Financiar el crecimiento cotizando en Bolsa

El creciente número de pymes que optan por esta vía confirma que salir al mercado ni es caro ni es complicado

La crisis económica provocada por la pandemia del Covid-19 y por las medidas tomadas para paliar sus consecuencias es inédita. Se ha producido una coincidencia perversa de un shock de oferta negativo, provocado por las limitaciones a la producción, con un shock de demanda también negativo, por las restricciones a la movilidad de las personas y a la apertura horaria de muchos negocios.

Durante el año 2020, con la excepción de China, el PIB de la mayoría de los países se contrajo en términos históricos. En el caso de España, se registró uno de los peores comportamientos a nivel mundial con una caída del -10,8%. Las consecuencias económicas han deteriorado significativamente nuestro tejido empresarial, especialmente las pymes ante la falta de músculo financiero, a pesar de las medidas aplicadas como los ERTE o los avales crediticios del ICO, entre otros.

El Colegio Oficial de Gestores Administrativos de Madrid estima que alrededor de 700.000 empresas –el 26% del total– padecen problemas de liquidez. Una de las razones es porque el 27% de ellas tienen clientes morosos. Además, 130.000 se encuentran técnicamente en concurso de acreedores y el 32% de las pymes españolas han cerrado con pérdidas el primer semestre de este año.

El FMI estimó que España experimentaría un aumento del PIB en torno al 6% en 2021, cuando faltaban dos trimestres para el cierre del ejercicio, y no conocía la revisión a la baja por el INE de la CNE para el primer trimestre del -0,3% al -0,6%, y para el segundo trimestre del 2,8% al 1,1%. A pesar de que el PIB español ha aumentado un 2% intertrimestral durante el periodo julio-septiembre, es muy difícil que se alcance esa previsión para el conjunto del año. El crecimiento del PIB en 2021 es probable que se sitúe alrededor del 5%; por lo que la recuperación del PIB previo a la pandemia difícilmente tendrá lugar antes de mediados del año 2023.

El fuerte repunte de la inflación lastrará el crecimiento futuro por la merma de capacidad adquisitiva y la pérdida de competitividad que representa. El índice de precios industriales se situó en septiembre en un histórico 23,6% interanual; y el IPC en octubre en el 5,5%, el más elevado de los últimos 29 años. La deuda pública, que ya representa el 122,4 % del PIB, incide negativamente en nuestro potencial de crecimiento.

La recuperación mundial durante el año 2021 está siendo aprovechada por un número significativo de pymes españolas. Gracias a su competitividad, están incrementando su presencia en los diferentes mercados, además de crecer de manera inorgánica por medio de operaciones de M&A. No obstante, estos procesos pueden verse limitados por falta de financiación bancaria y músculo financiero suficiente.

En este sentido, las entidades financieras están reduciendo la concesión de créditos para el crecimiento empresarial, centrándose en la financiación casi en exclusiva del circulante, ante la cuantía de capital que les absorbe. Por su parte, la posible entrada de fondos de capital riesgo en el capital de las empresas puede lastrar enormemente la capacidad de gestión de los propietarios para estos objetivos de crecimiento

Recurrir a la autofinanciación –principal instrumento de financiación para pymes– puede ser insuficiente, puesto que las empresas la emplean para su funcionamiento ordinario del día a día, o directamente inviable, debido a la merma de recursos que la pandemia ha causado.

De acuerdo con el Instituto de la Empresa Familiar, únicamente un 45% de las empresas familiares reparten dividendo, cifra que ha mejorado con respecto a 2008, cuando se situaba en un 34%. Generalmente se trata de empresas familiares con una facturación superior a 100 millones de euros y una antigüedad de más de 60 años, es decir, compañías consolidadas y dirigidas con la segunda o tercera generación.

Este entorno de mayor restricción crediticia hace que la liquidez y oportunidades que ofrecen los mercados de capitales representen el marco más adecuado de financiación, recuperación y crecimiento para las empresas. Al igual que en España, en los países europeos, la pequeña y mediana empresa constituye una parte esencial del tejido empresarial. Estas empresas miran cada vez más hacia las oportunidades y ventajas que ofrecen los sistemas multilaterales de negociación, en especial Euronext. Durante el año 2021, se ha establecido un récord histórico, con más de 130 pequeñas y medianas compañías europeas incorporándose a Euronext. El número de salidas a Bolsa desde 2010 alcanza las 722 compañías. De las casi 2.000 empresas que cotizan en Euronext, más de 700 son firmas de tecnología. Estas cifras han permitido que Euronext se consolide prácticamente en la tercera posición a nivel mundial entre las bolsas de mayor capitalización, solo por detrás del inalcanzable mercado americano.

En el necesario proceso de adaptación y conocimiento de las pymes a los mercados financieros, Euronext cuenta con la posibilidad del listing técnico. A través de esta figura, se puede salir a cotizar, cumpliendo unos requisitos de documentación, plazos y costes mínimos, sin la complejidad que suponen las OPV tradicionales. Este proceso, permite acceder al mercado, sin tener que vender acciones en un primer momento, por lo tanto, sin cambiar a ninguno de los accionistas. Ello permite a las empresas poder decidir posteriormente cuando quieren vender acciones, a qué precio y a quien. Si la empresa tiene un proyecto de crecimiento a tres o cinco años, puede ir vendiendo acciones gradualmente a medida que este crecimiento cristaliza y se traduce en mayores valoraciones de la empresa. También permite el poder cotizar distintos tipos de acciones, con distintos derechos de voto, mecanismo que permite mantener el control a los socios originales.

El creciente número de empresas medianas que acuden a Euronext confirma que la salida a Bolsa de una pequeña y mediana empresa ni es cara, ni es complicada y permite dar visibilidad a proyectos empresariales atractivos.

Antonio Fernández Hernando es Presidente de Grupo ArmanexT