El encarecimiento del petróleo se toma un respiro tras el último ‘rally’

El precio del gas natural y del carbón sigue marcando máximos

Una planta de producción de gas natural, en California (Estados Unidos).
Una planta de producción de gas natural, en California (Estados Unidos).

La crisis energética se toma hoy un breve respiro. El precio de barril de petróleo desciende hoy moderadamente, tras varias jornadas al alza. El barril de Brent, el más negociado en Europa, cotiza a 78,3 dólares, con una caída del 1%, y el de Texas baja otro 1,1% hasta los 74,5 dólares.

También los combustibles derivados del petróleo muestran una moderación. La gasolina reduce su precio en los mercados mayoristas un 1,76% y el gasóleo un 0,64%.

En cambio, la cotización del gas natural sigue estando en máximos. Aunque, eso sí, la subida de hoy es mínima, de solo un 0,1%.

Durante la jornada de ayer, tanto el petróleo, como el gas, como los derechos de emisión de CO2 registraron sus mayores precios de los últimos meses. Este cóctel está provocando una importante distorsión en la economía mundial.

El encarecimiento de los precios de la energía (que también incluye el carbón, y que hoy volvía a subir un 2,5%) ha hecho que se dispare el precio de la producción de electricidad. La luz ha lanzando hoy un nivel nunca visto en España, de 190 por megavatio/hora (MWh).

La situación en el mercado energético produjo ayer una importante corrección de los mercados bursátiles. El Ibex 35 se dejó un 2,6% (su mayor caída desde abril) y la mayoría de índices de Bolsa europeos perdieron más del 2%.

El temor de los inversores es que el alza de los precios de la energía contribuya a descarrillar o al menos a frenar la recuperación de la economía mundial.

En China, algunas fábricas han tenido que cerrar por falta de suministro eléctrico. Y se espera que el Gobierno imponga restricciones también a los hogares. Las firmas de análisis ya están revisando a la baja los precios.

Cuando la energía nuclear y las energías renovables han sido insuficientes en muchos países para cubrir la demanda eléctrica, se ha tenido que intensificar el uso de centrales térmicas, que queman gas natural para producir energía. Esto, además de disparar los precios del gas, ha hecho que se disparen los precios de los derechos de emisión de dióxido de carbono.

La Unión Europea (y también Estados Unidos y otros países occidentales) introdujeron hace una década un mercado con derechos de emisión. Las empresas eléctricas tienen unos cupos máximos para emitir CO2 pero, si se pasan, tienen que comprar derechos de emisión a otros operadores. A su vez, si consiguen reducir las emisiones, les sobrarán derechos de emisión y podrán venderlos. Así se internalizan los costes de la contaminación y se trata de reducir la liberación de gases que contribuyen al efecto invernadero y al calentamiento global.

Los derechos de emisión llevan varios meses en continua escalada. Ayer superaron los 64 euros por tonelada emitida, su máximo histórico, aunque hoy se han moderado, con una caída del 3,2%.

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