La banca recupera el dividendo y el atractivo para los inversores

Esta circunstancia vuelven a situar como objetivo de las apuestas del mercado al sector financiero de todo el continente

La banca es la práctica más vigilada desde la crisis de 2008 en todo el mundo, y de las exigencias de capital genérico y de provisiones por la concesión de crédito a actividades de riesgos se ha pasado a recomendaciones de obligado cumplimiento sobre la política de retribución a los socios. Tales niveles de tutela regulatoria, junto con una extendida política monetaria de tipos cero y sin fecha de caducidad y el deterioro no superado de la reputación de los gestores, han convertido a la actividad bancaria en una de las menos atractivas para invertir por el nulo o muy escaso retorno que proporciona al capital. Ahora, tras un ejercicio de recapitalización generalizado muy exigente y la comprobación de que la pandemia ha generado menos riesgos de impagados de los esperados inicialmente, las autoridades supervisoras europeas han decidido aflojar el cinturón y permitir, bajo autorización previa, la vuelta de los dividendos.

Esta circunstancia cambia parcialmente la consideración que los inversores adjudicaban a la banca hasta ahora, y vuelven a situar como objetivo de sus apuestas a la banca de todo el continente. De hecho, desde que el julio pasado el BCE comunicó que desde el mes que ahora comienza podían recuperarse los pagos a los accionistas, la banca ha experimentado una notable revalorización en Bolsa, aunque sigan en niveles desconocidamente bajos por la losa que sobre sus cuentas de resultados pesa por los estrechísimos márgenes forzados por los tipos de interés tan bajos. Ambas cosas proporcionan a las firmas de banca rentabilidades por dividendo muy generosas, si bien es cierto que con más intensidad en los bancos nórdicos que en los españoles, cuyos excesos de capital son limitados.

En todo caso, los dos grandes bancos internacionalizados españoles, Santander y BBVA, han anunciado ya sus pagos iniciales, retomando el compromiso de distribuir el 40% de sus beneficios entre los socios. Ambos lo harán con pagos en efectivo y con recompra de acciones, una fórmula pasiva mejor valorada por los supervisores y que es práctica habitual en las empresas que generan mucha caja y tienen pocas posibilidades de expandir su negocio. Y Bankinter, una de las entidades que mejor ha resistido a las dos grandes crisis de este siglo, se ha adelantado incluso y ha abonado ya la primera entrega del dividendo. Es probable que la revalorización imputable a la recuperación del dividendo se haya producido ya; pero si se consolida una recuperación sostenida de la actividad económica y crediticia, y una inflación moderaba recompone moderadamente los tipos de interés y los márgenes de intermediación bancaria, la banca puede consolidarse como un nuevo destino atractivo de la inversión.