Robinhood prueba el sabor de su propia medicina

Las primeras impresiones de su OPV, algo decepcionantes, importan más en su caso que en el típico novato de mercado

Baiju Bhatt (izquierda) y Vladimir Tenev, cofundadores de Robinhood, este jueves en Wall Street.
Baiju Bhatt (izquierda) y Vladimir Tenev, cofundadores de Robinhood, este jueves en Wall Street. AP

Es un consuelo para el fundador de Robinhood Markets, Vlad Tenev: lo que ocurre con las acciones de una empresa el día de una oferta pública de venta dice poco sobre lo que ocurre después. El precio de las acciones del bróker digital de Tenev cayó alrededor de un 8% el jueves desde su precio de lanzamiento de un día antes, 38 dólares, ya en la parte inferior del rango. No obstante, las primeras impresiones importan más a Robinhood que al típico novato del mercado.

Muchas empresas empiezan mal y luego salen bien. Facebook apenas superó su precio de salida a Bolsa el primer día en 2012, y sin embargo un inversor que pusiera 1 dólar entonces tendría 9 ahora. Por el contrario, el ahora olvidado motor de búsqueda Ask Jeeves multiplicó por más de cuatro su valor como debutante en el Nasdaq en 1999.

En los 40 años transcurridos hasta 2019, la oferta media se disparó un 13% y luego tuvo un rendimiento inferior al del mercado en un 14% a lo largo de tres años, según el académico especialista en OPV Jay Ritter; excluyendo eso sí las emisiones de la burbuja de internet de principios de siglo.

Hacer una valoración es especialmente complicado en Robinhood. Los clientes están poniendo demandas por varios desaires percibidos, un organismo de control se pregunta por qué Tenev no está registrado oficialmente como asesor financiero, y su modelo sin comisiones está siendo analizado por los reguladores.

Tenev planeó además asignar hasta el 35% de las acciones de la empresa a los clientes. Eso no es malo y puede haber hecho que el precio de la OPV sea más preciso, pero es lo suficientemente experimental como para mantener a distancia a algunos inversores.

En cualquier caso, Robinhood recaudó unos 2.000 millones de dólares, que los movimientos posteriores del precio de las acciones no pueden llevarse. El inconveniente es que puede haber un bucle de retroalimentación entre el precio de las acciones de Robinhood y su futura capacidad de generar efectivo. Si los mercados parecen enfriarse, también lo harán sus clientes, principalmente minoristas, que se han acostumbrado a que el valor de sus inversiones suba. En una señal ominosa, el fabricante de baterías de coches Clarios International pospuso el jueves su propia salida a Bolsa.

Todo esto no está exento de un resquicio de esperanza. La capitalización bursátil de Robinhood rondaba los 29.000 millones de dólares al cierre del jueves, lo que sugiere que los colocadores Goldman Sachs y JP Morgan no estaban muy equivocados con sus precios y que las OPV todavía pueden generar valoraciones razonables. Es un mundo al revés en el que una empresa alimentada por el trading especulativo de acciones se convierte en publicidad de los mercados racionales.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías