El déficit cierra el primer semestre en el 4% mientras la recaudación repunta un 22% a julio

El agujero fiscal del Estado alcanzó el 3,98% al cierre del séptimo mes del año, cuando el conjunto de ingresos públicos crecía un 17% interanual y los tributarios por encima

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero.
La ministra de Hacienda, María Jesús Montero.

En lo que respecta a recursos públicos, España sigue usando una potencia de fuego superior a la que dispone para combatir los efectos de la crisis sanitaria, económica y social abierta por la pandemia del Covid-19. El sobreesfuerzo acometido en el primer semestre del año ha sido, sin embargo, un 30% inferior al registrado en el mismo periodo de 2020, lo que ilustra la reducción de estrés presupuestario en comparación con los meses de desembarco del virus en el país y del Gran Confinamiento.

Así lo indican las cifras de ejecución presupuestaria publicadas este viernes por el Ministerio de Hacienda, que revelan que el déficit público consolidado del conjunto de las Administraciones españoles (excluyendo a las corporaciones locales) se situó en el 4% del PIB a cierre del primer semestre, un 30,5% menos que un año antes.

Conviene recordar que España llegó a la crisis del Covid con un agujero fiscal ligeramente inferior al 3% pero que este se disparó al 11% durante 2020, mientras que la deuda pública saltaba del 95% al 120% del PIB. El objetivo del Gobierno es concluir este ejercicio con un déficit del 8,4%.

El grueso del agujero descansa en el Estado central, mientras que las comunidades autónomas cerraron junio con un agujero fiscal del 0,53% (un 17,7% menos) pese a acometer un gasto sanitario de 3.631 millones. Por su parte, la Seguridad Social cerró el semestre con un déficit del 0,58%, una reducción del 47% respecto a los umbrales de junio de 2020.

Hacienda recuerda que las cifras “recogen el impacto del Covid en las cuentas públicas, así como el efecto de las medidas aprobadas para combatir la emergencia sanitaria y mitigar las consecuencias económicas y sociales derivadas de la misma”.

Recaudación y gasto público

En el caso de la administración central del Estado, Hacienda ha publicado ya el dato correspondiente al cierre del mes de julio, cuando su déficit se situó en el 3,98% del PIB, un 20,3% por debajo de los niveles de 2020, cuando era del 5,38%. La cifra asciende a 48.077 millones de euros.

La mejora se debe a “un robusto incremento de los ingresos no financieros del 16,7%, frente al comportamiento de los gastos, que crecen a un ritmo del 2,5%”, explica Hacienda.

En el caso de los ingresos, que suman 112.445 millones, es particularmente positiva la evolución de los impuestos, que arrojan 94.014 millones, un 21,8% más que un año antes.

En este terreno, Hacienda destaca que los tributos sobre la producción y las importaciones se incrementan un 15,9%, de los cuales los ingresos por IVA crecen un 18,2%.

A su vez, agrega, los impuestos corrientes sobre la renta y el patrimonio se elevan un 33,5% debido al IRPF, que crece un 33,4% y al aumento del Impuesto sobre Sociedades, que se incrementa un 37,6%. Por su parte, los impuestos sobre el capital se incrementan un 307,1%, respecto al mismo periodo del año anterior.

Por su parte, los ingresos de las cotizaciones sociales descienden ligeramente, en un 2,4%. A su vez, las rentas de la propiedad disminuyen un 1,7% respecto a 2020, como consecuencia del descenso del 12,7% de los ingresos por intereses. No obstante, se produce un incremento de los dividendos y otras rentas en un 7,1% debido, principalmente, al mayor dividendo recibido de Loterías y Apuestas del Estado (590 millones frente a 420 millones en 2020), explica el Ministerio, que añade que los ingresos procedentes de la venta de bienes y servicios crecen un 41,9% hasta los 1.012 millones.

El gasto, por su parte, ascendió al cierre de julio a 160.522 millones, la partida que más pesa es la de las transferencias entre administraciones, por valor de 104.314 millones (un 3,1% más). Destacan aquí las realizadas a las comunidades autónomas por 59.865 millones (un 0,8% más) para atender las necesidades surgidas de la pandemia.

A su vez, a la Seguridad Social se le han destinado un 2,6% más de recursos que en 2020; las dotaciones para Dependencia crecen un 49,1% (hasta 1.389 millones); y crece la factura del Ingreso Mínimo Vital.

“El importe de los gastos del Estado relacionados con la pandemia ha sido de 7.996 millones, de los cuales 6.791 millones son transferencias a las Comunidades Autónomas y a las Corporaciones Locales y 792 millones es el gasto en los consumos intermedios, que se corresponde casi en su totalidad a las vacunas”, aclara Hacienda.

En paralelo, la remuneración de asalariados crece un 4,6% hasta los 11.401 millones, al incorporar la subida salarial para este ejercicio del 0,9% frente a un incremento salarial del 2% en 2020.

De otra parte, los intereses devengados crecen un 3% hasta situarse en 13.538 millones, mientras que la cooperación internacional corriente aumenta en un 12,6%.

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