El precio de la luz estrena septiembre con otro récord: 132,47 euros el MWh

Avanza un 1,5% sobre el máximo marcado el martes

Torre de transporte de energía perteneciente a red eléctrica
Torre de transporte de energía perteneciente a red eléctrica EFE

El precio medio de la electricidad en el mercado mayorista estrena septiembre marcando un nuevo récord al alcanzar los 132,47 euros por megavatio hora (MWh), en lo que será su tercer máximo histórico consecutivo. Este nivel supone un precio un 1,50% más caro que el del martes (130,53 euros/MWh), según las previsiones el operador del mercado OMIE.

Por franjas horarias, el punto más alto se marcará de nueve a diez de la noche rozando los 140 euros/MWh (139,95), frente a los 115,73 euros/MWh que se darán entre las cuatro y las cinco de la madrugada. Los consumidores acogidos a la tarifa regulada (PVPC) pagan la energía consumida en función del precio de cada hora, si bien esta partida supone solo en torno al 24% de la factura.

Agosto ha sido el mes más caro de la historia, después de registrar ocho récords consecutivos cerrar con un precio medio de 105,94 euros. De acuerdo con Facua, los usuarios pagarán de media en agosto 93,10 euros en la factura de la luz, lo que supone un 46% más que el mismo mes del año pasado, o 29,33 euros más que en agosto de 2020. Frente a julio, la subida es del del 9,1%.

La OCU calcula una subida similar del precio, aunque deja la factura media (que depende de la potencia contratada y de la energía consumida) de agosto en unos 78 euros. Estos precios se aplican a los 10 millones de consumidores que pagan el PVPC, mientras que otros 17 millones de hogares están en el mercado libre.

Este contexto de subidas en el pool eléctrico está marcado por el incremento en los precios de los derechos de CO2 y del gas, a los que se ha unido el incremento de la demanda por las altas temperaturas y una menor contribución de las renovables, especialmente la eólica por la ausencia de viento.

En concreto, los derechos de emisión de CO2 se han encarecido y rozan los 56 euros por tonelada, cuando a principios de año cotizaban en torno a los 33 euros. Mientras, el precio del gas natural se sitúa en torno a los 47 euros por MWh, según datos de Mibgas.

El Gobierno está sometido a una presión extra en busca de soluciones para frenar los desorbitados precios. De hecho, la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, ha reconocido que el precio medio de la luz será un 25% más caro este año en comparación con el ejercicio precedente. Aún con ello, ha aesgurado que los más de 10 millones de consumidores que tienen contratada la tarifa regulada seguirán pagando un 20% menos que los usuarios suscritos al mercado libre. 

Este martes, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, la ministra portavoz y de Política Territorial, Isabel Rodríguez, trasladó el compromiso del Gobierno en seguir trabajando en las medidas convenientes para bajar el precio de la luz y conseguir salvar una "situación que afecta a la economía de las familias y de las pequeñas y medianas empresas".

Consecuencia directa en la economía española

Los altos precios en el pool eléctrico castiga también el poder adquisitivo de asalariados públicos y privados, además de al tejido productivo. En este sentido, el presidente del Club de Exportadores e inversores Españoles, Antonio Bonet, ha afirmado que la "incesante" subida del precio del mercado mayorista es "muy preocupante" porque va a tener una consecuencia directa en las empresas españolas y su competitividad respecto a la de otros países, "y si perdemos competitividad, exportaremos menos".

El incremento en el precio de la factura de la luz puede afectar a sectores muy dependientes de la energía eléctrica y que "son muy exportadores" como el cemento, los azulejos o la siderurgia, según reconoció Bonet. De hecho, admitió que prevé un incremento de las importaciones en España "a costa de producción nacional" por los elevados costes. Además, el presidente de la asociación empresarial consideró que la subida interanual de un 3,3% en el Índice de Precios de Consumo (IPC) en agosto es un factor "que provoca incertidumbre en las empresas" y que ha llevado a muchas a paralizar proyectos de inversión.

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