Los empleados podrán aportar hasta 4.250 euros a sus planes de empresa

El límite para los planes individuales baja a 1.500 euros

Bancos y aseguradoras calculan que la aportaciones a planes privados va a caer un 40%

Un cartel anunciando planes de pensiones, en una oficina de Banco Santander de Madrid.
Un cartel anunciando planes de pensiones, en una oficina de Banco Santander de Madrid.

El Gobierno ha incluido un pequeño guiño al sector de los planes de pensiones privados en su proyecto de Presupuestos. Hacienda ha escuchado una reclamación de la industria sobre los planes de pensiones de empleo, un vehículo creado por empresas y administraciones para hacer contribuciones de cara a la jubilación de sus trabajadores. A partir de 2022 se incentivará fiscalmente la aportación individual a estos planes colectivos.

Hasta 2019, el límite máximo de aportación a planes de pensiones era de 8.000 euros al año, tanto en planes individuales como en empleo. Estas aportaciones tienen el beneficio fiscal de reducir la base imponible del contribuyente, y han sido tradicionalmente una vía de desgravación para rentas medias y altas. Sin embargo, el Ejecutivo apuesta por priorizar los planes de empleo como vía para ayudar al ahorro previsión, por lo que modificó los topes: 2.000 euros para planes individuales y 8.000 para los de empleo (con aportaciones de la empresa). En el nuevo proyecto de Presupuestos el límite va a quedar fijado en 8.500 euros para los colectivos, y en los individuales se ha rebajado nuevamente, hasta los 1.500 euros. Pero, en paralelo, el Ejecutivo abre la mano incentivando las aportaciones a los planes colectivos hechas a título individual.

Así, en 2020, solo se podía alcanzar ese tope de 8.000 euros con las aportaciones realizadas por parte de la empresa, a modo de pago de sueldo en especie con ventaja fiscal. El próximo año el trabajador podrá hacer aportaciones de su bolsillo para alcanzar dicho límite, ahora de 8.500 euros. Con una condición, que la empresa ponga al menos tanto dinero como el empleado. Es decir, que un asalariado podría percibir una contribución a su plan de 4.250 euros por parte de su empresa, y aportar otros 4.250 euros por su parte, algo que el ejercicio pasado no podía hacer. Además, el empleado podría aportar otros 1.500 euros a un plan de pensiones individual, para llegar al límite de los 10.000 euros por contribuyente. Para ello, eso sí, se precisa tener un plan de empleo. En España había hasta junio 7,5 millones de partícipes de planes individuales (84.277 millones de euros en patrimonio) y 1,96 millones de partícipes de planes de empleo, con 36.214 millones ahorrados.

Con todo, tanto la asociación de las gestoras de fondos de inversión y planes de pensiones (Inverco), como la patronal de los seguros (Unespa) y la confederación de mutualidades de seguros mostraron ayer su rechazo a la rebaja del límite de aportación a planes individuales hasta los 1.500 euros. Consideran que bajar ese tipo sin que se hayan establecido mecanismos para que puedan ahorrar más los asalariados y autónomos que no pueden acceder a planes de empleo es algo que no tiene sentido. “Las aportaciones a sistemas individuales se van a reducir un 40% en 2021”, explican en un documento conjunto. Durante el primer semestre, la caída en las aportaciones en planes de pensiones individuales fue del 20%. Sin embargo, el periodo de más actividad en el sector es es el último trimestre.

Los cálculos de Hacienda, según la memoria de beneficios fiscales presentada ayer, apuntan a un descenso del 10% en la reducción de ingresos tributarios derivada de esta bonificación fiscal, hasta 842 millones. No obstante, la relación entre aportacinones e impacto recaudatorio no es lineal; al tratarse de una reducción de la base imponible tienen más impacto recaudatorio y más beneficio fiscal las aportaciones de los ahorradores de más renta.

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