Carlos Alzola, el mecánico que guarda la llave del motor de ITP Aero

Bain Capital, futuro dueño, mantendrá al frente a su jefe, con tres décadas de experiencia en el grupo

Carlos Alzola, director general de IPT Aero.
Carlos Alzola, director general de IPT Aero.

Sus conocimientos sobre motores de aviación explican que resista a los cambios en la propiedad y a las influencias políticas. Carlos Alzola Elizondo (Vitoria, 1967), director general (CEO) de ITP Aero, seguirá al frente de la empresa cuando pase a manos del fondo de capital riesgo estadounidense Bain Capital, que ha acordado esta semana comprar la compañía vasca a Rolls-Royce.

La venta se culminará si consigue el beneplácito del Gobierno, que tiene poder de veto por el carácter estratégico de la compañía, la cual quedará valorada en 1.700 millones de euros. El nuevo dueño será un consorcio aún no completado, formado por Bain y socios españoles como el banco de inversión JB Capital y la compañía vasca especializada en defensa Sapa Placencia (que tiene de accionista a Jokin Aperribay, presidente de la Real Sociedad de fútbol). ITP participa en los principales programas de motores aeronáuticos del mundo tanto en aviación comercial como de defensa; interviene en todas las fases del ciclo de vida del producto, desde el diseño hasta el mantenimiento.

Casado y con dos hijos, Alzola es muy serio, analítico, formal, muy ingeniero, en definitiva. La pasión por el mundo de la aviación le viene de familia: su padre era constructor aficionado de aviones ligeros. Y el interés por los motores conecta con su afición al motociclismo, en particular la especialidad de trial: motos cuya máxima potencia se entrega a bajas y medias revoluciones, necesarias para afrontar obstáculos como subidas, escalones de rocas, troncos, etc. Ha realizado múltiples viajes al extranjero con amigos para montar en moto.

Canalizó su vocación por la tecnología y la mecánica estudiando Ingeniería Industrial, especialidad de mecánica, por la Universidad del País Vasco-EHU, a diario acude desde Vitoria a la sede de ITP (Industria de Turbo Propulsores) en Zamudio. La firma se fundó en 1989, con el apoyo de Rolls-Royce y la ingeniería Sener, para el desarrollo del motor EJ200 del caza Eurofighter Typhoon.

En 1992 la empresa celebró su primer contrato con Rolls-Royce: motores Trent 700 y Trent 800, para los aviones Airbus A330 y Boeing 777. Al año siguiente fichó Alzola por el departamento de diseño del grupo, donde permaneció seis años. Él lo recuerda así: “Al comienzo de mi carrera tuve la oportunidad de trabajar en el diseño y desarrollo de un nuevo concepto de estructuras de motor, el cual luego se ha transformado en uno de los productos estratégicos de ITP”.

La empresa comenzó su expansión internacional con la inauguración de la planta de Querétaro (México). En 1999 nombraron a Alzola director de programas, cargo en el que estuvo otros ocho años. Se creó el área de negocio de fundidos (castings), y se firmó el contrato del motor TP400 para el avión de transporte militar A400M.

Luego pasó a director ejecutivo de la unidad de negocio civil, donde estuvo una década. “Pude trabajar intensamente en el desarrollo de los acuerdos de colaboración con Rolls-Royce en el segmento de aviación comercial.” ITP fue inaugurando nuevos centros en Wheststone y Lincoln (Reino Unido), Malta y Arizona (EE UU). “Uno de los grandes hitos en los que he participado fue, en 2012, la entrada en el segmento de aviones de pasillo único de la mano de Pratt & Whitney”, compañía estadounidense, en concreto con el motor PW1000G.

En 2013 se creó la división de negocio externals (enfocada en el diseño y producción de elementos del vestido exterior de motores), de la que Alzola sería director general durante solo un año, en 2017. Justo entonces Rolls-Royce compró el 53% que poseía Sener por 720 millones, lo que suponía valorar la empresa en 1.355 millones. Y Alzola, considerado el mayor conocedor del negocio, y el mejor situado por escalafón, fue designado director general de toda la empresa. Durante sus años de mandato se ha inaugurado la nueva planta de externals en Derio (Vizcaya), se han empezado a producir componentes mediante fabricación aditiva (parecida a la impresión 3D), y se ha integrado la firma británica Hucknall en ITP.

La operación

Las dificultades financieras de Rolls-­Royce le hicieron buscar comprador para ITP. En 2019 negoció, sin éxito, con Indra. La pandemia agudizó los problemas, y ahora sí ha logrado un acuerdo con Bain, que ganó una puja organizada por Goldman Sachs y Lazard a Cinven, Aernnova o KKR. Los socios de Bain iban a ser las empresas vascas Sener (en la que habría sido su vuelta a ITP) y Sidenor, que finalmente han preferido no ser meros actores secundarios. La presencia de compañías de Euskadi y el mantenimiento de los centros de decisión y producción en la zona son clave para tener el apoyo del Gobierno regional, que entrará en el capital, quizás con un 4%, a través del fondo Finkatuz.

Bain se ha comprometido a mantener el empleo y al equipo de Carlos Alzola, aunque no está tan claro que en la presidencia siga el exministro Josep Piqué. Pretende sumar más inversores españoles, en particular vascos, al accionariado hasta junio de 2022. El objetivo es que cuente con un núcleo duro del país que sume un 30%. Al tratarse de la toma de más de un 10% de una empresa estratégica por un inversor extranjero (ITP tiene un contrato de mantenimiento de dos años con la Armada) requiere de la autorización del Ejecutivo central. El fondo quiere tener todos los permisos en el primer trimestre de 2022, como tarde.

La idea del fondo es que la empresa siga creciendo, y proveyendo a Rolls-Royce, que seguirá necesitando sus productos. En un sector tan especializado, todos los protagonistas van a seguir muy vinculados. Y Alzola tiene las llaves del motor.

Otros cargos

Carlos Alzola es también consejero del consorcio de defensa europeo Europrop, formado por el fabricante alemán de motores MTU Aero Engines, el francés Safran, Rolls-Royce y ITP Aero.

Es presidente de Hegan, clúster aeronáutico y espacial vasco, y miembro del consejo del laboratorio Centro de Tecnologías Aeronáuticas (CTA).