Los multipropietarios se doblan en 15 años mientras crecen los hogares sin ninguna vivienda

Los que superan los tres inmuebles pasan del 9% de 2002 al 20% de 2017

Los núcleos sin ninguna propiedad pasan del 14% al 18%

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La contribución de la acumulación de propiedades inmobiliarias a la desigualdad de la riqueza ha aumentado un 40% entre 2002 y 2017. Es una de las conclusiones del último estudio del Centre d’Estudis Demogràfics (CED) de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), publicado ayer. En él se observa, a través de los datos del Banco de España, cómo el número de hogares con tres o más propiedades inmobiliarias se ha multiplicado por dos en los 15 años analizados, un periodo en el que también han aumentado los núcleos familiares sin ningún inmueble en su posesión.

En concreto, detallan Diederik Boertien y Antonio López-Gay, los dos investigadores del CED-UAB que han dirigido el estudio, si un 14% de los hogares no poseía ningún activo inmobiliario ya en 2002, la cifra ha aumentado en cuatro puntos porcentuales 15 años después, “con la probabilidad de que en el periodo 2017-2020 se haya reforzado aún más esa tendencia”. En contraposición, el grupo de hogares que más ha crecido es el de los que poseen tres o más propiedades, pasando del 9% de 2002 al casi 20% de 2017.

Así, si a principios de siglo las diferencias de riqueza entre los hogares dependían principalmente del valor de las primeras residencias –mientras que el peso de otras propiedades y los activos no inmobiliarios era menor–, en el 2017 “una tercera parte de la desigualdad en riqueza entre hogares” se explica por el valor de las propiedades que van más allá del domicilio habitual.

Los investigadores recuerdan que entre estos activos, además de casas, se incluyen solares, terrenos, oficinas o garajes, si bien “la mayoría son viviendas destinadas al alquiler o a segundas residencias”.

La evolución que han vivido en los últimos años los diferentes tipos de propiedades y activos también ha influido en la composición de la riqueza media de los hogares, que hace referencia al valor total de los bienes de un núcleo concreto restando las hipotecas o deudas.

En 2017, detalla el informe, los hogares en España poseían en promedio algo más de 260.000 euros de riqueza. “Se trata de una cifra relativamente alta por la influencia que tienen un pequeño grupo de hogares muy ricos.” En cambio, la mediana, que separa el 50% de hogares más ricos de los más pobres, se sitúa ligeramente por encima 115.000 euros. La razón se encuentra en el peso que tienen unos y otros inmuebles: en 2017, los hogares tenían de media alrededor de 104.000 euros de riqueza en forma de su residencia principal y 82.000 en forma de otros activos no inmobiliarios. A su vez, tenían 44.000, 16.000 y 17.000 euros en forma de segundas, terceras y cuartas propiedades, respectivamente, bienes que han ido aumentando con el paso de los años.

Los cambios en la composición de la propiedad inmobiliaria “repercuten de forma importante en la desigualdad de la riqueza, que se ha acrecentado considerablemente desde el año 2000”, explican los investigadores. Como ejemplo, ilustran, si el 10% de los hogares más ricos en 2002 poseía el 43% de toda la riqueza, el porcentaje subió hasta el 54% tres lustros después.

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