Las empresas tienen mucho camino por delante para culminar la digitalización

Los fondos europeos pueden ser una gran oportunidad para lograr ese objetivo, especialmente en el caso de las pymes

Pese a que la carrera por la digitalización se presenta como uno de los grandes retos que deben conquistar las economías mundiales en los próximos años, los datos sobre su implantación en las grandes empresas revelan hasta qué punto se trata de un terreno en el que, al menos en España, todavía quedan cosas por hacer. Según un estudio sobre el grado de digitalización que presentan las compañías del Ibex 35, las cotizadas españolas obtienen una nota media de 6 sobre 10, pero en ningún caso alcanzan un sobresaliente. Los resultados arrojan conclusiones sorprendentes, como la que cifra en un 63% las compañías del selectivo español que no conocen con exactitud las capacidades digitales de sus empleados, pese a que el talento es un factor clave en el impulso de estos procesos, o la que afirma que solo dos de cada diez tienen aplicaciones y datos en la nube, así como que únicamente un 26% utiliza las nuevas tecnologías para entrar en nichos de mercado.

Todos estos datos, que contrastan con el tamaño y grado de internacionalización de la mayor parte de estas empresas, permiten realizar, al menos, dos lecturas y una reflexión. La primera de ellas es el elevado potencial que tienen las cotizadas para crecer en este ámbito, con lo que ello conlleva de oportunidades de ahorro en costes, explotación de nuevos focos de negocio y optimización de resultados. Al mismo tiempo, y dado que se trata de compañías altamente capitalizadas y con un modelo de gestión en general avanzado, cabe preguntarse también hasta qué punto la digitalización plena de una organización constituye a día de hoy una condición angular para el éxito empresarial, aunque es indudable que lo será cada vez más y de un modo cada vez más exigente. Una última cuestión apunta a lo que estos datos permiten intuir respecto al ámbito de las pequeñas y medianas empresas, que constituyen el grueso del tejido empresarial en España y cuya situación probablemente es bastante más atrasada y problemática.

Buena parte de los fondos europeos para la recuperación están destinados a proyectos relacionados con la digitalización de la economía. Esos recursos constituyen una oportunidad única para avanzar en este terreno como también para formar en este tipo de competencias a las plantillas y los profesionales. En este como en muchos otros retos, el ejemplo de las grandes empresas puede servir para indicar el camino al resto de las compañías hacia una mejora sustancial de la competitividad en un mundo que cada vez será más digitalizado y global.