La pérdida de favores del bitcóin es un aviso a los navegantes

Las decisiones de China y Tesla deben servir para recordar a los inversores que operar con divisas digitales es equivalente a caminar sin red sobre una cuerda floja

La caída en desgracia que está experimentando el bitcóin puede ser un fenómeno coyuntural o el inicio de un resquebrajamiento de mayor calado, pero no se puede decir que se trate de una sorpresa inimaginable, dada la elevada volatilidad que ofrece este activo y los múltiples interrogantes que rodean su fiabilidad como inversión. La criptodivisa, que ha perdido el 42% de su valor desde los máximos alcanzados hace un mes, ha recibido dos grandes varapalos en los últimos tiempos. El más importante ha sido la decisión del Gobierno chino de prohibir a las entidades financieras realizar cualquier operativa con monedas virtuales, un fuerte revés que se suma al cambio de estrategia de Tesla, el fabricante de coches eléctricos, que ha dejado de aceptar bitcóins como forma de pago. Como primera reacción a esta cadena de contratiempos, tres de las mayores empresas del sector han anunciado que cesarán de operar con este activo, lo que abre una importante y profunda grieta en la industria de las criptodivisas.

El fuerte gasto energético que precisa la minería de bitcóin explica la decisión de Pekín, que también se justifica por el carácter altamente especulativo de las criptodivisas y por su elevado potencial como vía de blanqueo de dinero. Pese a todo, China no es ni la primera ni la única voz que se ha alzado contra este tipo de activos. Tanto la FED como el BCE y otros supervisores han advertido con firmeza y claridad del peligro que entraña operar con criptomonedas y de la desprotección con la que actúan los inversores en este terreno. También la CNMV y el Banco de España han señalado en varias ocasiones la complejidad y el elevado riesgo que rodea tanto a las divisas virtuales como a los derivados sobre ellas. Los dos organismos han advertido de la creciente publicidad, “en ocasiones agresiva”, para atraer a inversores de escasa experiencia, así como de la falta de transparencia de las criptomonedas.

Todas estas alertas cobran especial relevancia estos días, cuando la cancelación de inversiones realizadas a través de derivados o con endeudamiento añade aún más violencia al hundimiento de estos activos, que están registrando movimientos diarios superiores al 10%. La ofensiva de China introduce un fuerte interrogante a la hora de valorar el futuro de las divisas digitales y de hacer previsiones sobre su evolución en el mercado en los próximos meses, pero debería servir para recordar a los inversores que operar con criptomonedas es equivalente a caminar sin red sobre una cuerda floja.