American Airlines comete la misma estupidez que Wall Street

Recortará vuelos por haber despedido demasiados empleados durante la pandemia

Aviones de American Airlines en el aeropuerto nacional Ronald Reagan National de Washington (EE UU), en abril de 2020.
Aviones de American Airlines en el aeropuerto nacional Ronald Reagan National de Washington (EE UU), en abril de 2020. REUTERS

American Airlines está mostrando exactamente cómo pueden arruinar una recuperación las empresas. Está recortando vuelos, en parte por falta de personal. El rescate público que se concedió a las aerolíneas pretendía evitar estas cosas. Pero, como demostraron los bancos de inversión en crisis anteriores, los grandes recortes de personal pueden dejar expuestas a las compañías –y a los accionistas.

La aerolínea anunció que recortará el 1% de sus vuelos en julio, ya que un fuerte aumento de la demanda ha puesto a prueba algunos centros de operaciones. La firma culpa a la escasez de personal de los proveedores y al mal tiempo. Pero dotarse de personal antes del esperado repunte seguramente lo habría evitado.

En marzo recaudó 10.000 millones de dólares para devolver los préstamos públicos. Parte del dinero que recibió de los contribuyentes, que incluía subvenciones, la obligaba a mantener a sus empleados en nómina. Pero encontró alternativas, reduciendo su plantilla en más de 20.000 personas hasta otoño mediante bajas voluntarias e indemnizaciones ampliadas.

No obstante, los inversores esperan grandes cosas. La empresa vale casi un 50% más que antes de la pandemia. Y como los ingresos han caído tan bruscamente, el múltiplo valor-ventas se ha quintuplicado. Ello significa que aprovechar el rebote actual es crucial para los accionistas. Mientras los viajes de negocios se recuperan lentamente, los turistas acribillan los aeropuertos. El viernes, el número de personas que pasaron por los puestos de control de EE UU fue un 250% mayor que el mismo día del año anterior. Compite con otras aerolíneas, así que cada vuelo cuenta.

Los problemas de American no son distintos de los que han afrontado los bancos de inversión tras los ciclos de auge y caída de Wall Street. Algunas firmas, como Merrill Lynch antes de integrarse en Bank of America, eran famosas por disparar demasiado rápido y luego perder el rebote del mercado. Planificar mal el despegue es una preocupación comprensible para los clientes de American. Ahora también para los accionistas.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías