El cese del presidente de Toshiba amenaza con bloquear la estrategia

Destronar bruscamente a un líder que prometía puede resultar corto de miras

La venganza puede ser dulce, pero no siempre es rentable. Los accionistas de Toshiba han cesado al presidente, Osa­mu Nagayama, en una de las mayores revueltas empresariales de la historia de Japón. Destronar bruscamente a un líder que acababa de demostrar que podía tomar un control más estricto puede resultar corto de miras.

Su cese y el de otro consejero muestran la profundidad del enfado de los inversores tras la publicación de un informe condenatorio hace apenas dos semanas en el que se detallaba la colusión en 2020 entre los ejecutivos de Toshiba y el poderoso Ministerio de Economía para desbaratar las propuestas de los accionistas extranjeros. Nagayama, que se incorporó al consejo tras esa campaña, carga con la responsabilidad de la resistencia de la empresa a la investigación independiente.

Es un hito para la gobernanza japonesa y el poder activista y, sin embargo, Nagayama merecía más tiempo. Al menos, el prestigio de este hombre de 74 años daba un poco de seriedad. Su rápida actuación desde la publicación del informe –sofocó una revuelta del consejo y echó a los dos miembros más implicados– prometía. También hay que pensar en los beneficios: sus seis años al frente del consejo de Sony hasta 2019 produjeron una rentabilidad total anualizada del 21%, frente al 3% entregado a los accionistas de Toshiba desde 2015.

La ironía es que el comité de revisión estratégica que planeó –en parte para escuchar a los accionistas enfadados, en parte una mirada forense a la estructura– adquiere más importancia como la clave para demostrar que la firma puede superar la crisis. El consejo, reducido a 9 de los 13 miembros previstos inicialmente, 4 de ellos nuevos, debe ponerse en marcha si quiere cumplir su plazo original de octubre para presentar propuestas.

Un aspecto positivo sería que los otros cuatro consejeros que se incorporen también representaran una verdadera ruptura con el pasado. Pero eso no está nada asegurado. Una serie de dimisiones gradual, incluida la de Nagayama, habría dado al menos impresión de estabilidad, algo que aún queda lejos.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías