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Los bonistas explorarán la salida a Bolsa de la nueva Codere antes del final de 2023

Sus futuros dueños deberán analizar en dos años las vías para salir de la empresa

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Codere enfila las últimas semanas de su complejo proceso de reestructuración, que dará el 95% de la propiedad a sus principales acreedores, los bonistas, y que trasladará su holding a una nueva sociedad luxemburguesa. Algo que espera finalizar antes del 15 de noviembre y que desembocará en la retirada de cotización de la Bolsa española. Sin embargo, la hoja de ruta acordada entre la compañía y sus futuros dueños plantea una fecha concreta para explorar la vuelta al parqué: finales de 2023.

Para entonces, apenas dos años después de que tomen el control, el consejo de administración de la compañía deberá analizar la viabilidad de la vuelta a Bolsa como fórmula para dar una salida a estos inversores, principalmente fondos oportunistas, según consta en una de las cláusulas incorporadas en la extensa documentación que detalla todo el proceso de reestructuración.

Lo tendrá que hacer antes de que acabe 2023, y si el consejo diese su visto bueno, los accionistas, es decir, los bonistas, podrían aprobarlo con una mayoría simple. Esta es la primera opción que la documentación indica como fórmula para que los nuevos propietarios de Codere moneticen su participación en la empresa, que para entonces tendrá su holding ubicado en Luxemburgo. Pero no es la única.

Vías de salida

Desde el momento en que tomen el control del grupo, una mayoría simple de bonistas también podrá, en cualquier momento, iniciar un proceso de desinversión, por ejemplo, con una venta a otro inversor financiero o industrial. En ese caso, el consejo de administración tendrá la obligación de iniciar un proceso de venta, como la preparación de los informes, su presentación a los interesados, o la contratación de asesores, entre otros.

De esa futura venta no se beneficiarán los actuales accionistas de Codere SA, cuyo peso en el grupo quedará reducido a un 5%, después de que la compañía descartase el reparto de warrants para que estos participasen de esa operación, como era la idea inicial.

En dos años, Codere espera haber recuperado los ingresos perdidos por culpa de la pandemia y que tanto le está costando recuperar. En su último informe financiero semestral, proyectaba una recuperación de ingresos que se situaría entre el 75% y el 90% de los niveles previos al Covid al acabar este 2021, para “lentamente caminar hacia la recuperación completa entre 2022 y 2023”. Sin embargo, al cierre de ese primer semestre, sus ingresos totales estaban en el 37% del nivel que tenían dos años antes. La reapertura en todos sus mercados y la mejor situación de la pandemia hacen pensar en una recuperación más acelerada en la recta final del año.

Durante la misma, el grupo espera culminar su reestructuración. Una vez cumplida la formalidad de la solicitud de consentimiento a los bonistas, y con 129 millones más en bonos preparados para emitir, Codere prevé cerrar el proceso entre el 5 y el 15 de noviembre, como explicó ayer en un comunicado, en el que tuvo que aclarar que la ­reestructuración no afecta al normal desempeño de las operaciones del grupo”, tras hundirse un 19% en Bolsa el lunes.

Una vez culminado, su consejo convocará junta de accionistas, a celebrarse antes de que acabe noviembre, para aprobar la disolución de Codere SA y abrir el periodo de liquidación.

El pago a los antiguos accionistas, en manos del liquidador

El punto clave del proceso es la liquidación de la actual cabecera del grupo, Codere SA, toda vez que el holding se trasladará a una sociedad luxemburguesa de nueva creación, de la que los bonistas tendrán el 95%. El 5% restante corresponderá a los actuales accionistas de Codere SA, que será liquidada como parte de la reestructuración. En ese momento, esos accionistas podrán liquidar sus títulos a cambio de efectivo. Sin embargo, la valoración de esa cuantía corresponderá a la firma liquidadora que designe Codere, después de analizar el balance de la sociedad y fijar un plan de liquidación. Desde que se anunció la reestructuración, las acciones de Codere han caído un 70%.

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