Energía

Repsol busca socio para su primer gran parque eólico en España

La petrolera contrata a Santander para vender los 335 MW que adquirió a Forestalia

Josu Jon Imaz, consejero delegado de Repsol.
Josu Jon Imaz, consejero delegado de Repsol. Pablo Monge

Repsol trata de arrancar sus primeros proyectos renovables. La petrolera ha encargado a Banco Santander la búsqueda de un socio para el primer parque eólico que ha puesto en funcionamiento. La idea es vender una participación minoritaria del parque para apoyar su desarrollo y en un momento en que la compañía ha puesto el negocio renovable en el centro de su estrategia. Al tiempo que abre sus proyectos a socios sondea la salida a Bolsa o venta de una participación en toda su filial verde.

Repsol tiene claro que quiere dejar atrás la losa de ser una empresa contaminante y centrada en el petróleo. La compañía que pilota Josu Jon Imaz se encuentra en pleno cambio estratégico para virar su estrategia hacia la producción de energías renovables. Por el momento cuenta con una cartera modesta, con la mayor parte de sus activos en desarrollo. Y para dar ese gran salto espera recabar capital o bien a través de una salida a Bolsa de su negocio verde o bien de la venta a un socio de una participación minoritaria, como paso previo a ese debut en el parqué en unos años.

En octubre de 2020, la compañía consiguió arrancar la producción de electricidad por primera vez en un parque eólico. Se trata del proyecto llamado Delta I, ubicado en Aragón, con 89 turbinas y una capacidad instalada de 335 MW. Prevé producir 992 GW de energía limpia al año. La puesta en marcha de este proyecto, compuesto por ocho parques distribuidos en Huesca y Zaragoza, requirió de la inversión de 300 millones.

La petrolera espera ahora rentabilizar esa inversión. Ha contratado a Santander para buscar un socio que tome una participación minoritaria en este parque. El objetivo es contar con socio financiero que acompañe en la puesta en marcha del proyecto.

Cartera renovable

Repsol adquirió estos activos a Forestalia en 2019, en la primera compra a la compañía aragonesa, que pocos meses antes se había alzado como la gran ganadora en la subasta de renovables. Un año después adquirió 860 MW, en el proyecto llamado Delta II, que previsiblemente entrará en funcionamiento en 2023.

Tras Delta Repsol se lanzó a la parte fotovoltaica. En abril de 2020 inició la construcción del parque de Kappa, en Ciudad Real, con una inversión de 100 millones y una potencia 126 MW. Se espera su puesta en marcha este año. El pasado verano arrancó la construcción del mayor parque fotovoltaico en Badajoz, con 264 MW y una inversión de 200 millones, que se prevé estará en funcionamiento en 2022. Un año después espera que produzca ya energía su tercer proyecto fotovoltaicos, de otros 200 MW de capacidad.

Los intereses de renovables de Repsol se complementan con un proyecto eólico más, por unos 100 MW. También participa en un parque eólico flotante en Portugal. Y prepara su despliegue fuera de la Península Ibérica con proyectos en Chile y Perú.

Toda su cartera en España y Portugal suma una capacidad de 2.300 MW. Estos se complementan con los 2.959 MW en proyectos que ya funcionan a pleno rendimiento. La estrategia de Repsol en renovables, además de tratar de construir sus propios proyectos ha sido la de engordar la cartera con compras. Además de las adquisiciones a Forestalia, también se hizo con los activos renovables de Viesgo, que adquirió de Macquarie en 2018 junto a su comercializadora de energía.

Repsol abre ahora sus proyectos a inversores externos. Y esto supone un cambio de paso en su estrategia para poner en valor y captar capital para su transformación verde. A finales de 2020, durante la presentación de su plan estratégico, Imaz anunció que sondeaban la salida a Bolsa o la venta de una participación minoritaria en los siguientes 18 meses. Los analistas valoraban la filial en unos 4.000 millones.

El mercado ha aconsejado a Repsol que, antes de acometer una aventura de estas características dé muestra de su solvencia en desarrollar renovables. La compañía explora alternativas, como dar entrada a un socio en su filial verde y comprometerse a una salida a Bolsa en un par de años. En este contexto abre la puerta a sumar inversores a proyectos concretos.

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