La sicav nacida en redes sociales pierde un 37% al apostar por un crac bursátil que nunca llega

Smart Social Sicav lleva años aguardando una fortísima corrección en Bolsa

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Smart Social Sicav fue el primer vehículo de inversión surgido en las redes sociales. En 2015, un grupo de aficionados a la Bolsa organizó a través de Twitter un concurso de gestión de carteras. Al ganador, el inversor amateur Antoni Fernández, se lo ofreció tomar las riendas de una sicav de nueva creación. Este vehículo llegó a tener un patrimonio de casi 50 millones de euros gracias a las aportaciones de un millar de accionistas. Sin embargo, los resultados no han acompañado al gestor. Su persistente apuesta por una fuerte corrección bursátil ha hecho que la sicav acumule unas pérdidas del 37% desde su inicio, mientras que la Bolsa europea ha subido un 39%. Smart Social Sicav languidece a la espera de un Armaguedón que no acaba de llegar.

Antoni Fernández tiene plena libertad de inversión. Puede comprar bonos, acciones, derivados... Pero casi desde que se constituyó la sicav, con un patrimonio inicial de 5,2 millones de euros, siempre ha predominado su visión negativa de que se avecinaban fuertes caídas bursátiles. Para jugar esa baza ha comprado futuros sobre índices, con los que sacar rendimientos cuando caen las Bolsas.

En la actualidad, el 99% de la cartera lo constituye una posición bajista sobre el Nasdaq, el índice tecnológico estadounidense. Fernández considera que compañías como Apple, Amazon o Microsoft deberían valer menos de la mitad de lo que cotizan ahora en Bolsa. Para Tesla espera un desplome de más del 90%. A su juicio, prácticamente todo el mercado bursátil vive en una inmensa burbuja mucho mayor a la de las puntocom, en 2000.

José Sánchez Molero, presidente de Smart Social Sicav sigue defendiendo a Antoni Fernández. “Su postura es la misma que la de otros muchos inversores célebres de Estados Unidos, que consideran que el mercado está en un estado de burbuja en muchos activos y, fiel a esa concepción, ha confeccionado la cartera”, explica.

50 meses esperando la gran caída

La cartera de Antoni Fernández no siempre ha sido bajista. En 2016 tenía acciones de Telefónica, Santander, BBVA, Repsol, Mapfre, CaixaBank, Sabadell, Acerinox y OHL. También de algunas compañías petroleras estadounidenses. Sin embargo, al acabar ese ejercicio la percepción del gestor cambió y viró la inmensa mayoría de posiciones a inversiones bajistas.

En diciembre ya tenía una posición corta sobre el Eurostoxx 50. En febrero de 2017 las posiciones cortas ya suponían el 85% de la cartera de la sicav. Desde entonces, la posición bajista ha sido casi constante. Tan sólo ha variado el peso y el índice sobre el que el gestor se ponía corto. Tan solo en breves periodos, como en febrero de 2019, las posiciones alcistas y bajistas han sido más equilibradas.

La fuerte corrección que se vivió en marzo y abril de 2020, tras el inicio de la pandemia del coronavirus, permitió a Smart Social Sicav vivir un respiro. Mientras las Bolsas caían a plomo, la firma recogía los frutos de sus posiciones cortas, y logró marcar una rentabilidad del 18% desde su inicio. Pero la rápida recuperación de los mercados bursátiles hicieron que esas ganancias se evaporaran en un suspiro. Al final, acabó el ejercicio 2020 con unas pérdidas del 29%, y en lo que va de 2021lleva otro -8%. También registró números rojos en 2019.

Mientras tanto, muchos accionistas han ido abandonando la sicav, cansados de esperar. El número de acciones en circulación se ha reducido a la mitad y el patrimonio ha caído en junio por debajo de los 10 millones de euros.

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