‘España 2050’ se olvida de la ‘silver economy’

Entre las carencias del plan del Gobierno figura el emprendimiento sénior y la mejora de servicios turísticos para este segmento

Ya sabemos que entre las virtudes patrias no figura la anticipación, la previsión, la prospectiva; y que nos reconocemos mejor cuando improvisamos, creamos, imaginamos o protagonizamos grandes gestas. Cuando, rompiendo algunos de nuestros vicios seculares, disponemos de un horizonte de medio plazo para secuenciar el futuro no cabe otra cosa que felicitarse.

Tras aplaudir genéricamente la aparición del documento España 2050, voy a referirme expresamente a las propuestas sobre la silver economy, en razón de mi vocación profesional y mi experiencia empresarial en el sector. El concepto silver economy aparece mencionado sólo en tres ocasiones dentro del voluminoso informe de 700 páginas, acertando cuando afirma que está llamada a transformar la oferta de servicios sanitarios y de cuidados; el comercio; el turismo; el ocio y la movilidad…, y que el sumando de todo ello supondrá un estímulo extraordinario al crecimiento económico, que será –además– transversal.

Al afrontar la cuestión demográfica, el documento España 2050 analiza el desafío de adaptar nuestro Estado de Bienestar a una sociedad más longeva, y no negativiza la longevidad; bien al contrario, la identifica como conquista social, con varios desafíos que enumero a continuación: la adaptación del ciclo laboral al aumento de la longevidad, el incremento del gasto en pensiones, la adecuación de los servicios sanitarios a la longevidad y cronicidad asociada, y la necesidad de proveer a gran parte de la población de sistemas de cuidados de larga duración.

Tras afirmar que el envejecimiento español y la extensión de la esperanza de vida pueden impactar negativamente en la fuerza laboral y en el crecimiento del PIB, el documento apuesta por el “envejecimiento laboralmente activo”; es decir, combinar la jubilación con ciertas actividades laborales que pongan en valor el liderazgo y el asesoramiento en proyectos empresariales y/o sociales.

En la misma línea de iniciativas positivas, el documento propone armonizar el ciclo laboral con el ciclo vital, aprovechando el talento sénior y el age friendly, abriendo ventanas de oportunidad a la participación de los sénior en la actividad económica.

No podía faltar en una propuesta con vocación de futuro el análisis destacado de la feminización de la sociedad longeva (mujeres muy mayores cuidadas por mujeres, también mayores) y la ruralización de España; se abordan posibles soluciones conjuntas para la España deshabitada y longeva, sin mucha concreción.

Manteniendo la senda del reciente acuerdo en materia de pensiones, el documento España 2050 enfatiza la “inevitable prolongación de la vida laboral”, para minimizar el incremento del gasto público en pensiones que escalará hasta el 5% del PIB. Así, en 2050, uno de cada tres españoles tendrá 65 años o más, y el reemplazo generacional hace imposible mantener el sistema actual, por lo que serán imprescindibles nuevas reformas como la aprobada recientemente.

En los párrafos dedicados al empleo, se considera que los cuidados y la atención a la dependencia constituirán uno de los principales nichos de crecimiento del Empleo. Advierte el documento que se duplicará el número de usuarios de ayudas a la dependencia, alcanzando el gasto en cuidados al 3% del PIB en 2050. Más adelante, el documento menciona la necesidad de impulsar nuevos modelos geriátricos y residenciales, sin precisar más; y apuesta por consolidar las nuevas formas de vivienda para españoles sénior: tuteladas, colectivas, cohousing… Una de las propuestas más novedosas y llamativas es la relativa a la creación de una estrategia nacional de envejecimiento saludable, convirtiendo la salud en el eje central de la gestión sanitaria en España; apostando fuertemente por la telemedicina.

También en el ámbito de la salud se propone una mayor coordinación con las políticas de dependencia y la necesidad de articular soluciones estructurales para tratar el problema de la soledad, que se está agudizando en las sociedades avanzadas y digitalizadas como la nuestra.

Cabe destacar, por último, la apuesta decidida por la tecnología, asociando la age tech al bienestar, como garantía del rápido abaratamiento del acceso de la sociedad silver a todo tipo de bienes y servicios.

En mi opinión, el informe tiene algunas carencias importantes, pero quiero destacar dos por encima del resto: la inaplazable puesta en marcha de un plan poderoso y bien financiado de servicios para la mejora del sector turístico silver; y el emprendimiento sénior, enfocado a la silver economy, fomentando como primer paso nuevas fuentes de financiación empresarial, vía capital riesgo.

Como investigador de ese mercado y emprendedor con presencia en distintos segmentos de negocio, hace años que propongo al legislador la aprobación urgente de un Plan nacional de longevidad. Precisamente, el documento España 2050, que no aborda en profundidad la silver economy, sí apuesta por el tratamiento de la longevidad como un fenómeno trasversal. Y en este enfoque sí acierta plenamente.

Juan Carlos Alcaide es CEO y fundador de The Silver Economy Company y autor de ‘Silver Economy. Mayores de 65: el nuevo target’ (LID Editorial)