Shell reconsidera sus operaciones en EEUU por falta de margen de maniobra

Si la compañía tiene que reducir emisiones con mayor rapidez, los productos intensivos en carbón que se obtienen en la región Pérmica pierden bastante de su atractivo

Shell reconsidera sus operaciones en EEUU por falta de margen de maniobra

Ben van Beurden tiene que plantearse cosas que realmente no querría plantearse. El director general de Royal Dutch Shell podría vender las actividades de extracción petrolera que la petrolera angloholandesa posee en Texas. Es el primer signo de un importante replanteamiento que lleva pendiente desde el mes pasado.

Hasta entonces, los planes de Shell para eliminar el carbono de sus procesos de producción y de los productos de sus clientes parecían más bien tímidos. El objetivo de la empresa de recortar la llamada intensidad de carbono en 2030 en un 20% significaba que podría pisar el freno poquito a poquito, y gradualmente incorporar energía solar y eólica. El edicto de 26 de mayo de un tribunal de Países Bajos, que exige que Shell recorte sus emisiones absolutas en un 45% para el 2030, significa que habrá que aplicar algo más que el simple freno de mano.

Si Shell tiene que reducir sus emisiones con mayor rapidez, los productos intensivos en carbón que se obtienen en la región Pérmica y en otros mercados como Nigeria pierden bastante de su atractivo. Por eso la empresa está considerando deshacerse de un activo que, con el precio del petróleo por encima de 70 dólares el barril y un coste de producción local en torno a 40 dólares el barril, ahora mismo genera bastante flujo de caja libre. Los activos con los que cuenta Shell en la Cuenca Pérmica están más centrados que los de BP, lo que significa que los inversores de capital riesgo poco atados por su conciencia medioambiental deberían estar dispuestos a pagar holgadamente más de 10.000 millones de dólares por yacimientos que producen 200.000 barriles al día. Van Beurden puede recortar el apalancamiento o dirigir su atención a proyectos menos intensivos en carbón. Mejor aún, podría engrosar su cartera de energías renovables.

En condiciones idóneas, Shell no se desharía de activos tan atractivos. Aún así, es un recordatorio de que la necesidad de reducir las emisiones de carbono se está convirtiendo rápidamente en el factor más importante de la estrategia de las compañías petroleras.