Crónica de Bolsa

Las Bolsas respiran pese a la crisis energética

El Ibex se anota un 1,8% impulsado por el sector energético, en su mejor semana desde agosto

Las Bolsas respiran pese a la crisis energética pulsa en la foto

Como si de una montaña rusa se tratara, la incertidumbre se ha apoderado esta semana de las Bolsas. A la escalada, y posterior moderación, de los precios del gas natural y del petróleo y su efecto inflacionista, se suman las dudas que levantan los bancos centrales ante el fin de las políticas monetarias ultralaxas para poner en guardia a unos inversores que enfilan la recta final de año con no pocos recelos.

La expectación sobre cómo será la evolución de la economía los próximos meses mantiene a los inversores con un pie en el suelo. Por un lado, las Bolsas acumulan destacadas subidas en el año, si bien se han moderado ligeramente desde los máximos históricos que algunas de ellas, como el Dax o el Nasdaq, revalidaron entre mediados de agosto y principios de septiembre. Por otro, los temores a que la escalada de la inflación no sea tan temporal como apuntan los gobiernos e instituciones internacionales hace temer que los bancos centrales se vean obligados a acelerar el tapering.

En el caso europeo, el BCE estaría analizando la puesta en marcha de un nuevo plan de compra de deuda que sustituiría al programa de compra de deuda anti-Covid (PEPP), que finaliza el próximo mes de marzo. El objetivo sería, en caso de que se confirmara, disponer de un paquete que aplaque cualquier agitación en el mercado, que complementaría el antiguo programa de expansión cuantitativa, que mantiene un ritmo de compras de 20.000 millones al mes.

A la espera de que se conozcan detalles de la decisión del BCE el próximo mes de diciembre, la expectación se ha situado esta semana en los precios energéticos, cuya escalada ha tensionado al alza los rendimientos de la deuda soberana. El temor a un frío invierno y los problemas de suministro han llevado a Rusia a sacar pecho y ofrecer a Europa elevar su oferta de gas. Un par de palabras del presidente ruso Vladimir Putin sirvieron para acabar con la subida vertical del gas y, ya de paso, frenar el alza del petróleo. El barril de Brent, de referencia en Europa, ha subido un 0,55%, hasta 82,42 dólares. Por su parte, el Texas estadounidense ha ceraddo en 79,35 dólares, en una jornada que ha superado los 80 dólares, máximos desde 2014, lo que añade presión a los países productores de la OPEP, que han optado aun así por mantener intactas sus previsiones de producción. También EE UU, que por ahora, rechaza liberar parte de sus reservas estratégicas de petróleo.

"Los precios deberían enfriarse a finales de este año, puesto que los mecanismos de 'autorreparación' del mercado se han activado", considera Yves Bonzon, CIO (Chief Investment Officer) del banco privado suizo Julius Baer.

El repunte del crudo es temido por el efecto que pueda tener en la recuperación global. Si bien, los estrategas de JP Morgan se han apresurado a quitar hierro a la escalada. Consideran que los beneficios empresariales podrían absorber una subida de hasta los 130 dólares, sin que por ello se ralentizara el PIB.

Pese a las fuertes idas y venidas, las Bolsas logran cerrar la primera semana entera de octubre con ganancias. El Ibex lidera el balance en Europa, con una ganancia del 1,77%. Más moderación registran el resto: el Mib italiano se anota un 1,70%, el Euro Stoxx 50 avanza un 0,94%, el Cac francés suma un 0,65% y el Dax alemán, un 0,33%.

El sector energético y el bancario han sido los valedores de las ganancias semanales de la Bolsa española, que logra anotarse su mejor semana desde agosto. Iberdrola rebota un 8,11% en el balance semanal. Subidas del 7,25% para Santander y del 5,27% para BBVA a medida que el rebote de las rentabilidades de la deuda vislumbran la mejora de los márgenes bancarios.

Louise Dudley, gestora de carteras de renta variable global, en el negocio internacional de Federated Hermes, explica que "los mercados de renta variable han experimentado una importante volatilidad durante la última semana. El apetito por el riesgo sigue siendo frágil (...), ya que son muchos los factores que agitan los mercados, como la ralentización del crecimiento económico, la inflación y el riesgo geopolítico, que atraen la atención de los inversores. En particular, los retos de la cadena de suministro y la inflación hacen que las empresas se enfrenten a vientos en contra tanto en la línea superior como en la inferior".

