La consolidación del sector tecnológico en España

Hay unas 350 compañías con alto potencial de crecimiento y un valor estimado superior a 39.000 millones de euros

La crisis del Covid-19 agitó los cimientos de la sociedad dejando a su paso una crisis sanitaria de dimensiones hasta el momento desconocida y que ha afectado a todos los sectores y agentes del mercado. No obstante, en este contexto económico tan complejo del que ahora salimos vemos que sectores como el tecnológico han visto acelerado su crecimiento. Desde la industria de fusiones y adquisiciones (M&A) hemos sido testigos en la última década de cómo el sector tecnológico ha ido adquiriendo un peso relevante en nuestra economía. Pero, ¿a qué se debe el crecimiento exponencial que ha tenido este sector? ¿Qué factores han servido como palanca de cambio en este entorno disruptivo?

La revolución tecnológica ya se inició hace más de una década, creciendo desde entonces el sector a tasas de doble dígito y convirtiendo a la innovación tecnológica en un elemento transversal que está transformando toda nuestra economía. En una primera fase, aportó un canal directo de comunicación y venta de las empresas con el consumidor final y, posteriormente, ha continuado con la digitalización de los diferentes sectores productivos, que han ido incorporando innovación en sus procesos para así ganar competitividad y diferenciarse de su competencia. Este proceso, por tanto ,ya se había iniciado antes de la pandemia, si bien se ha impulsado el interés en la venta no presencial y en soluciones tecnológicas que garanticen el trabajo remoto (como cloud, ciberseguridad o educación).

El ecosistema emprendedor ha crecido en paralelo, desarrollándose el tejido productivo que permite extraer el valor de la tecnología. Hace una década, el polo de emprendimiento en España tenía a Barcelona como eje principal, siendo Privalia el referente de proyecto tecnológico consolidado. A día de hoy, se han consolidado nuevos ecosistemas de emprendimiento (destacando Madrid y Valencia), que cuentan con una base de más de 10.000 empresas de base tecnológica en todo el país, según el informe Ascri en colaboración con Endeavor presentado en el último evento South Summit en Madrid.

Además, el crecimiento exponencial y sostenido en el medio-largo plazo de muchos segmentos tecnológicos ha propiciado la aparición de compañías de tamaño medio que ya cuentan con capacidad para competir a nivel internacional. En este sentido y, según ese mismo informe, existen en torno a 350 compañías con alto potencial de crecimiento (scaleups), con un valor estimado superior a 39.000 millones de euros, incluyendo a unicornios en sectores como la entrega a domicilio (Glovo) o finanzas (Flywire).

La actividad de M&A no ha sido ajena al auge del sector tecnológico, y su evolución se ha desarrollado en tres campos. En primer lugar, se ha producido un salto en el tamaño de las rondas de financiación. Hace tan solo diez años las primeras rondas (series A-B) se situaban en un rango inferior a 5 millones de euros cuando en la actualidad proyectos en estados de desarrollo equivalentes están logrando captar cifras superiores a 10-15 millones de euros. Además, ya existen rondas de financiación con scaleups que se sitúan por encima de los 50 millones de euros, el rango de inversión de los fondos de capital riesgo, antes solo accesible a compañías en sectores más maduros, como alimentación, industria o energía. El contexto económico actual con gran liquidez y bajos tipos de interés aportan viento de cola en este proceso.

En segundo lugar, la participación de inversores internacionales ha dejado de ser la excepción en las rondas de financiación. Hasta hace bien poco, proyectos en España (y en general en el sur de Europa) buscaban su financiación con inversores locales, pero el crecimiento del ecosistema y el creciente reconocimiento a la innovación desarrollada en nuestro país ha ido atrayendo a fondos internacionales que en muchos casos lideran las rondas de financiación.

Por último, la mayor escala de las start-ups españolas, su creciente presencia global y capacidades tecnológicas y de equipo (con costes competitivos frente a otros ecosistemas como California) han atraído el interés inversor de grupos tecnológicos de la talla de Google. Este interés se ha concretado en adquisiciones que han permitido el desarrollo de centros de excelencia en España para estas multinacionales, como ha sucedido tras la adquisición de Coordina en Barcelona o Virus Total en Málaga.

Mucho se ha avanzado en esta última década, pero hay que perseverar y seguir consolidando esta positiva evolución para poder competir con éxito en un mercado que es y siempre ha sido global. En este sentido, todos los actores involucrados en este sector hemos de continuar generando confianza entre los grandes inversores en tecnología de Estados Unidos y el norte de Europa y así reducir la brecha en inversión, todavía elevada con otros mercados de la UE.

El sector de tecnología goza ya de una base de fondos nacionales de primer nivel, pero es necesario que siga ganando profundidad, ya sea vía nuevos fondos o por la participación de fondos de capital riesgo de referencia en sectores no tecnológicos, donde su dilatada experiencia en internacionalización y consolidación sectorial puede ser muy útil.

David López da Lama es Socio y fundador de Crea Inversión