La segunda SPAC de Branson tiene paralelismos incómodos

Con solo tres lanzamientos de satélites con éxito, las proyecciones financieras de Virgin Orbit son un acto de fe

Sede de Virgin Orbit en Long Beach.
Sede de Virgin Orbit en Long Beach.

Los arquitectos de las fusiones con cheques en blanco son expertos en validar previsiones financieras estratosféricas. Los ingresos se disparan y las pérdidas se transforman en beneficios en los planes de inversión a cinco años, al menos sobre el papel. Las valoraciones también se calibran esmeradamente frente a los rivales, algunos de altos vuelos y otros rumbo a tierra. A este respecto, el acuerdo de Virgin Orbit, empresa respaldada por Richard Branson, que será comprada por la SPAC NextGen Acquisition Corp II, se ajusta a este tipo. Las comparaciones con las grandiosas ambiciones de la otra empresa espacial de Branson, Virgin Galactic, son un desafortunado efecto secundario.

En el arcano mundo del lanzamiento de pequeños satélites, Virgin Orbit tiene sólidas pretensiones de ser única. Sus cohetes inician el viaje desde las alas de un Boeing 747 en vuelo, lo que los hace más ecológicos, baratos y versátiles que los satélites lanzados desde tierra. Y es probable que crezca rápidamente la demanda de pequeños satélites en órbitas terrestres bajas, impulsada por diversos factores, desde los avances en tecnología militar y de comunicaciones hasta la evolución del internet de las cosas. Morgan Stanley calcula que para 2040 la economía espacial podría tener un valor de 1,1 billones de dólares. Pero Virgin Orbit aún está en pañales. Su primer lanzamiento orbital con éxito fue en enero. Y los ingresos de este año apenas alcanzarán los 15 millones de dólares. A partir de ahí, las ventas tendrán que crecer un 217% cada año para llegar al objetivo de ingresos de 1.600 millones de dólares en 2025.

En cambio, Rocket Lab, valorada en 4.300 millones de dólares, su rival más cercano con 21 lanzamientos en el zurrón, proyecta un crecimiento anual compuesto de los ingresos de solo el 82%, según las proyecciones de la presentación de Orbit. Virgin Orbit también es más contundente en cuanto a su rentabilidad, ya que prevé un beneficio bruto de explotación o Ebitda del 32% dentro de cinco años, frente al 22% de Rocket Lab.

Para los inversores de digestión más delicada, Virgin Orbit puede recurrir a otra empresa relacionada con el espacio con unas proyecciones aún más increíbles: crecimiento anual de los ingresos del 288% y márgenes de Ebitda del 47%. Además, la empresa está valorada en 13 veces los posibles ingresos de 2025, frente a solo 2 veces los de Virgin Orbit.

Aunque le resulte incómodo a Branson, la referencia en cuestión es Virgin Galactic, el vehículo turístico de 6.000 millones de dólares que recientemente transportó al barbudo británico hasta la frontera del espacio exterior. En su empeño por lanzar una de sus empresas hasta la estratosfera financiera, Branson puede ayudar sin quererlo a que otra vuelva a la tierra.