Economía circular

Patatam impulsa los córneres de ropa de segunda mano en España

Cierra acuerdos con Carrefour y Kiabi y negocia con Inditex y Mango, entre otros. Acelera su apuesta por el país tras captar siete millones de tres fondos, entre ellos el español Creas

Boutique Patatam
Boutique Patatam

Es difícil saber cuánto mueve el mercado de ropa de segunda mano, porque existe cierto mercado oculto, en gran parte por las operaciones entre particulares, pero según las estimaciones de GlobalData, este negocio no deja de crecer y alcanzará los 64.000 millones de dólares en los próximos cinco años en el mundo. Quien facilita esta información es Eric Gagnaire, cofundador y presidente de Patatam, uno de los actores principales en Europa de la moda de segunda mano en el ámbito B2B.

La empresa francesa acaba de captar siete millones de euros de tres fondos europeos de impacto (el español Creas, el suizo Quadia y el francés Colam Impact) para acelerar su negocio, ahora que la crisis provocada por el Covid-19 ha impulsado este mercado, debido a la caída del poder adquisitivo, que ha llevado a los consumidores a reducir sus gastos, y ha aumentado la conciencia social y medioambiental. “No solo la del consumidor sino la de las marcas, cada vez más interesadas en todo lo que tiene que ver con la reducción de residuos y la economía circular”, cuenta Gagnaire.

Patatam recoge y envía actualmente más de 200.000 prendas al mes tras sellar acuerdos con grandes cadenas como Auchan (Alcampo), Carrefour, Kiabi, Décathlon, Système U, Cora, Gémo o Leclerc. A día de hoy la compañía está presente en 300 establecimientos en toda Francia con córneres donde se puede entregar y comprar ropa de segunda mano. En estos espacios no aparece su marca, sino la de sus socios, que eligen los nombres que quieren dar a estos córneres que forman parte de la llamada economía circular: Auchan seconde main, Carrefour Occasion o Leckerc seconde vie, son algunos ejemplos. Sus soluciones de reventa y recogida están ya integradas en más de 15 marcas diferentes y en más de 300 tiendas, la mayoría en Francia. Solo 100 son de Alcampo y 30 de Kiabi, donde pueden comprarse prendas de segunda mano de otras marcas como H&M o Zara.

Con la nueva inyección de capital, Patatam, que nació en 2013 como un ecommerce de ropa de segunda mano para particulares, quiere abrirse a nuevos mercados, empezando por España, donde recientemente puso en marcha dos córneres en centros de Carrefour, uno en Madrid y otro en Barcelona, y ultima la venta de su second hand as-a-service a clientes como Kiabi, con cinco tiendas en septiembre.

“Nuestra previsión es estar en 100 tiendas en España antes de que acabe el año. Principalmente, serán centros de Carrefour, en menor medida de Kiabi y esperamos que también se sumen centros de Alcampo”, continúa el directivo, que avanza que van a contratar un responsable de desarrollo de negocio para el mercado español.

Gagnaire confiesa que les gustaría trabajar con Inditex y Mango, con las que ya están negociando. “El objetivo inicial no es tanto que pongan un córner de ropa de segunda mano, que si quieren también, sino implementar en sus tiendas nuestro sistema de recogida. La idea es que sea muy sencillo para el comercio y para el usuario. Los clientes llevan la ropa que ya no usan, la introducen en una bolsa (Patabag) que les da la tienda y la entregan en el comercio. Y si cumplen los requisitos de Patatam recibirán a cambio una cantidad en metálico o un vale de compra”, señala.

Gagnaire pone el ejemplo del acuerdo que han alcanzado para la recogida de ropa con el grupo Beumanoir, responsable de marcas como Morgan, Cache Cache o Bonobo, entre otras, que supondrá, dice, un gran impulso para la compañía.

La empresa francesa, que también tiene algún córner en Bruselas y Polonia, facturó tres millones en 2020 y prevé alcanzar este año entre 10 y 12 millones, ejercicio en el que espera lograr la rentabilidad.

Patatam destinará la mayor parte del dinero captado (quiere hacer otra ronda de 10 millones en 2022) a reforzar su logística, para ser lo más eficiente posible y garantizar a sus socios el reabastecimiento en un plazo muy breve. La compañía cuenta con un gran almacén en el sureste de Francia, cerca del País Vasco.

Otra parte de los fondos se destinará a los posibles acuerdos que puedan cerrar con cadenas como Mango o Inditex para producir bolsas, señales y contenedores, “y una vez crezca nuestra actividad en España, veremos dónde es más adecuado ubicar un almacén que dará servicio a España y Portugal”.

Desde Creas aseguran que Patatam tiene el potencial de convertirse "en una de las empresas de impacto social y medioambiental emblemáticas en Europa por el compromiso de sus fundadores con la sostenibilidad, por la propuesta de valor circular a escala para consumidores, gran distribución e industria de la moda".

 

Etsy pone el foco en la generación Z con la compra de Depop

  • Ropa. El creciente interés de los jóvenes por la ropa usada ha llevado a Etsy a redoblar la apuesta por este negocio para atraer a la generación Z, jóvenes posteriores a los mileniales y nacidos desde la mitad de los 90 hasta 2010. La plataforma estadounidense de comercio electrónico ha anunciado la compra de la aplicación de venta de ropa de segunda mano Depop por 1.630 millones de dólares (1.340 millones de euros). Depop, fundada en 2011 y con sede en Londres, es conocida por sus colecciones vintage y tiene 26 millones de usuarios en 147 países.
  • Joven. Una de las claves de la operación para Etsy es interesar a un público más joven. Se calcula que cerca del 90% de los usuarios de Depop son menores de 26 años, según la empresa. Por su parte, los usuarios de Etsy cuentan con una edad media cercana a los 40 años. Varios estudios apuntan al creciente interés de las generaciones más jóvenes por la ropa de segunda mano, conscientes del impacto de la industria textil en el medioambiente y como una apuesta por la sostenibilidad.
  • Covid. Los ingresos de Etsy, que a diferencia de Amazon no cuenta con almacenes propios y solo pone en contacto a vendedores y compradores, se duplicaron el año pasado hasta los 1.730 millones de dólares, impulsados por los cierres de tiendas. La empresa ha advertido de que el crecimiento se ralentizará.
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