Cada edad aconseja y exige una estrategia de inversión diferente

El dinero ahorrado debe estar siempre trabajando, ya que hay productos financieros que facilitan la rentabilidad con unas posibilidades de liquidez a la carta

Una muy buena proporción de los nacidos ahora vivirá cien años y tendrá necesidades bien diferentes en cada trecho temporal de su existencia, lo que les obligará a hacer una buena planificación financiera que les permita disponer de renta en todo momento. Habrán de ahorrar e invertir en función de sus necesidades vitales, que irán desde los viajes de juventud a la formación especializada, pasando por la adquisición de una vivienda primero, y la programación de su retiro como última estación. Pero un retiro entendido de forma diferente a la que ha sido hasta ahora tradicional, en el que la provisión de una pensión pública era suficiente para atender las necesidades. De alcanzar el centenario, en el momento de la jubilación cada español tendrá por delante nada menos que una treintena de años, y o bien deberá haber acumulado un patrimonio importante o deberá mantener su ejercicio inversor con la brújula del largo plazo, porque no otra cosa es que largo plazo 30 o 35 años, y con un nivel de gasto muy exigente.

La estrategia de inversión debe, por tanto, diferenciarse en función tanto del nivel de renta generado como de la edad, así como de la expectativa de gasto futuro. Y en función de cada ciclo temporal, deberá adaptarse el nivel de riesgo, y con él, identificar las herramientas de inversión. Además, las circunstancias económicas generales determinan en muy buena parte las rentabilidades, ya se trate de los escenarios financieros (tipos de interés fundamentalmente) como de los fiscales (incentivos al ahorro o al desahorro). En todo caso, con carácter general, el dinero ahorrado debe estar siempre trabajando, aunque proporcione pequeños retornos, ya que hay productos financieros que facilitan la rentabilidad con unas posibilidades de liquidez a la carta.

Para acometer gastos en un horizonte de hasta cinco años conviene asumir poco riesgo y debe ir incrementándose la dosis de esta variable en función de la prolongación del horizonte temporal, y buscar fondos o empresas de crecimiento si se trata de acumular activo financiero para la jubilación. En todo caso, y a medida que la edad de retiro se acerca, y dado que la potencia de tiro de las prestaciones públicas va a ser cada vez más limitada, conviene trasladar una parte importante del ahorro acumulado a productos más seguros y dejar otra para que siga trabajando con la estrategia de largo plazo: recuerde que podríamos cumplir hasta cien años. Debe vigilarse también al planificar la inversión, además del riesgo, la rentabilidad histórica del producto y la gestora elegidos, las comisiones por gestión y, por supuesto, el tratamiento fiscal de cada producto, todos ellos elementos que determinan los niveles de rentabilidad obtenidos.