Wallbox, con el depósito eléctrico lleno y destino a Wall Street

Enric Asunción es el cofundador y consejero delegado de la empresa de cargadores para coches eléctricos, que saldrá a Bolsa en Nueva York

Enric Asunción, cofundador y CEO de Wallbox.
Enric Asunción, cofundador y CEO de Wallbox.

Es uno de los mayores éxitos recientes de una joven empresa española: cotizar en Nueva York a través de una SPAC. Se trata de Wall­box, fabricante de cargadores de vehículos eléctricos. Su cabeza visible es Enric Asunción (Barcelona, 1985), cofundador y consejero delegado, con experiencia en Tesla y una visión audaz sobre el futuro de la movilidad sostenible.

La empresa, con sede en Barcelona, está valorada en 1.500 millones de dólares (más de 1.200 millones de euros), según cuatro fondos de inversión: Kensington Capital Partners, Janus Henderson, Luxor y Cathay Innovation, que aportarán 330 millones en su salida a Bolsa en Nueva York, en el tercer trimestre. Será a través de una fusión con una SPAC (empresa de adquisición de propósito especial) impulsada por Kensington, que debutó en el mercado en marzo con un capital de 200 millones.

Previo a eso hay una experiencia de algo más de diez años en el sector. Asunción se licenció en Ingeniería Industrial por la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC). Trabajó un bienio, entre 2009 y 2011, en integración de baterías de combustible en IRI, el Instituto de Robótica e Informática Industrial, un centro de investigación conjunto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la UPC con sede en Barcelona.

De ahí pasó a Applus Idiada, empresa de ingeniería sita en Santa Oliva (Tarragona) que brinda servicios de diseño, pruebas, ingeniería y homologación a la industria automotriz de todo el mundo. Allí Asunción comprobó cómo bajaban los test de coches de combustión. Él trabajó en concreto en desarrollar nuevos estándares tecnológicos: interfaces de carga para vehículos eléctricos y pruebas de estaciones de carga y de cargadores rápidos de corriente continua.

Luego se mudó a Ámsterdam para dirigir el programa de instalaciones domiciliarias de carga de Tesla Motors, el gigante de Elon Musk, en Europa. Fue ahí, afirma, donde desarrolló su visión de cómo debería ser la recarga de vehículos eléctricos para facilitar y potenciar su adopción. Esa etapa duró año y medio.

En 2015, en la boda de un amigo, conoció a Eduard Castañeda, becado entonces en el IRI, y que ahora es jefe de producto de Wallbox. Tras identificar que las opciones existentes en Europa no cumplían con las necesidades de los usuarios de estos productos, se preguntaron: “¿Qué pasaría si pudiéramos crear cargadores para vehículos eléctricos realmente inteligentes y eficientes?”.
Dicho y hecho. Ambos dejaron sus trabajos la semana siguiente y fundaron su startup poco después, junto a varios accionistas: Jordi Cano (ahora jefe de formación de Wallbox), Aleix Rull (director de proyecto) y el padre de Asunción (ya fallecido), con experiencia en la industria auxiliar del motor. De él aprendió que la innovación es crucial en el sector.

Wallbox se centró en crear cargadores de pequeño tamaño para los hogares, en lugar de los que se instalan en los espacios públicos, más voluminosos. Asunción reconoce que tuvieron algo de suerte al acertar el momento exacto en el que arrancar.

En 2019, la empresa completó una ronda de financiación de 15 millones de euros liderada por Iberdrola que les permitió ampliar el equipo y acelerar sus procesos. Este febrero captó otros 33 millones con el fin de expandirse a nuevos mercados (EE UU, China, Japón) y satisfacer la demanda mundial de cargadores.

Su visión
Asunción cree que la adopción de los coches eléctricos y la producción y consumo de energías renovables son dos tendencias que van a converger en los próximos años, lo cual producirá un cambio de paradigma en la manera de generar y almacenar la energía a nivel global. En su opinión, estamos en un buen momento para cambiar nuestra forma de vivir y ser más sostenibles.
Él se define como “futurista”, y afirma: “Para la mayoría de la gente, un cargador de coche eléctrico no es más que la sorpresa que conlleva la compra de un vehículo de este tipo. Por eso fundamos Wallbox. Nos propusimos desarrollar cargadores inteligentes que combinaran tecnología de vanguardia con un diseño excepcional para proporcionar una experiencia agradable y fácil para nuestros clientes.”

El producto
Su cargador más asequible cuesta 500 euros: según Kensington, los dispositivos de Wallbox son un 40% más baratos que los de sus competidores. Están desarrollando aparatos también para la vía pública: en concreto, el modelo Supernova da una autonomía de 100 kilómetros con una carga de 15 minutos. Iberdrola, uno de los principales accionistas de la empresa, comprará los 1.000 primeros aparatos. Y tienen otros 7.000 también comprometidos. En total, 130 millones de dólares de ingresos.

En 2020 alcanzaron los 24 millones de dólares en ventas y prevén llegar nada menos que a 2.115 millones en 2027. Con 500 empleados, hace un año abrieron una planta en la Zona Franca de Barcelona para producir 500.000 cargadores al año. Wallbox opera en 67 países, con oficinas en España, Alemania, Gran Bretaña, Francia, Holanda, Italia, China y EE UU.

En el accionariado, aparte de Asunción y Castañeda, está también Seaya Ventures, gestora española de venture capital que ha apostado por Cabify o Glovo. En conjunto, los dueños actuales mantendrán un 78,3% tras la OPV. A los promotores iniciales de la SPAC se sumarán luego inversores de referencia (pipe investors) con 100 millones más. Las SPAC han perdido algo de fuelle últimamente, pero siguen su luna de miel con la movilidad eléctrica. Y ahora hay una empresa española, barcelonesa, a bordo.

Hitos

En 2017, Enric Asunción recibió el premio a la mejor compañía joven de Europa de la plataforma South Summit. Y la comunidad global de emprendedores Endeavor lo seleccionó en 2019.

La empresa ha vendido más de 100.000 unidades, que fabrica en España y China. Pretende hacerlo también en EE UU el año que viene.