Industria farmacéutica

La compra de Biotest sumará 600 millones de ebitda a Grifols en 2026

La multinacional catalana espera lanzar dos productos de la empresa alemana que pueden otorgar hasta 2.800 millones en facturación

Fabricación de Biotest.
Fabricación de Biotest.

La compra de la alemana Biotest por parte de Grifols tiene una explicación industrial, según insistieron este viernes los responsables de la compañía catalana. La clave de la operación, según los dos consejeros delegados -Raimon Grifols y Víctor Grifols- está en lo que llaman la "economía del plasma". El laboratorio catalán espera que la integración de su rival germano mejorará márgenes operativos, aportará nuevos productos y una cartera relevante de I+D. El cálculo de la multinacional del Ibex 35 es doblar el ebitda gracias a la adquisición, pasando de 1.324 millones del pasado año a 2.800 millones en 2026.

En una presentación a analistas, los responsables de la empresa señalaron que esperan que Biotest aporte 310 millones de ebitda en 2024, 109 millones del ebitda actual de la empresa alemana, 65 millones de sinergias y 138 millones por el lanzamiento de nuevos productos. De esta forma superará los 2.000 millones de ebitda dentro de tres años.

En 2026, sumarán otros 304 millones, 10 millones correspondientes a sinergias y otros 294 millones por nuevos productos. En total, sumarán 600 millones. La empresa catalana además avanzó que en línea con los resultados hasta junio, a finales de año será de alrededor de 1.400 millones, impactado en 200 millones por la pandemia de Covid-19 y con otros 200 millones adicionales que se prevén de nuevos productos, por lo que estima su ebitda subyacente en 1.700 millones.

En cuanto a cifra de negocio, Grifols prevé que sobrepase los 7.000 millones en 2024, desde los 5.340 millones del pasado año. La cartera de I+D de Biotest dispone dos productos que podrían llegar al mercado en 2023/2024 y que podrían aportar hasta 2.800 millones de forma conjunta, según las estimaciones de Grifols. Primero, el fibrinógeno (una proteína) para hematología que se encuentra en fase III de ensayos clínicos (los últimos antes de una posible autorización de comercialización). Este medicamento podría aportar entre 400 y 800 millones al año de ventas.

El segundo caso es una inmunoglobulina utilizada para enfermedades infecciosas, también en fase III y que Grifols calcula que puede otorgar entre 1.000 y 2.000 millones de facturación.

A estos dos fármacos se le suman otros tres en fases avanzadas en investigación, con previsión de lanzamiento entre 2024 y 2025.

La rival alemana también aporta 26 nuevos centros de obtención de plasma situados en Alemania, República Checa y Hungría. La multinacional catalana dispone alrededor de 350 de estos centros, la mayor parte en EE UU, y tiene el objetivo de llegar a 520 instalaciones en 2026 para garantizarse el suministro de plasma, que es la materia prima fundamental para los hemoderivados del laboratorio.

Igualmente, la adquisición reforzará la capacidad de producción de la firma de Sant Cugat del Vallès. Actualmente dispone de una capacidad de fraccionamiento de plasma de 18 millones de litros, a los que habrá que sumar 1,5 millones de una fábrica en funcionamiento de Biotest en Alemania y otros 1,5 millones que se esperan de una nueva planta.

Raimon Grifols señaló en la teleconferencia con analistas que el acuerdo encaja de forma perfecta para la multinacional, ya que es complementaria en productos (sumando nueva I+D) pero también en mercados. De hecho, la facturación de la empresa catalana depende en un 67% de EE UU y, en el caso de la alemana su negocio fundamental está centrado en un 60% en Europa.

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