Progreso económico y social de la mano de la hostelería

Mahou San Miguel pone en marcha Vamos 2030, un programa a 10 años en el que invertirá 220 millones

Patricia Leiva, directora de relaciones institucionales, comunicación y responsabilidad corporativa de Mahou San Miguel.
Patricia Leiva, directora de relaciones institucionales, comunicación y responsabilidad corporativa de Mahou San Miguel.

¡Vamos!, la exclamación para infundir ánimo, común en el ámbito deportivo, que invita a perseverar en el esfuerzo para conseguir el objetivo, es el lema elegido por la compañía cervecera Mahou San Miguel para su nuevo marco estratégico de sostenibilidad que mira al horizonte 2030.

Vamos 2030, un plan a 10 años en el que la compañía invertirá más de 220 millones de euros, está basado en tres ejes principales con un enfoque transversal: progreso, hábitat natural y bienestar. Y se materializa en 15 compromisos alineados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas.

“Formamos parte del Pacto Mundial de forma pionera”, afirma Patricia Leiva, directora de relaciones institucionales, comunicación y responsabilidad corporativa de Mahou San Miguel. “Nos guían los principios de Naciones Unidas, miramos a todos, pero dentro de los 17 ODS, como mejor podemos hacer las cosas por la sostenibilidad es vinculándola directamente con nuestro negocio y con nuestra actividad porque es como puedes generar mayor impacto”.

El grupo realiza ya un 93% de sus compras a proveedores locales

Fruto de ese vínculo con la actividad y el negocio, la contribución de la cervecera al progreso económico y social de las comunidades en las que está presente está fundamentada, sobre todo, en el impulso al sector de la hostelería y al turismo. “En el ejercicio 2020 ya pusimos en marcha un plan de ayuda a la hostelería muy amplio al que destinamos 200 millones de euros, para lo que la compañía decidió renunciar ese año al beneficio. Y este año vamos a destinar otros 180 millones adicionales”, señala Leiva.

Entre las medidas puestas en marcha en favor de la hostelería está desde ayudarles con producto para reanudar la actividad tras el parón por el estado de alarma sin tener costes iniciales hasta programas de asesoramiento legal para la gestión de los ERTE, la petición de ayudas o las negociaciones por los alquileres, detalla Leiva. También se les ha facilitado financiación y se han implementado medidas de digitalización. “Hemos dotado a los hosteleros de infraestructuras creadas digitalmente para que pudieran insertar el servicio de envío a domicilio en sus propios locales, así como plataformas y aplicaciones de carta digital”.

El grupo realiza un 93% de sus compras a proveedores locales y su compromiso es llegar al 95%. “Tenemos una gran capilaridad geográfica, con ocho centros de producción de cerveza y tres manantiales, e intentamos generar valor compartido en el sistema de proveedores en torno a nuestros centros”, comenta Leiva.

El 97% de los contratos son indefinidos para una plantilla de 3.900 personas

Dentro del mismo eje, “tenemos un 97% de contratos indefinidos, una apuesta clarísima por el empleo de calidad, para una plantilla de cerca de 3.900 personas”, asegura la ejecutiva de Mahou San Miguel, si bien reconoce que la rotación es reducida, lo que dificulta la paridad de género en la empresa. Un 23% son mujeres. “Tenemos políticas activas de igualdad de género y el cambio se irá dando progresivamente”.

Hábitat natural

La cervecera centra el segundo pilar clave de su plan en proteger los recursos naturales y la biodiversidad, contribuyendo a frenar el cambio climático. “A día de hoy todos nuestros centros funcionan con energía verde, pero nuestro compromiso es ir hacia una mayor eficiencia energética y hacia la autogeneración”. Y a este respecto, la compañía va a invertir 3 millones de euros en una planta fotovoltaica para su centro de producción en Alovera (Guadalajara) que “con 27.500 metros cuadrados de paneles solares va a ser la mayor planta de autogeneración de consumo fotovoltaico para una industria en España”, resalta Leiva. Otro proyecto en la planta de Burgos permite aprovechar el calor residual de fábrica de vidrio de Verallia contigua para calentar las calderas de cocción. “Y con esto hemos conseguido reducir en un 60% el consumo de gas natural, y de paso también reducir emisiones”.

La compañía también se propone reducir en dos dígitos el consumo de agua y reforzar la circularidad de todos sus envases y materiales, garantizando que todos ellos sean 100% reciclables o reutilizables. Ya lo son sus botellas de agua Solán de Cabras (de PET 100% reciclado) y en el sector cervecero el 80% de los envases que se ponen en el mercado son retornables.

Además, en sus plantas hay residuo cero, solo un 1% del total se desecha. “Para nosotros la revalorización de los residuos es una obsesión. La cerveza genera algunos residuos que son muy valorados, como el bagazo, lo que queda tras el proceso de cocción de la malta, que sirve para la alimentación animal, para prótesis óseas, para un montón de cosas. Y ahí colaboramos con institutos de investigación y universidades”, apunta la directiva.

En el reto de la movilidad, la compañía ya integra un 60% de coches eléctricos e híbridos en su flota. Y en algunas de sus propias distribuidoras, como Aldimer, en Granada, es el 100%.

A través del eje estratégico de promover el bienestar, Mahou San Miguel fomenta un estilo de vida más social, saludable y sostenible con distintas iniciativas con las que prevé impactar a más de 35 millones de personas. En la misma línea, sensibilizará sobre la necesidad de asumir hábitos de vida sostenibles, favoreciendo un consumo consciente de sus productos.

Un bosque de sombrillas de terraza que limpian el aire

Una de las iniciativas puestas en marcha por Mahou San Miguel en apoyo de la hostelería ejemplifica la transversalidad de las medias del plan a 2030, destaca Patricia Leiva; encuadrada en el eje de progreso socioeconómico, incide también en el de protección del hábitat natural: “Como los establecimientos necesitaban ampliar sus espacios exteriores, lo que hicimos fue poner en marcha una mayor entrega de terrazas y otras medidas de acondicionamiento y ya que lo hacíamos, decidimos hacerlo de material 100% reciclado. Y además poner parasoles que absorben contaminación. La tela de la sombrilla está hecha con nanotecnología que absorbe partículas contaminantes, y las descompone en partículas inertes. A día de hoy tenemos instalado un parque de sombrillas de nuestros clientes de hostelería que equivale a un bosque de 80.000 árboles en términos de absorción de emisiones”.

“Es una tecnología española, de un proveedor español. Un proveedor en Galicia fue el primero en ofrecernos esta posibilidad y hacer los parasoles con esta nanotecnología. Y le pedimos que compartiera ese conocimiento con otro proveedor nuestro con lo que creamos más posibilidades de que se extienda en el mercado esta tecnología. Así creamos un know how en el mercado que puede ser aprovechado por otras industrias”

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