Los nubarrones no logran despejarse así de las Bolsas. Una circunstancia que lleva a los expertos de Bank of America a permanecer negativos en renta variable europea. Recuerdan que los tiempos de incertidumbre tienden a pesar más en los sectores cíclicos, como automóviles, bancos y aerolíneas.

Tras fuertes subidas y bajadas, la frialdad llegó el viernes a las Bolsas. En Estados Unidos se publicó que el país generó 194.000 puestos de trabajo en septiembre, muy por debajo de las 500.000 nóminas esperadas. Pese a ello, la tasa de desempleo baja hasta el 4,8% frente al 5,1% previsto. Una lectura mixta que podría facilitar un poco más a la Reserva Federal el repliegue de los estímulos monetarios. Las Bolsas optaron por la cautela y registraron leves variaciones.

En Europa cerraron en positivo el Ftse, con un 0,25% y el Mib (0,23%), mientras que el Euro Stoxx 50 restó un 0,61% y el Ibex cerró en tablas (-0,09%).

En el caso de España, destacaron las caídas de Grifols, que restó un 4,06%, mientras que Siemens Gamesa cedió un 2,93% ante las negativas previsiones del mercado sobre sus márgenes de beneficios. Solaria restó un 2,82% y Fluidra, un 2,35%. Las empresas turísticas lideraron las subidas, con Amadeus a la cabeza al anotarse un 2,68%. Meliá avanzó un 1,45%, e IAG, un 1,39%.

Previsiones para 2022

De cara al próximo año, en Bankinter estiman que el Ibex cierre sobre los 9.933 puntos, lo que implica un potencial alcista del 11,2%. Su departamento de análisis cree que "aunque con retraso con respecto a las principales Bolsas, los resultados empresariales del Ibex 35 liderarán el crecimiento para el año que viene impulsados por bancos, industriales, consumo cíclico y turismo". De ahí que consideren que en un escenario favorable, el beneficio por acción del Ibex crezca el próximo año un 5%.

