Un horizonte despejado para la renta variable en Europa

Es casi la primera vez en muchos años que no se aprecian cisnes pardos en los mapas geoestratégicos, aunque pueden surgir en un abrir y cerrar de ojos

Pocas veces hay tanto consenso respecto al comportamiento de los mercados financieros en el mundo como ahora, cuando tras haber descendido los índices al abismo con la pandemia, el avance de la vacunación empieza a despejar el horizonte y todos los vaticinios son de una explosión de la demanda tras un periodo de larga acumulación de ahorro. Llama también la atención que es casi la primera vez en muchos años que no se aprecian cisnes pardos en los mapas geoestratégicos, aunque pueden surgir en un abrir y cerrar de ojos, y que ni siquiera procesos electorales inminentes puedan inocular dudas en los analistas del mercado, una vez que los populismos en el mundo han perdido fortaleza y sus riesgos empiezan a estar conjurados. Así las cosas, casi nadie de los entendidos se atreve a poner pegas a una revalorización consistente de las compañías cotizadas en el mundo en los próximos meses, ni siquiera en aquellos mercados que han recuperado ya todo el valor que tenían antes de la pandemia de Covid.

Es cierto que el combate contra la pandemia y sus resultados es muy asimétrico, y que no hay que descartar agravamientos puntuales si sigue habiendo tránsito de las variantes del virus; pero el avance de la vacunación es muy fuerte en las zonas más ricas del planeta, y es lógico pensar que a renglón seguido vendrá una extensión cuasi planetaria de la inmunización que podría dar por controlado el riesgo sanitario. En paralelo, la normalización de la movilidad permitirá una recuperación de la actividad turística muy fuerte, así como una explosión del consumo para dar cuenta del ingente volumen de ahorro acumulado durante las restricciones. Y todo ello devolverá un rearme a los negocios cíclicos, que han estado muy presionados en los últimos trimestres.

Y precisamente de la mano de la recuperación cíclica vendrá la revalorización de las empresas cotizadas en los mercados europeos, más intensivos en este tipo de compañías. Por ello Europa está marcada ahora como la zona ganadora por todos los gestores, en paralelo a China, que camina de nuevo unos cuantos meses por delante del resto del mundo en actividad.

Únicamente los repuntes de la inflación que puedan producirse por una sobrerreacción de la demanda que impacte en materias primas y precios de consumo final es el riesgo para los mercados. De consolidarse un fenómeno que ahora todos estiman pasajero, los bancos centrales tendrían que endurecer sus políticas monetarias, con el consiguiente riesgo para los costes de las empresas y para las facturas públicas y privadas de los agentes endeudados. Pero nadie cree que tal cosa pueda ocurrir en el medio plazo, y entre tanto, la recomendación generalizada es colocar el ahorro en renta variable, y solo muy selectivamente en bonos a corto plazo.