La OCDE prevé un pacto para una tasa digital y un tipo mínimo de Sociedades global entre junio y julio

Gurria critica la carrera fiscal a la baja de algunas comunidades autónomas como Madrid

El secretario general de la OCDE, Angel Gurría.
El secretario general de la OCDE, Angel Gurría.

La posibilidad de gravar a las empresas digitales allá donde operan, en lugar de donde tienen su sede, y la fijación de un tipo mínimo de Sociedades a escala global que acabe con la competencia fiscal desleal podría convertirse en una realidad en las próximas semanas.

Así lo espera al menos el secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, Ángel Gurría, que en la presentación del informe anual sobre España ha anticipado, este jueves, que el acuerdo global podría cerrarse entre junio y julio de este mismo año.

Los objetivos citados son los dos grandes pilares de la reforma fiscal internacional que la OCDE lleva años defendiendo y que, como el propio Gurría ha reconocido, llevaba tiempo bloqueada por la Administración de Donald Trump. La llegada de Joe Biden a la Casa Blanca, sin embargo, ha supuesto “un giro de 180 grados”, ha dicho Gurría, lo que podría propiciar un consenso en la reunión del G-20 de junio y un acuerdo en la de la OCDE en julio.

“Están dados todos los elementos para que en junio o en julio, o en las semanas sucesivas, tengamos un acuerdo”, ha aseverado Gurría, que considera que un pacto multilateral abrirá la veda para que países como España actúen en este terreno o adapten la tasa Google nacional que ya han creado por su cuenta.

Pactos internacionales de este tipo, ha recordado, ya han permitido compartir información sobre 84 millones de cuentas bancarias por valor de 10 billones de euros, “cerca de la mitad del PIB de EE UU”, que no las administraciones fiscales no tenían controladas.

Ahora, ha defendido, no se trata de gravar especialmente a las grandes empresas tecnológicas, sino de lograr que la creciente digitalización de la economía tenga su reflejo impositivo. De otro lado, ha añadido, lo que se busca es “tener un nivel mínimo de impuestos” para que las empresas no anden moviendo sus sedes a aquellos territorios que más bajen sus impuestos.

Madrid, paraíso fiscal

En este sentido, y cuestionado por la valoración como paraíso fiscal nacional que se ha hecho en algunos informes sobre la Comunidad de Madrid, Gurría ha cargado con dureza contra la competencia fiscal a la baja que impulsan territorios como este.

“Se tienen que tener unos criterios homogéneos entre todas las regiones de un país”, ha defendido, asumiendo que en una unión económica como Europa puede haber espacio para diferencias por usos y costumbres en cada Estado, pero siempre “que no tengamos dentro de un mismo país competencia hacia la baja”.

Esta práctica, ha criticado, provoca movimientos reales y ficticios en busca de una menor tributación. “No parece ser el mejor momento para estar jugando a esas competencias”, ha dicho, recordando que la OCDE está en contra de subir impuestos en estos momentos hasta superar la crisis del Covid, pero que tampoco defiende la atracción de contribuyentes ofertando tipos más bajos como en el caso de Sucesiones y Donaciones.

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