Crisis en Afganistán

Las empresas que se quedan en Afganistán pese a los talibanes

China, Turquía y Emiratos Árabes tienen contratos vigentes en el país y tendrán que trabajar con el Gobierno talibán

Un trabajador del aeropuerto de Afganistán camina frente a un autobús
Un trabajador del aeropuerto de Afganistán camina frente a un autobús / AP

La conformación de un Gobierno en Afganistán por parte de los talibanes este miércoles consolida su dominio sobre territorios ricos en minerales e hidrocarburos. La situación ha obligado a sus principales socios comerciales a tomar una postura sobre si permanecer en el país o retirar sus inversiones. China, Turquía y Emiratos Árabes son algunos de los países que han mostrado la intención de acercarse al nuevo Gobierno y darle continuidad a sus proyectos extractivos.

“Durante el primer Gobierno talibán, antes de la llegada de Estados Unidos, no hubo problemas de seguridad. Hubo problemas de derechos humanos, pero no para las inversiones extranjeras. Es probable que ahora sea igual” ha afirmado el experto afgano en temas energéticos Ahmad Tamim Mehrad.

Mehrad indicó a Cinco Días que los gobiernos de China, Turquía y Emiratos Árabes vienen trabajando hace meses para asegurar sus proyectos en el territorio, ya que en los últimos meses han estado paralizados por la incertidumbre en el país. El especialista afirma que los capitales chinos desempeñarán un papel protagónico para el financiamiento del nuevo régimen. 

La presencia China

China ya tiene un pie dentro de Afganistán con las mineras Silk Road Mining y MCC, que se adjudicaron tres proyectos para explotar las reservas de cobre más grandes del país. Las dos licitaciones que ganó MCC se ubican en la región Mes Aynak, cerca de Kabul, cuya riqueza está valorada en 85.000 millones de euros aproximadamente. Suponen, en todo caso, solo una sexta parte de los depósitos de cobre afganos, que según un informe de su Ministerio de Minas y Petroleo se sitúan alrededor de los 60 millones de toneladas.

Desde 2011, los chinos también han estado presentes en la explotación de hidrocarburos con CNPCI Watan Oil, a la que se otorgó la exploración y explotación de lotes petroleros al norte del país. Así mismo, se atribuyó a Xinjiang Zhengtong Oil & Gas la rehabilitación de los pozos de Gas Natural de la región de Sheberghan, cuyas reservas ascienden a 4,5 billones de metros cúbicos de gas según índica un reporte de 2019.

Para el investigador afgano Javed Noorani, el siguiente paso de China será buscar la forma de integrar al Gobierno talibán a su proyecto de la nueva ruta de la seda. Noorani indicó a Cinco Días que China buscará incorporar por lo menos ocho de los depósitos minerales y petroleros del país a la ruta mediante la construcción de nuevas infraestructuras, además de la necesaria solución de los problemas de seguridad de la zona.

Turquía y EAU

Los otros dos actores extranjeros en el sector de los hidrocarburos afganos son Dragon Oil Sanduqli (Emiratos Árabes Unidos) y TP Afghanistan (Turquía). El Ministerio de Minería y Petroleo de Afganistán señala que desde 2013 ambas empresas tienen licencias activas para la exploración y producción petrolera en la región de Balkh, en la cuenca de Afghan Tajik al norte del país.

Según Turkiye Petroleum, la matriz turca de TP, las dos compañías cooperaron en los trabajos de perforación que se dieron en 2019 y han invertido un total de 60 millones de dólares en los proyectos. Noorani afirma que ahora las empresas están pendientes de quienes conformarán las carteras afganas para saber si sus contratos continuarán o serán renegociados.

Noorani indica que las decisiones que tomen los talibanes sobre los recursos de su país en los próximos años serán cruciales. “Todos están a las expectativas de lo que pasará en Afganistán, no solo sus aliados. Las riquezas del país trascienden el cobre y los hidrocarburos. Las reservas de tierras raras, litio y otros minerales inexplotados están bajo la mira de todo el mundo”.

La riqueza mineral de Afganistán lo convierte un socio estratégico para gigantes de la producción de electrónicos como China. Actualmente, en su territorio existen 24 “áreas de interés” para el desarrollo de proyectos de extracción mineral o petrolera, muchas de las cuales permanecieron inexplotadas debido a la inseguridad que ocasionaba el terrorismo talibán.

Los fracasos occidentales

Durante la ocupación estadounidense, los inversores occidentales intentaron desarrollar proyectos extractivos en territorio afgano. Este es el caso de la mina de oro y cobre de Zarkashan, que según el Gobierno de Estados Unidos podría contener reservas valoradas en unos 150 millones de euros. La explotación de Zarkashan estuvo bajo el control de la compañía americana Sterling Belhasa Mining, pero la inseguridad y la falta de condiciones hicieron que la concesión fracasara.

Otro intento infructuoso fue la explotación de la mina de oro de Badakhshan por parte de Centar, una compañía estadounidense con capitales ingleses y polacos. El proyecto fue inicialmente respaldado por el expresidente Donald Trump, pero perdió el apoyo de las autoridades afganas en 2020 cuando comenzó la retirada de los militares estadounidenses.

El año pasado el gigante sudafricano de las telecomunicaciones MTN Group anunció su desición de retirarse de Afganistán. Según Bloomberg, MTN está intentando acelerar su salida del país y se encuentra en conversaciones con posibles compradores para vender su operación de redes inalámbricas, que corresponde al 40% del mercado afgano. 

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