El MBA del futuro: más digital y con un foco en la salud mental

Los cursos rápidos de una semana convivirán con las escuelas de negocios más tradicionales

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La llegada del Covid puso todo patas arriba. Ahora, con el tiempo y gracias a la vacuna, es el momento de retomar la normalidad y las viejas costumbres. Pero muchos han aprovechado estos meses para reinventarse, ejecutar cambios pendientes y acelerar ideas que aún estaban por plantearse. La educación ha sido una de las industrias que más ha dado que hablar. Desde la formación a distancia a la renovación de los contenidos, muchas de las lecciones aprendidas durante la pandemia permanecerán más allá de ella.

El decano de programas de IE Business School, Norman Kurtis, celebra que sus 20 años de experiencia dando clases online les facilitaran las clases a distancia durante los meses del confinamiento más duro. A partir de septiembre de 2020, llegó el turno de un modelo híbrido que han apodado liquid learning. A pesar de que sus clases han vuelto a ser 100% presenciales, siguen retransmitiéndolas online para casos puntuales, como un contacto directo con alguien enfermo, un caso positivo o alumnos extranjeros que estén teniendo problemas con los certificados. Este formato, asegura Kurtis, va a permanecer en el futuro porque “siempre va a haber alguien que no puede venir”.

Un sistema parecido al que están siguiendo en IESE, donde han instalado en sus aulas cámaras que siguen al profesor, así como micrófonos por todo el espacio, para que las clases se puedan seguir desde casa sin problema. “Tenemos este sistema híbrido pero solo para casos puntuales y graves en los que el alumno no pueda venir. Tiene que ser una causa muy concreta, nunca porque ese día les resulte más cómodo quedarse en casa”, expone el director del programa MBA de IESE, Marc Badía, quien insiste en que su método requiere de la presencialidad y así lo demandan los alumnos. Por su parte, en Deusto han aprovechado para integrar en algunos momentos el MBA tradicional con su modalidad online. “Esto ha venido para quedarse porque hasta los profesores han visto que es una forma de producir sinergias”, comenta el director de MBA de la universidad, David Ruiz de Olano.

Aunque parece que las clases sí volverán a la presencialidad casi total, los docentes son conscientes de que en las oficinas el escenario será diferente. Por eso, han incorporado en sus programas la instrucción de nuevas habilidades. “Ahora no todo el equipo estará trabajando en el mismo sitio y los alumnos tendrán que aprender a manejar también esta multidisciplinariedad. Por ejemplo, hemos incorporado lecciones sobre cómo hacer networking online, algo que requiere de habilidades muy distintas”, apunta el decano de programas del IE.

Un cambio que también han introducido en Deusto. “Hemos adaptado lecciones clásicas al nuevo contexto. Temas sobre cómo liderar o motivar a las personas en remoto. Esto va a seguir aquí, así que lo mantendremos también en el programa”, expone el portavoz del centro. Durante estos meses también se han incorporado otros temas, como el impacto que tienen las crisis en la caja o cómo gestionarlas desde el punto de vista de la comunicación. Estas lecciones, no obstante, solo han aparecido de manera puntual y desaparecerán cuando se recupere la normalidad, reconoce Ruiz de Olano.

Pero más allá de estas necesidades concretas, el Covid ha precipitado la llegada de asignaturas pendientes en las empresas: la conocida transformación digital. Contar con profesionales formados en este aspecto ya era importante antes de la pandemia, pero se ha vuelto un requisito imprescindible, y las escuelas de negocios toman nota de ello. “La innovación ha pasado de ser un elemento de diferenciación a una exigencia para la supervivencia de las organizaciones. Se han potenciado los contenidos relacionados con la innovación y los nuevos modelos de negocio, así como nuevas tecnologías, sistemas de información y transformación digital”, expone el director de MBA de ESIC Business School, Juan Campos.

En este sentido, el vicedecano de programas de Esade, Luis Vives, apunta que la clave está en un contacto directo con las empresas para conocer sus necesidades, especialmente en un momento de cambio como el actual. “Hemos apostado por temas como la inteligencia artificial aplicada a los negocios, la sostenibilidad, la innovación y la capacidad de trabajo en equipos diversos y en remoto. Preparamos a líderes y directivos que tengan un compromiso con el desarrollo sostenible”, insiste el experto.

Algo similar ha sucedido en IESE, donde han creado una especialización en análisis de datos y negocio digital dentro del MBA. Con asignaturas que ya existían, pero a las que se les ha dado una mayor visibilidad. “Dudamos mucho sobre si incluir determinadas cosas porque como escuela de negocios no queremos dedicarnos a lo técnico, pero creo que es importante ver cómo se estructura la mente de alguien que sí lo hace”, apunta Badía. En línea con otra de las preocupaciones surgidas durante la pandemia, también van a lanzar una especialidad en sostenibilidad.

Debido a este auge de lo digital, durante el confinamiento hubo una explosión de la formación online. Cursos rápidos de un mes, una semana, una hora. Universidades de prestigio lanzaron los conocidos como MOOC (cursos masivos y abiertos en línea) y surgió un nuevo debate: ¿tendrían cabida las escuelas de negocios convencionales en este nuevo contexto? El decano asociado de programas de postgrado de EAE Business School, Joaquín Azcue, es tajante: hay sitio para todos. “Va a haber una combinación de ambos mundos. Estas pequeñas píldoras van a ser cada vez más relevantes porque hay una mayor especialización y una necesidad de estar actualizándose constantemente”, comenta. Pero las escuelas de negocios seguirán teniendo su sitio. “El MBA es una formación holística. Te abre la mente y te permite tener mucho más contexto para tomar decisiones”, prosigue, al tiempo que hace referencia a los contactos que se generan en este tipo de programas.

Una visión con la que coincide Badía, quien insiste en que, a pesar de todo –o gracias a ello–, este nuevo curso empezará el MBA con más alumnos de la historia de IESE (387). Las crisis incentivan la formación y esta no iba a ser ajena a ello. “Cuando ves la incertidumbre que hay fuera, sabes que este año ni te van a promocionar ni te van a subir el sueldo, así que el coste de oportunidad baja: es el momento de hacerlo”, concluye.

Bienestar

  • Salud mental. Ha sido otro de los grandes temas que han aparecido durante la pandemia. Como ya está pasando en las empresas, las escuelas de negocios también se vuelcan con ella. En el IE lanzaron ya en el año 2018 un centro para el bienestar y la felicidad para formar a los alumnos en el equilibrio físico, mental, nutricional... “Tenemos la responsabilidad de dar soporte desde el punto de vista mental. No solo porque vaya a mejorar tu rendimiento mientras cursas el MBA, sino porque también te ayudará en el futuro”, opina Kurtis.
  • Rincones antiestrés. La preocupación por la salud mental no solo se ha abierto un hueco en los programas, sino que también ha llegado a los propios edificios de las escuelas de negocios. ESIC acaba de inaugurar su nueva sede, donde ha incluido una sala dedicada al mindfulness, así como una capilla aconfesional para que los alumnos puedan dedicar un par de minutos a la relajación y la reflexión en mitad de la jornada.
  • Adiós estigma. Un mundo cada vez más competitivo ha derivado en un mayor problema de estrés. El lado positivo de todo esto, reconoce Badía, es que también se ha perdido el reparo para hablar de ello y se aborda de frente. Ahora, los estudiantes piden recursos para cuidar su salud mental de manera más explícita, incluso se ha llegado a montar un club sobre el tema en IESE, desde el que organizan sesiones y conferencias.
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