bancos volverían a negociar su fusión. Su argumento era que tanto Carlos Torres, presidente de BBVA, como Josep Oliu, su homólogo de Sabadell, querían esta operación.

La unión de estos dos bancos no necesita que se realice con los ingresos que le han aportado a BBVA la venta de su filial en EE UU. Se podría llevar a cabo acudiendo al mercado que en estos momentos está dispuesto a sufragar una fusión bancaria si la operación tiene lógica industria y los inversores creen en ella, según han explicado en los últimos mese los propios directivos de la entidad de origen vasco.

Denaria quiere abrir el debate sobre la necesidad de mantener el dinero en efectivo. Dice que es más seguro en todos los sentidos

Pues, mientras se daba por cerrado el episodio de la fusión de BBVA y Sabadell tras el anuncio de la opa sobre el total del capital de Garanti, va Torres y vuelve a abrir la puerta a esta operación, justo en el Investor Day del banco celebrado el pasado jueves.

“Veremos que nos depara el futuro”, aseguró el presidente de BBVA tras una pregunta sobre esta posible operación. Y otra vez a vueltas con esta fusión.

Según la teoria del conocido banquero -comentada dos días antes de que Torres decidiese no cerrar la puerta a volver a negociar con Sabadell-, el hecho de que ambos bancos hayan reducido costes con cierre de oficinas y recorte de plantilla, estén mimando al accionista en el caso de BBVA con una multimillonaria recompra de acciones, y que Oliu haya al final optado por mantener TSB para no malvender esta filial, “pueden ser señales de que están esperando a arreglar sus casas para volver a negociar una operación corporativa”.

En esta ocasión Sabadell ha decidido no responder a las declaraciones pronunciadas el jueves por Torres.

Desde que César González Bueno fue nombrado consejero delegado de Banco Sabadell, y se redujeron los poderes de Oliu (pero dicen que sigue mandando mucho), no hay ocasión en la que su primer ejecutivo repita que el mandato que le ha dado el consejo de administración es mantener la independencia de la entidad. “No se está negociando ninguna fusión”.

Dicho esto, parece que habrá que esperar uno o dos ejercicios más para saber cual será el final de este debate. ¿BBVA será más turco que español?, ¿Sabadell conseguirá mantener su independencia los próximos años?, ¿o se llevará a cabo

la cacareada unión?. La respuesta en un futuro, aunque mientras hay que decir que Turquía aportará al beneficio del grupo de origen vasco lo mismo que el de España. Aunque México seguirá siendo la mina de la cuenta de resultados de BBVA.

Por cierto, uno de los objetivos de BBVA incluidos en su plan estratégico 2021-2024 es la captación de 10 millones de clientes entre todas sus filiales. De esta cantidad, el banco espera captar 3,6 millones de usuarios en España, una cifra nada despreciable teniendo en cuenta la feroz competencia que existe en España en el sector financiero, en la que se incluyen ahora los neobancos. Además, España es uno de los países más bancarizados del mundo, con más del 90% de su población con cuentas en bancos, con lo que es complicado ganar clientes. Habrá que ver cómo lo consigue, aunque este es uno de esos objetivos que es como un acto de fe. Lo crees no lo crees, pero no se puede demostrar.

Y hablando de debates. Parece que está tomando cada vez más peso el debate, aunque sea a nivel teórico, de si el dinero en efectivo va a desaparecer o no , y si es más seguro o no que otros medios de pago. El auge de las monedas digitales y del pago con tarjetas ha comenzado a preocupar a una parte de la población, aunque todavía pequeña. Aunque están dispuestos a alzar la voz, y a reunirse con políticos -que ya lo están haciendo-, con supervisores, con diferentes asociaciones, sindicatos y con todo aquel que pueda infuir en mayor o menor medida en esta discusión.

Los artífices de esta iniciativa son los miembros de Denaria, plataforma que nace a iniciativa de las cuatro empresas de transporte y seguridad del efectivo, a las que se unieron en sus objetivos Anged y Cermi. En este momento se mantienen y ultiman varios a acuerdos de colaboración o adhesión con más asociaciones empresariales y sociales. Su objetivo es mantener el dinero en efectivo para evitar la exclusión social de una parte de la sociedad, además de demostrar que el efectivo no es el origen del fraude fiscal o economía sumergida.

Según esta plataforma, “no existe ninguna estadística que informe del dinero en efectivo que circula por la economía en un periodo concreto, y, por consiguiente, es imposible conocer la correlación entre fraude fiscal y uso de dinero en efectivo”. Aseguran, además, que en España “se usan para transacciones más las tarjetas que el dinero en efectivo, lo que apunta de nuevo a esa constatación de los bancos centrales de la creciente funcionalidad del efectivo como custodia a costa de su utilidad como medio de pago”.

Total, todo sea por defender la pasta, pero por la pasta en cash, aunque sea más costoso para los bancos.

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