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La crisis del coronavirus impide que la brecha salarial siga estrechándose

Las mujeres trabajan en más en los sectores más golpeados por la crisis

La crisis del coronavirus impide que la brecha salarial siga estrechándose

En 2018, el salario medio anual de las mujeres en España era de 21.012 euros, frente a los 26.738 que percibían de media los hombres. La brecha salarial pasó de ser de 5.292 euros, lo que supone el 28%, en 2008 a 6160 euros, el 31,6% en 2013, cuando alcanzó su máximo durante la pasada crisis financiera. Desde entonces se ha recudido paulatinamente hasta llegar a 5.726€ en 2018, el 27,3%. Al igual que en España, en otros países desarrollados también se ha reducido, tendencia que se revierte con las crisis económicas, como sucede actualmente, según se recoge en un estudio de Laboratorio de Alternativas. La explicación es que las mujeres ocupan los puestos más precarios en los sectores con mayor temporalidad y de salarios más bajos.

Durante 2020 los sectores que más vieron mermada su actividad son aquellos que cuentan con una presencia mayoritaria de mujeres: el comercio, el transporte, la hostelería, el arte o el entretenimiento, sectores que cuentan con un salario medio que supone el 63% del salario medio en España.

En España, en total nueve sectores concentran el 73% del empleo femenino: el comercio, las actividades sanitarias y de servicios sociales, la educación, la hostelería, la industria, la administración pública, las actividades administrativas, científicas y técnicas, y el personal doméstico. Tres de estos sectores tenían en 2018 los salarios más bajos: hostelería, con un salario medio anual femenino de 12.809 euros; actividades administrativas (14.101 euros); y otros servicios (14.267 euros). Además, en 2018, más de 1,8 millones de mujeres cobraba el salario mínimo o menos, por 865.000 hombres.

Al mismo tiempo, se observa un claro sesgo por tipo de jornada: el 93,3% de los hombres trabaja a tiempo completo, mientras que solo el 77,5% de las mujeres trabaja en esa situación. Por su parte, la tasa de temporalidad también es mayor entre las mujeres (25,6%) que entre los hombres (22,9%).

Por otro lado, el estudio de Laboratorio de Alternativas destaca también el papel que la maternidad tiene en la composición de estas diferencias entre hombres y mujeres: la frecuencia de mujeres que dejaron de trabajar por cuidado de hijos es siete veces mayor que la de los hombres, por ejemplo. Mientras, un tercio de las mujeres trabajadoras que tienen hijos menores modifican en algún sentido su empleo para atenderlos. En el texto se denuncia que el peso de la conciliación familiar y laboral siga recayendo sobre las mujeres.

Asimismo, Laboratorio de Alternatvas denuncia que la diferente distribución del empleo masculino y femenino por actividades económicas se traduce en una concentración de las mujeres en ocupaciones y tareas consideradas “femeninas”, que tienen menor valor y, en consecuencia, menor salario. Se valoran más los trabajos que requieren esfuerzo físico, más frecuentemente desempeñados por hombres, en contraposición a otros realizados por mujeres (Comisión Europea, 2014).

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