Industria farmacéutica

Laminar Pharma prepara su salida a Bolsa en 2022 gracias a un antitumoral superventas

La firma balear busca cotizar en el mercado BME Growth. Su medicamento experimental puede alcanzar los 1.000 millones de ingresos anuales

Parte del equipo de investigación de la empresa balear Laminar Pharma.
Parte del equipo de investigación de la empresa balear Laminar Pharma.

El próximo año va a ser clave para la empresa biotecnológica Laminar Pharma. El laboratorio balear espera resultados sobre la eficacia de su terapia contra un tipo de tumor letal, el glioma, y adicionalmente prepara su salida a Bolsa, que puede verse impulsada con fuerza si ese fármaco, un previsible superventas, logra cumplir los objetivos en los ensayos clínicos.

Laminar, empresa fundada por el investigador Pablo V. Escribá y que cuenta con la familia Matutes como inversora, dispone en su cartera de I+D del fármaco experimental LAM651. Se trata de un medicamento que la compañía espera que sea un blockbuster (o superventas en la jerga del sector), debido a que tiene una estimación de peak sales (ventas máximas al año) de 1.000 millones de dólares.

Esta terapia se utilizaría en primera línea –como primer tratamiento que reciben los pacientes– debido a que actualmente no hay ninguna cura para este tumor cerebral. El medicamento más utilizado actualmente en esa patología es la temozolomida, de Merck Sharp & Dohme (MSD) y que ya cuenta con genéricos de otras compañías, aunque tiene escasa eficacia. Aun así, ese fármaco de MSD y sus genéricos suponen un mercado de alrededor de 1.400 millones. Por eso, las estimaciones conservadoras de Laminar prevén ventas milmillonarias para el medicamento.

En el primer semestre de 2022 la compañía recibirá los resultados preliminares de su antitumoral sobre los ensayos clínicos en fase IIb y III, los últimos estudios en pacientes para demostrar la eficacia. Los resultados definitivos deberán llegar a finales de 2022 o inicios de 2023.

En ese momento se abre la vía de salida a Bolsa, que se hará mediante una oferta pública de venta (OPV) en el BME Growth (antiguo Mercado Alternativo Bursátil). La intención de la empresa es que ese debut se produzca a finales de 2022.

David Roberto, director financiero de Laminar Pharma, indica que la empresa está ya negociando con posibles socios, tanto para licenciar el tratamiento de forma global, por regiones o países. “Hay un interés bastante potente por parte de las farmacéuticas”, asegura. Igualmente desvela que las conversaciones se están llevando a cabo con multinacionales extranjeras de tamaño grande y medio y, en un caso, esa negociación está más avanzada.

El director financiero explica que la salida a Bolsa está motivada para dar liquidez a los accionistas minoritarios que quieran vender sus participaciones. “También nos dará mucha visibilidad para que nos conozcan las compañías más grandes y para, en un futuro, hacer un dual listing y cotizar en EE UU”, avanza. Este salto al otro lado del Atlántico permitiría a la empresa, según Roberto, alcanzar a los grandes inversores del mercado biofarmacéutico.

Actualmente, el valor de Laminar se sitúa en cerca de 70 millones de euros, según la última ronda de financiación asesorada por Fellow Funders. La pasada semana cerró esa captación logrando 1,5 millones a través de un crowdfunding. Si los datos de LAM651 resultan positivos, el valor de la empresa se multiplicará. Aunque cabe recordar que la inversión en este tipo de biofarmacéuticas dependientes de una I+D propia es altamente arriesgada.

El plan de negocio de la farmacéutica mallorquina está perfectamente trazado. Sigue un doble camino para conseguir fondos con los que afrontar el costo de los caros ensayos clínicos, que puede suponer 30 millones de inversión. Por un lado, negocia con fondos de capital riesgo e inversores privados para captar capital. En paralelo, por otro lado, negocia con multinacionales farmacéuticas para licenciar el producto, es decir, ceder derechos a cambio de royalties y márgenes por ventas del futuro producto.

Esta vía de licenciar un medicamento a una gran farmacéutica es un camino habitual para las pequeñas biotecnológicas, sin recursos para afrontar el coste de los estudios clínicos hasta el final e iniciar la fabricación y distribución.

Cuanto más avance en solitario la biotec hasta que consiga licenciar el medicamento a una gran farma, más valor tendrá esa molécula y, por tanto, la compañía. Por eso, a este tipo de empresas les interesa seguir en solitario con los ensayos clínicos todo lo que puedan, como en el caso de Laminar, que ha logrado llevar a fase IIb/III este fármaco.

De los potenciales ingresos de 1.000 millones al año, Laminar se llevará una porción gracias a los ingresos por la licencia a su socio. El plan de negocio prevé un enorme salto en ingresos a partir de 2023, cuando el medicamento llegue a comercializarse tanto en EE UU como en la UE. Este año y el próximo, el laboratorio tendrá una cifra de negocio de alrededor de 200.000 euros. Sin embargo, en 2023 vaticina alcanzar los 30 millones gracias a los ingresos provenientes de la licencia a un potencial socio. En 2024 esa cifra se disparará hasta los 57,8 millones, según la previsión.

Esta compañía fue fundada en 2006 por Pablo V. Escribá, catedrático de Biología Celular en la Universidad de las Islas Baleares, como spin-off de ese centro educativo. El investigador y su esposa mantienen alrededor del 44% del capital. El segundo accionista, con alrededor del 14%, es la firma Residencial Es Vive, de la familia Matutes, conocidos empresarios baleares ligados al sector hotelero. Le siguen la farmacéutica Praxis (7%), el inversor Vicenç Tur (6%) y el laboratorio estadounidense Roth Pharma (5%).

La firma balear recibió a finales de octubre la designación de medicamento huérfano (utilizado en enfermedades raras o poco frecuentes) en EE UU de su fármaco LAM651. EE UU, y antes la UE, facilitan de esta forma el camino al tratamiento debido a que no existe una terapia efectiva frente a una patología con alta mortalidad a pocos meses del diagnóstico. La compañía lleva a cabo estudios con pacientes de hospitales en España, Francia, Italia, Israel y Reino Unido, además de los ensayos pediátricos en EE UU.

Este medicamento es un derivado sintético del ácido oleico. La biofarma está especializada en el desarrollo de terapias frente a patologías que presentan alteraciones de la membrana lipídica, lo que la compañía denomina meliterapia.

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