Progreso económico y social que deja huella

Fundación Seres presenta un índice que mide el impacto social en los proyectos empresariales

Progreso económico
y social que deja huella

Los criterios ASG (ambientales, sociales y de gobernanza) informan ya muchas de las decisiones estratégicas de la agenda empresarial. Y está cobrando cada vez más relevancia el impacto social, del mismo modo que los inversores están incorporando esos impactos en sus decisiones de inversión. El problema ahora es encontrar los elementos que permitan rendir cuentas de su de­sempeño social.

Para ello, la Fundación Seres acaba de presentar el Índice Seres de la Huella Social, un modelo de medición del impacto centrado en lo social que permitirá identificar oportunidades para las empresas, así como entender y cualificar ámbitos clave relacionados con lo social. El modelo permite objetivar el impacto social de los proyectos empresariales, algo esencial con la puesta en marcha del plan de recuperación previsto por la UE y de los fondos europeos Next Generation EU, que servirán para una reconstrucción económica sólida, inclusiva y resiliente tras la crisis del Covid.

Desde la Fundación Seres, “nuestro afán ha sido conectar el progreso económico y el progreso social, por eso hemos hablado siempre de valor compartido, en el convencimiento de que cuando una empresa tiene un impacto positivo en la sociedad donde ejerce su acción, eso también redunda en su beneficio”, aseguró en el presentación del índice el todavía presidente de la fundación (cumplió su mandato en junio), Francisco Román.

“La S de social es el sustrato sobre el que construir el futuro”, afirma Francisco Román

“Estamos pasando una crisis sin precedentes y después de esta crisis el mundo tendrá que ser más flexible, tendrá que ser más tecnológico y puede que sea, y hay ciertas tendencias, más desigual. Por eso la S [de social] cobra especial importancia. Es el sustrato sobre el que construir el futuro. Y esto tiene que traducirse en lo que es de sentido común, en hacer cosas útiles para situaciones concretas”, reflexionó el presidente de la Fundación Seres.

Visión global

El análisis de la huella social contempla varios ejes, como el capital humano, capital social, modelo de negocio e innovación y liderazgo y gobernanza y pretende aportar claridad y rigor a la medición del impacto de los retos sociales, que actualmente no cuenta con una estandarización.

“Lo que buscábamos con esta herramienta es dar respuesta al momento actual que estamos viviendo, donde tenemos que afrontar una recuperación económica que no debe dejar a nadie atrás y no olvidar seguir poniendo en el centro a la persona”, señala Ana Sainz, directora general de la Fundación Seres.

“Buscábamos una herramienta para dar respuesta al momento actual”, señala Ana Sainz

El índice expresa una visión global en la que han participado todas las áreas que integran la Fundación Seres. Se establecen unos indicadores tras el análisis de la taxonomía y los movimientos europeos, la normativa española, el plan de recuperación y tiene en cuenta cuál es el reporting de las empresas. Con todo ello “se construye una matriz de convergencia para detectar los gaps y ofrecer una claridad de indicadores para que diseñes tus proyectos económicos”, explica Sainz. “Esta matriz te ayuda en dos líneas: a diseñar tu proyecto y, después, a medirlo; un ex ante y un ex post”.

Al igual que en la huella medioambiental, donde hay una manera de generar emisiones equivalentes, la huella social tiene como unidad equivalente a las personas. A través de códigos de conversión, se ofrecen modelos de medición para convertir el impacto en las personas en unidades equivalentes. Por ejemplo, si se considera el empleo, se cualifica que sea inclusivo, igualitario y de calidad. Y además hay factores adicionales que ponen el foco en el impacto social, como que ese empleo se genere para colectivos o geografías vulnerables. También hay distintos grados de conversión si son temporales o indefinidos, y tiene en cuenta la brecha salarial. “Y todo esto lo que hace es generar ese índice de personas equivalentes y cada uno tiene un factor de conversión para dar un grado adicional de valor a este tipo de iniciativas”, apunta la directora general.

“Las empresas acometen proyectos, las ayudas están asociadas a los proyectos, por eso nos hemos puesto a trabajar sabiendo que nos espera un futuro complicado y entre todos tenemos que sacarlo adelante sin que nadie quede atrás”, recalca Francisco Román.

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