Educación financiera, ¿asignatura para el nuevo curso escolar?

Según una encuesta realizada por la CNMV, los españoles sacan de media un seis raspado en esta materia. Desde el sector, se aboga por la formación

La educación es la base de las sociedades del futuro. Lo que un joven aprende a lo largo de toda su etapa educativa marcará, sin ninguna duda, la esencia que le definirá personal y profesionalmente el día de mañana. Hoy, muchos centros escolares de nuestro país preparan a sus alumnos para adquirir conocimientos, habilidades y destrezas que van mucho más allá de las materias básicas que aprendían en las aulas generaciones anteriores de españoles: idiomas varios, programación y robótica, oratoria y comunicación social, iniciativa emprendedora, aprendizaje cooperativo, resolución de problemas… Sin embargo, hay una materia que todavía no ha llegado a los colegios, a pesar de que en la edad adulta su conocimiento es muy valioso y necesario: la educación financiera.

Conocer y comprender los conceptos económicos y financieros, saber cómo funcionan la economía y los mercados, resulta esencial para poder gestionar adecuadamente nuestras finanzas personales y que esto se traduzca en un mayor bienestar de la población. Por ello, cada vez son más voces las que defienden que la formación financiera debería integrarse como materia curricular en los planes educativos reglados, para fomentar desde la escuela la cultura del ahorro y de la planificación económica.

Es crucial que los jóvenes, desde edades tempranas, puedan desarrollar las habilidades necesarias para, el día de mañana, tomar las riendas de su economía, calcular su potencial de gasto y de ahorro, adoptar decisiones con criterio, evaluar riesgos y mejorar su bienestar económico. Sin embargo, según el último informe PISA sobre conocimientos financieros, en el que participaron niños de 13 a 15 años de 15 países de la OCDE, España ocupa la décima posición del ránking, siendo Países Bajos, Reino Unido y Suecia los que encabezan la lista.

Con el fin de invertir esta tendencia, el Banco de España, la CNMV y el Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital, firmaron el pasado año un convenio de colaboración para desarrollar un plan de educación financiera que se pueda integrar en el sistema educativo. Hace un par de meses, estos organismos presentaron su propuesta al Ministerio de Educación y Formación Profesional, solicitando la incorporación de contenidos de competencia financiera de cara al próximo currículo escolar.

El curso académico 2020-2021, un curso difícil por todo el contexto en el que se ha desarrollado, ha tocado ya a su fin. Ahora, mientras los alumnos disfrutan de su merecido descanso, las autoridades educativas deben planificar cómo será el siguiente. Hay muchas decisiones a adoptar en todo lo relativo a la pospandemia, pero ¿será el curso 2021-2022 en el que definitivamente se incorporen estos contenidos de educación financiera a las materias curriculares?

Nuestra sociedad del futuro solo tendría que ganar con esta decisión. Una sociedad con un mayor nivel de madurez financiera será capaz de afrontar con mayor solidez las fases de incertidumbre económica, gracias a una mejor capacidad de previsión y planificación, y esto, sin ninguna duda, repercutirá en un mayor bienestar económico del país.

A fecha de hoy, no obstante, los conocimientos financieros de los españoles son limitados. El Informe Europeo de Pagos de Consumidores de Intrum recoge que más de un tercio de los consultados reconoce no tener las nociones básicas necesarias para gestionar adecuadamente su economía personal y su patrimonio, lo que puede derivar en sobreendeudamiento, en pérdida de oportunidades en lo que a rentabilidad se refiere y en mayores dosis de incertidumbre.

Por su parte, la CNMV ha realizado recientemente una encuesta sobre competencias financieras a más de 8.500 personas, y de sus resultados se desprende que a mayor nivel de educación financiera, mayor es la probabilidad de los ciudadanos participen activamente en el mercado de inversión. Según este estudio, los españoles sacan apenas un 6 en educación financiera. Un Bien raspado, si hablamos en términos de notas escolares. Y un cuarto de la población muestra conocimientos bajos o muy bajos.

Por ello, desde el propio sector financiero surgen iniciativas destinadas a mejorar la capacitación de los españoles en este sentido. Un ejemplo es el de la Asociación Europea de Asesoría y Planificación Financiera en España (EFPA), que ofrece talleres gratuitos en formato telemático impartidos por voluntarios, dirigidos a diferentes colectivos profesionales, para conseguir que tomen más conciencia de sus finanzas y puedan planificar mejor sus decisiones económicas. Grandes entidades bancarias están desarrollando iniciativas en este sentido dirigidas al gran público, como el programa Finanzas para Mortales del Santander, o el EduFin Summit del BBVA.

También las empresas fintech de asesoramiento financiero estamos realizando una gran labor en los últimos años, ayudando a nuestros clientes (muchos de ellos con un perfil millenial) a comprender el funcionamiento de los mercados, apoyándoles en sus estrategias de inversión y ofreciéndoles una base de conocimientos que le sirvan para tomar mejor sus decisiones. Hoy, gracias a estas empresas, muchos ciudadanos están abriendo poco a poco su mente a una nueva forma de planificar su futuro.

En definitiva, el aprendizaje es un proceso que nunca llega a su fin, ni siquiera para los expertos. Y cuanto antes comience, mejores frutos podrá regalarnos a lo largo de todo el camino. Todos somos conscientes hoy de la importancia de que nuestros jóvenes adquieran destrezas en idiomas o en tecnología de cara a prepararse bien para su trayectoria profesional. Añadir a esa lista la educación financiera les hará enfrentar también con mayor solvencia su desarrollo económico y personal, que será clave para su proyecto de vida.

Miguel Camiña es CEO y cofundador de Micappital