Corea del Sur prueba cómo poner límites a Google y Apple

Permitirá a los desarrolladores locales eludir las comisiones de las tiendas de ‘apps’ de los gigantes

Logo de la Apple App Store.
Logo de la Apple App Store. AP

El nuevo asalto de Corea del Sur a las grandes tiendas de aplicaciones es la versión antimonopolio de un arenero o sandbox: un lugar donde los desarrolladores prueban nuevos códigos sin riesgo de destrozar el sistema en general. Un nuevo proyecto de ley permitirá a los desarrolladores locales de aplicaciones eludir las típicas comisiones de venta del 30% que cobran Apple y Google. Corea del Sur tiene algunas características únicas, pero otros países deberían estar atentos para ver si esto deja a los usuarios finales en mejor situación.

La histórica legislación establece que Apple y Google, la filial de Alphabet, que ya están bajo el escrutinio de los reguladores en su país de origen, Estados Unidos, ya no pueden imponer sus sistemas de pago en las aplicaciones distribuidas a través de sus tiendas. Eso significa que no podrán llevarse una parte de cada venta interna en las aplicaciones, como las vidas extra en un videojuego, o las suscripciones de música y streaming de vídeo y otras ofertas digitales.

Aunque la población de Corea del Sur es de solo 52 millones de habitantes, una novena parte de la europea, sería una tendencia desagradable si se repitiera en otros lugares: se prevé que los ingresos de la tienda de aplicaciones de Apple alcancen los 21.000 millones de dólares este año, según los analistas de Bernstein. Mientras tanto, el especialista en citas Match se lamenta de tener que desembolsar cerca de 500 millones de al año en este tipo de comisiones.

La relativa celeridad de Corea del Sur a la hora de atacar las tiendas de aplicaciones se debe en gran medida a su floreciente industria de la telefonía móvil, que se unió rápidamente para apoyar la llamada ley anti-Google. A ello contribuye el hecho de que la protección de los contenidos locales, incluidas las canciones pop y los videojuegos coreanos, sea una prioridad nacional.

Cuando el año pasado Google anunció cambios en las políticas de facturación de su tienda de aplicaciones, las empresas surcoreanas se opusieron. Naver, un portal web rival de Google y Gmail de 63.000 millones de dólares, y Kakao, de 60.000 millones, cuya aplicación de mensajería todo en uno cuenta con más de 46 millones de usuarios en el país, presionaron junto a otros grupos y empresas para que los reguladores intervinieran, allanando el camino para esta legislación.
Es difícil que surja el mismo ímpetu en Europa, que carece de grandes empresas de internet. En Estados Unidos, el dominio de Apple y Google se ha mantenido en gran medida sin oposición, pero allí son paladines nacionales, aunque con muchos detractores.

La verdadera cuestión es si el proyecto de ley surcoreano hace lo que debería hacer la regulación antimonopolio, aportando servicios mejores o más baratos. Apple dice que el ecosistema de su tienda de aplicaciones protege a los usuarios del mal uso de los datos y del fraude. Las tarifas de pago de Google subvencionan otros servicios, como su sistema operativo gratuito Android. Y no hay garantía de que empresas como Naver y Kakao trasladen a los consumidores el ahorro de costes que consiguen. Merece la pena observar el experimento de Corea del Sur, pero de momento es eso, un experimento.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías