Cambio preventivo del rumbo inversor por la inflación y la retirada de liquidez

El giro de las carteras hacia los títulos más industriales e incluso bancarios ya ha comenzado, así como la focalización del dinero en los valores más defensivos

Los fundamentos de la inversión entraron en permanente revisión desde la crisis financiera de 2008 y la batería de respuestas aplicadas por las autoridades políticas y monetarias; el episodio crítico de 2020 con la pandemia global de coronavirus solo intensificó el activismo fiscal y monetario hasta niveles nunca antes vistos, con una incidencia en los mercados financieros evidente. Casi dos años después, cuando la economía tiene prácticamente consolidada la recuperación de sus ritmos de crecimiento, la pretendida vuelta a la normalidad vuelve a incorporar la incertidumbre en las decisiones de inversión. La más que probable retirada de una parte sustancial de los estímulos monetarios, especialmente la compra masiva de deuda pública y privada por parte de los bancos centrales, y la presión súbita de unas tasas de inflación desconocidas en los diez últimos años han puesto en revisión las apuestas de los inversores, pese a sostener la inmensa mayoría que los fundamentos de la actividad se mantendrán unos cuantos años más.

El fondo de la recuperación tiene fundamentos sólidos, pese a la incertidumbre que de forma crónica la aparición de nuevas variantes del virus Covid-19 incorpora en el análisis, y el episodio de súbita escalada de la inflación no supera la condición de coyuntural en casi ninguna de las estrategias. No obstante, tanto una opción como la segunda bien pudieran mutar a un carácter estructural si los atascos en la provisión de suministros industriales persisten y la aceleración de los precios ahora imputables de forma mayoritaria a la energía se filtran en los componentes subyacentes de la inflación.

El abandono de la situación placentera para la inversión en renta variable solo llegará con la subida de los tipos de interés, que las rentabilidades de la deuda y los gestores financieros parecen empezar a descontar para dentro de unos cuantos trimestres. Las manos fuertes del mercado siguen considerando que queda recorrido a los valores cíclicos, puesto que algunos están aún pendientes de la recuperación plena de la actividad; no obstante, el giro de las carteras hacia los títulos más industriales e incluso bancarios ya ha comenzado, así como la focalización del dinero en los valores más defensivos. Y en esa condición, además de las infraestructuras y la deuda de primera categoría, se mantienen las empresas dedicadas a la salud y al envejecimiento de la población, especialmente en Europa y EE UU, así como la tecnología, que ha demostrado una capacidad inagotable de crecimiento e insustituibilidad a prueba de crisis, y todas las empresas de pago regular de dividendos, como las energéticas tradicionales.