Del trueque al comercio digital

Toca al tejido empresarial español ver las posibilidades del cambio

El paso del trueque de productos a la venta a cambio de una moneda supuso un cambio radical de los procesos comerciales, y un empuje sin precedentes en el progreso de la humanidad. Salvando las distancias, la transformación que está viviendo en nuestros días el comercio clásico hacia el comercio digital está suponiendo una disrupción semejante, aunque aún estamos completamente inmersos en el proceso de transformación y resulta complicado vislumbrar el horizonte concreto hacia el que avanzamos.

Efectivamente, las grandes tecnológicas están abriendo camino y ofreciendo espacios en los que el comercio global está desarrollando nuevas formas de actuar y ampliando de forma contundente las posibilidades de venta de las empresas, y las de compra por parte de los clientes, acabando con cualquier tipo de barrera espacial y convirtiendo al mundo entero en un mercado potencial. Pero, de nada servirían los esfuerzos de los gigantes si no existiera en paralelo una red de pequeños operadores digitales (las conocidas startup tecnológicas) que son un auténtico hervidero de ideas y proyectos que contribuyen a facilitar el nexo entre plataformas digitales y empresas, entre esas mismas plataformas y los clientes y, por conclusión, entre empresas y clientes.

La pandemia ha supuesto, además, un auténtico catalizador que ha acelerado el proceso de incorporación al comercio digital. El confinamiento ha empujado a millones de ciudadanos a relacionarse con familiares y amigos a través de los smartphones y a comprar a través de las muchas opciones que se vieron como herramientas cómodas y fáciles para facilitarnos el día a día, incluso en las condiciones difíciles vividas. Un ejemplo ilustrativo era ver como personas mayores, en principio alejadas de las nuevas tecnologías, mantenían videollamadas con sus nietos para poder verse las caras durante los duros días de encierro. Esto es, la tecnología uniendo a generaciones separadas, en principio, por un abismo tecnológico.

Y en este cambio de paradigma del comercio mundial, aún tenemos que hablar de un elemento más, como es la malla logística que se ha construido y que permite una agilidad cada vez mayor en el aprovisionamiento de los bienes y, por tanto, que los cambios revolucionarios sean realmente eficaces y eficientes.
Con todos estos ingredientes, el comercio está listo para dar un salto histórico hacia nuevos espacios de intercambio que facilitarán sobremanera la vida a los clientes, pero que también permitirá a los negocios (grandes y pequeños) establecer objetivos más ambiciosos y la eliminación de los límites a la hora de plantear proyectos de crecimiento.

La ola que cambiará los conceptos comerciales está ahí, la estamos viendo acercarse y toca ahora al tejido empresarial español ser capaz de ver sus posibilidades para surfearla exitosamente. Empresas y empresarios deben hacer una profunda reflexión sobre el mundo de posibilidades que se nos viene encima y tomar las mejores decisiones para saber aprovecharlas. No podemos perder la posibilidad de subirnos a una ola que está llamada a cambiar los mercados, tal y como los conocíamos desde que el trueque dio paso al comercio que conocíamos hasta ahora.

Pablo Borrás es fundador de 2bedigital