Una negociación salarial que tenga en cuenta el riesgo de la inflación

Pese a que la mayor parte de los Gobiernos, bancos centrales y organismos internacionales mantienen que la subida de precios en la economía mundial es un fenómeno meramente coyuntural, existe el riesgo de que ese repunte inflacionario no sea transitorio y pueda provocar un serio escenario de estanflación (estancamiento económico con inflación). Es cierto que existen razones objetivas para defender que la evolución al alza de los precios tiene un recorrido temporal –por la incidencia de la crisis energética y la escasez de materias primas y suministros, junto al desequilibrio entre oferta y demanda tras los duros meses de la pandemia–, pero también las hay para temer que las presiones pueden trasladarse a los precios finales y a los salarios y provocar la denominada inflación de segunda ronda. El avance del dato español, adelantado el pasado jueves por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que reflejó un incremento interanual del IPC del 5,5%, cifra jamás vista en casi 30 años, ha elevado la preocupación sobre la evolución de esta ola inflacionista y el posible efecto contagio que puede provocar en la economía.

Algunos de los factores que están propiciando el alza de precios no son susceptibles de control, como el rally de la energía, pero hay otros en los que sí se pueden adoptar medidas de prevención. Es el caso de la negociación colectiva de los salarios, un ámbito en el que la moderación y la prudencia de los agentes sociales puede jugar un papel clave como rompeolas frente a una generalización del incremento de los precios. Las circunstancias favorecen, además, ese escenario, porque hasta septiembre solo 6,1 millones de trabajadores españoles habían firmado o revisado su convenio, lo que supone un millón menos que el año pasado por estas fechas, pese a que el ejercicio pasado estuvo marcado por la pandemia. Ese retraso en la negociación colectiva da margen a empresas y sindicatos para abordar con sensatez las conversaciones sobre los incrementos salariales para el año que viene. Otros factores, como el hecho de que apenas el 18% de los trabajadores con convenio colectivo cuente con cláusulas de garantía salarial, pueden servir también de elemento de contención.

Si el aumento de la inflación provoca un encarecimiento general de los costes productivos de las empresas y de los gastos de las familias y del Estado, el horizonte de recuperación de esta crisis puede oscurecerse notablemente y hacer necesario un endurecimiento de la política monetaria como única salida posible para combatir la inflación. Se trata de un riesgo que España no puede permitirse y que exige, por parte de todos, prudencia y responsabilidad.