Como si de una montaña rusa se tratara, la incertidumbre se ha apoderado esta semana de las Bolsas. A la escalada, y posterior moderación, de los precios del gas natural y del petróleo y su efecto inflacionista, se suman las dudas que levantan los bancos centrales ante el fin de las políticas monetarias ultralaxas para  poner en guardia a unos inversores que enfilan la recta final de año con no pocos recelos.La expectación sobre cómo será la evolución de la economía los próximos meses mantiene a los inversores con un pie en el suelo. Por un lado, las Bolsas acumulan destacadas subidas en el año, si bien se han moderado ligeramente desde los máximos históricos que algunas de ellas, como el Dax o el Nasdaq, revalidaron entre mediados de agosto y principios de septiembre. Por otro, los temores a que la escalada de la inflación no sea tan temporal como apuntan los gobiernos e instituciones internacionales hace temer que los bancos centrales se vean obligados a acelerar el tapering.En el caso europeo, el BCE estaría analizando la puesta en marcha de un nuevo plan de compra de deuda que sustituiría al programa de compra de deuda anti-Covid (PEPP), que finaliza el próximo mes de marzo. El objetivo sería, en caso de que se confirmara, disponer de un paquete que aplaque cualquier agitación en el mercado, que complementaría el antiguo programa de expansión cuantitativa, que mantiene un ritmo de compras de 20.000 millones al mes.A la espera de que se conozcan detalles de la decisión del BCE el próximo mes de diciembre, la expectación se ha situado esta semana en los precios energéticos, cuya escalada ha tensionado al alza los rendimientos de la deuda  soberana. El temor a un frío invierno y los problemas de suministro han llevado a Rusia a sacar pecho y ofrecer a Europa elevar su oferta de gas. Un par de palabras del presidente ruso Vladimir Putin sirvieron para acabar con la subida vertical del gas y, ya de paso, frenar el alza del petróleo. El barril de Brent, de referencia en Europa, ha superado los 83 dólares, niveles no vistos desde octubre de 2018. A su vez, el Texas estadounidense sobrepasó los 80 dólares, máximos desde 2014, lo que añade presión a los países productores de la OPEP, que han optado aun así por mantener intactas sus previsiones de producción. También EE UU, que por ahora, rechaza liberar parte de sus reservas estratégicas de petróleo.“Los precios deberían enfriarse a finales de este año, puesto que los mecanismos de ‘autorreparación’ del mercado se han activado”, considera Yves Bonzon, CIO (Chief Investment Officer) del banco privado suizo Julius Baer. El repunte del crudo es temido por el efecto que pueda tener en la recuperación global. Si bien, los estrategas de JP Morgan se han apresurado a quitar hierro a la escalada. Consideran que los beneficios empresariales podrían absorber una subida de hasta  los 130 dólares, sin que por ello se ralentizara el PIB.Pese a las fuertes idas y venidas, las Bolsas logran cerrar la primera semana entera de octubre con ganancias. El Ibex lidera el balance en Europa, con una ganancia del 1,77%. Más moderación registran el resto: el Mib italiano se anota un 1,70%, el Euro Stoxx 50 avanza un 0,94%, el Cac francés suma un 0,65% y el Dax alemán, un 0,33%. El sector energético y el bancario han sido los valedores de las ganancias semanales de la Bolsa española, que logra anotarse su mejor semana desde agosto. Iberdrola rebota un 8,11% en el balance semanal. Subidas del 7,25% para Santander y del 5,27% para BBVA a medida que el rebote de las rentabilidades de la deuda vislumbran la mejora de los márgenes bancarios.Louise Dudley, gestora de carteras de renta variable global, en el negocio internacional de Federated Hermes, explica que “los mercados de renta variable han experimentado una importante volatilidad durante la última semana. El apetito por el riesgo sigue siendo frágil (...), ya que son muchos los factores que agitan los mercados, como la ralentización del crecimiento económico, la inflación y el riesgo geopolítico, que atraen la atención de los inversores. En particular, los retos de la cadena de suministro y la inflación hacen que las empresas se enfrenten a vientos en contra tanto en la línea superior como en la inferior”.Los nubarrones no logran despejarse así de las Bolsas. Una circunstancia que lleva a los expertos de Bank of America a permanecer negativos en renta variable europea. Recuerdan que los tiempos de incertidumbre tienden a pesar más en los sectores cíclicos, como automóviles, bancos y aerolíneas.Tras fuertes subidas y bajadas, la frialdad llegó el viernes a las Bolsas. En Estados Unidos se publicó  que el país generó 194.000 puestos de trabajo en septiembre, muy por debajo de las 500.000 nóminas esperadas. Pese a ello, la tasa de desempleo baja hasta el 4,8% frente al 5,1% previsto.  Una lectura mixta que podría facilitar un poco más a la Reserva Federal el repliegue de los estímulos monetarios. Las Bolsas optaron por la cautela y registraron leves variaciones. En Europa cerraron en positivo el Ftse, con un 0,25% y el Mib (0,23%), mientras que el Euro Stoxx 50 restó un 0,61% y el Ibex cerró en tablas (-0,09%).En el caso de España, destacaron las caídas de Grifols, que restó un 4,06%, mientras que Siemens Gamesa cedió un 2,93% ante las negativas previsiones del mercado sobre sus márgenes de beneficios. Solaria restó un 2,82% y Fluidra, un 2,35%. Las empresas turísticas lideraron las subidas, con Amadeus a la cabeza al anotarse un 2,68%. Meliá avanzó un 1,45%, e IAG, un 1,39%.
Previsiones para 2022De cara al próximo año, en Bankinter estiman que el Ibex cierre sobre los 9.933 puntos, lo que implica un potencial alcista del 11,2%. Su departamento de análisis cree que “aunque con retraso con respecto a las principales Bolsas, los resultados empresariales del Ibex 35 liderarán el crecimiento para el año que viene impulsados por bancos, industriales, consumo cíclico y turismo”. De ahí que consideren que en un escenario favorable, el beneficio por acción del Ibex crezca el próximo año un 5%.

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