La inmobiliaria china Evergrande, al borde de la quiebra

El gigante tiene un pasivo de más de 250.000 millones de euros

Oficinas centrales del grupo Evergrande en Hong Kong.
Oficinas centrales del grupo Evergrande en Hong Kong.

La situación del gigante inmobiliario chino Evergrande Real Estate Group va de mal en peor. Hoy, varias agencias han informado de que la firma ha comunicado a uno de sus bancos que no puede hacer frente al pago de los intereses de un préstamo, previsto para el 21 de septiembre. El riesgo de quiebra es evidente.

El promotor comunicó esta semana a una de sus entidades financieras que su departamento de finanzas no firmaría el pago, y pidió al prestamista que esperara instrucciones sobre un plan de prórroga que aún no se ha definido, de acuerdo con un informe del proveedor de información financiera Redd Intelligence.

Tras conocerse esta información, los bonos emitidos en dólares por Evergrande se han desplomado. El mercado empieza a dudar de si será capaz de devolver todas sus deudas.

La deuda del grupo supera los 1,95 billones de yuanes, o 250.000 millones de euros, lo que pone ahora toda la presión sobre la venta de activos y sobre la banca acreedora. Evergrande tiene en platilla a 200.0000 empleados pero da trabajo de forma indirecta a 3,8 millones de personas en todo el país, incluidos trabajadores de la construcción, lo que revela su carácter sistémico.


Fitch ve "probable" el impago

Además, la agencia de calificación crediticia Fitch ha rebajado la nota que otorga a los bonos a largo plazo del promotor inmobiliario (el segundo mayor de China). En un informe, Fitch asegura que "parece probable que haya algún impago de algún tipo".

"Creemos que el riesgo crediticio es elevado dada la escasa liquidez, la disminución de las ventas contratadas, la presión para hacer frente a los pagos atrasados a proveedores y contratistas, y los limitados avances en la venta de activos", apuntó Fitch en un comunicado.

Con estas malas noticias, la cotización de las acciones de Evergrande han profundizado su desplome. Hoy se negociaban a 3,46 dólares hongkoneses, por debajo del precio al que salió la compañía a Bolsa en 2015, que fue de 3,5 dólares hongkoneses.

La cotización de la compañía se ha depreciado un 76% en lo que va de año, frente a la ligera caída del 3,1% del índice Hang Seng, que reúne a las mayores compañías chinas.


Efecto contagio

Uno de los efectos de los graves problemas financieros del grupo es el colapso en Bolsa que sufre una de las filiales, Evegrande New Energy, dedicada al vehículo eléctrico. El pasado abril la fimra valía alrededor de 87.000 millones de dólares, más que Ford y casi cuatro veces más que la propia matriz, pero sus acciones se han derrumbado más del 90% desde entonces, ante la expectativa de que Evergrande venda su participación del 65%, una de las más líquidas, para lograr los fondos que ahora necesita.

El conglomerado también es propietario del equipo de fútbol Guangzhou Evergrande, que ha ganado ocho veces la liga china y dos veces el campeonato asiático de clubes.

El caso Evergrande se han convertido en un referente, dado el enorme tamaño de su deuda y su extensa red de filiales. Los analistas lo ponen de ejemplo de cómo estos grandes conglomerados chinos entrañan un gran riesgo sistémico por la facilidad de que sus problemas se extiendan.

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