Campeones ocultos, el secreto mejor guardado de la economía

Las expectativas de crecimiento de las medianas empresas se han disparado durante el primer trimestre de este año

Por primera vez desde el segundo semestre de 2018, las expectativas de crecimiento de negocio para la mediana empresa española se han disparado en el primer semestre de 2021. Según el informe Pulso de la Mediana Empresa Española, elaborado por Grant Thorton, esto se debe al aumento del nivel de optimismo, la mejora de las previsiones de ingresos y beneficios y la apuesta por la inversión. De hecho, el midmarket es la dimensión que más ha crecido en España respecto a la oleada anterior, triplicando el resultado registrado al inicio de la crisis del coronavirus.

Según la Dirección General de Industria y de la Pequeña y Mediana Empresa, en España hay, hoy en día, 2.927.231 de pymes, de las cuales solo 23.907 son medianas. Se trata de negocios medianos con plantillas de entre 50 y 250 trabajadores, y generalmente con mayor capacidad de producir que una empresa pequeña. Son proclives a salir al exterior, a exportar o a implementar tecnología en sus instalaciones. Aunque pueden pasar desapercibidas ante el gran público, son pieza clave en el crecimiento económico y la internacionalización de España, ya que dan trabajo a 2,3 millones de personas.

A estas empresas se les conoce como campeones ocultos, al hilo del concepto hidden champion, acuñado en la década de los 90 por el economista alemán Hermann Simon. Él quiso referirse a las empresas familiares de perfil bajo que se mantienen ocultas en el mercado (hidden), pero que muchas veces son líderes en sus sectores (champion), por lo que ejercen un papel discreto pero fundamental en asegurar el desempeño económico del país. Simon especificó que las hidden champions tenían en común una serie de características: arrastran una larga tradición, están dotadas de una cultura empresarial con ciertos valores y son cercanas a sus clientes. Por lo general, son financieramente sólidas, apuestan por la innovación, creen en la exportación y cuentan con alta competencia en su negocio/sector.

Las medianas empresas son como el hermano mediano en las familias con tres hijos: se les dedica menor atención y por ello son los que aprenden a hacerse su hueco y a crecer por sí solos, colaborando con los demás y convirtiéndose en imprescindibles para mayores y pequeños. En todos los países a nivel mundial se encuentran en clara minoría y siguen ocupando un segundo plano en el tejido empresarial: el 4% en Francia, el 3% en España y el 6% en Alemania, según cifras de la OCDE. En España debemos fomentar el segmento medio, igual que hacen estos países, donde las compañías reciben el apoyo financiero necesario para crecer.

Estas compañías son un buen espejo en el que mirarse y, cuántos más hermanos medianos tengamos en nuestra economía, mejor funcionaremos como país. En este sentido, cobra protagonismo la primera partida de 9.000 millones de euros de los fondos europeos transferidos a nuestro país, que deberían destinarse a las pequeñas empresas de tal forma que puedan convertirse en medianas y servir de tractor para todo el tejido empresarial gracias a su gran capacidad de inversión y de recursos. Pero para que las pymes puedan beneficiarse de estas ayudas, debemos ponérselo fácil. Nunca en la historia se ha producido un plan de inversión pública como este, por lo que se trata de una oportunidad única que no debemos dejar pasar.

Bajo la atenta mirada de nuestros socios europeos, debemos aprovechar este paquete de medidas para transformar una economía debilitada tras el paso del coronavirus. En ese proceso de crecimiento, la digitalización y una adecuada política fiscal, con los impuestos justos, juegan un papel cada vez más importante, ya que las pequeñas y medianas empresas españolas pierden más de 35.000 millones de euros al año debido a la gran cantidad de tareas burocráticas y administrativas, incidiendo directamente en la tasa de productividad.

Si queremos que las pymes puedan crecer y competir, en un entorno cada vez más digital y global, es necesario dotarlas de las herramientas necesarias, potenciando su eficiencia. Solo a través de la transformación digital un negocio puede aspirar a alcanzar una posición privilegiada en los mercados actuales y crecer con escalabilidad y sostenibilidad, es decir, atendiendo todas sus demandas y sin perder aquellas cualidades que le añaden valor y que lo diferencian.

Para referirnos a la recuperación económica a través de la digitalización, hemos acuñado el término digitivación, que nace, precisamente, de la suma de digitalización y reactivación económica, dos conceptos que están dominando —junto a la sostenibilidad— el debate público postpandemia.

A pesar de que ser mediano es una ventaja, sobre todo en lo que a capacidad de adaptación y transformación se refiere, las compañías que llegan a liderar un sector en un país, con el tiempo, o fracasan y desaparecen, o se convierten en grandes compañías (las denominadas gacelas). Por eso, consideramos esencial acompañar a las pequeñas y medianas en su día a día, para garantizar un crecimiento sostenible y de futuro.

En definitiva, ofrecerles el know-how necesario para una adecuada transformación y que las pymes, con ese salto cualitativo y cuantitativo, se conviertan en los campeones visibles que mejoren la economía y contribuyan al bienestar de la sociedad, ahora a través de la digitalización, las nuevas tecnologías y la presencia en la nube.

Luis Pardo Céspedes es CEO de Sage para España y Portugal