Banca

Botín: Orcel incumplió el compromiso de reducir su indemnización y la cifra era "inaceptable"

El juez suspende la vista tras las primeras declaraciones en el arranque del juicio por el fichaje fallido del banquero italiano

La presidenta de Banco Santander afirma que Orcel "quería convertir como un máximo (35 millones de euros) en un mínimo

Andrea Orcel y Ana Botín, en el juicio por el fichaje frustrado del banquero.
Andrea Orcel y Ana Botín, en el juicio por el fichaje frustrado del banquero.

Las posturas encontradas de Andrea Orcel y Ana Botín no han dejado lugar a la duda desde el inicio, hoy, de la vista oral en la demanda presentada por el banquero italiano a cuenta de su frustrado fichaje como CEO de Santander en septiembre de 2018. El ahora primer ejecutivo de Unicredit y  antes banquero estrella de UBS ha acudido hoy al juzgado de primera instancia número 46 de Madrid, casi dos años después de emprender acciones legales contra el banco. De por medio han transitado una pandemia y dos aplazamientos del juicio, uno por protocolo sanitario (positivo de un contacto estrecho del juez) y otro por problemas de agenda de los abogados.

Orcel ha acudido a voluntad propia, ya que no necesitaba estar presente en la vista oral.

Pero, pese a que todas las partes esperaban que hoy fuera el acto definitivo para que testificaran todas las partes, el juez decidió suspender la vista, hacia el mediodía, para sorpresa de todos. Eso sí, Ana Botín pudo completar su testimonio en calidad de representante del banco.

La presidenta del grupo Santander, vestida con un traje azul marino, aseguró ante el juez que "no se puede reclamar sobre un contrato inexistente". Botín defiende que el documento de cuatro páginas remitido a Orcel no era un contrato vinculante, sino que se trababa "de un documento que se puede calificar como 'carta-oferta" en el que constaba que el consejo del banco se reuniría para valorar el fichaje con la remuneración que reclamaba.

El aspecto más controvertido se refería a la retribución y al bonus al que aspiraba Orcel por haber dejado su puesto en el banco de inversión UBS. "El consejo no aprobó el contrato, y sobre todo no aprobó la cifra de compensación por haber dejado UBS"; explicó Botín, quien añadió que el consejo de administración del grupo financiero del 25 de septiembre de 2018 (fecha en la que se anunció el fichaje) aprobó una carta oferta en la que se dejó abierto un máximo de indemnización por el salario diferido que Orcel reclamaba al grupo suizo UBS tras su salida de esta entidad.

Este máximo era de 35 millones, supeditado a que el banquero italiano redujera al mínimo la cifra que debía aportar Santander. Sin esa cifra bien definida, "no se ha visto nunca un contrato en 30 años que llevo en banca", subrayó Botín, quien añadió que Orcel no cumplió con su compromiso de rebajar esta cifra, razón  por la que el consejo vio inaceptable la indemnización que debía pagar y se echó para atrás el fichaje.

La oferta de Santander fijaba un salario para el banquero de 10 millones de euros, una prima de contratación de otros 17 millones, y un máximo de buyout (salario diferido que perdía de UBS) de 35 millones. Esta última cantidad estaba sujeta al compromiso de Orcel de rebajarla, tras lo cual se volvería a valorar en un consejo de administración en diciembre de 2018.

Botín aseguró al juez que entendían que UBS no se haría cargo del total de este bonus, aunque pensaban que sí podrían compensar a Orcel cada uno con un 50%. "Consideramos que no iba a pagar 100%, pero lo lógico era la mitad", dijo.

La banquera ha señalado que Orcel le trasmitió en diciembre de 2018 que la cifra de 13,7 millones de euros que se debía reducir del buyout no se iba a restar. "Esa cifra era entonces inaceptable y era lo mejor desistir el nombramiento", ha declarado. 

La presidenta del mayor banco de España ha afirmado, además, que nunca podría haber presentado a la junta de accionistas el pago de una cantidad tan alta por un fichaje "porque socialmente y reputacionalmente era un riesgo que nos podía causar un rechazo del 40%, como ha ocurrido hace poco", en referencia, aunque sin citarla, a la oposición del Estado al incremento de la remuneración del presidente de CaixaBank, José Ignacio Goirizolzarri.

También hizo mención en su testimonio al ERE que se iba a llevar a cabo en la entidad tras la compra de Banco Popular. "Le dije que en ese contexto, en el que ya habíamos planteado las salidas de Banco Popular, recién comprado, había riesgos de reputación y la cifra no era aceptable, no podíamos seguir adelante".

La estrategia de Orcel pasa por alegar que el documento es una oferta de trabajo vinculante. El banquero ha permanecido sentado justo detrás de donde Botín declaraba, y ha intentado sin éxito, que Jaime Pérez Renovales, secretario del consejo de administración de Santander, no declarara como testigo a petición del banco. La solicitud ha sido rechazada por el juez. El abogado de Santander, mientras, ha acusado a Orcel de ocultar al juzgado el cobro de 20 a 30 millones de euros en concepto de bonus de UBS durante los dos años, 2019 y 2020, en los que el banquero, ahora CEO de Unicredit, estuvo sin trabajar. 

Orcel reclamaba al banco 112 millones de euros, cifra que ha rebajado a 76 millones como indemnización, tras frustrarse su fichaje en Santander. También ha renunciado a su pretensión de ser nombrado consejero delegado del banco español, una de las peticiones presentes en la demanda inicial. La renuncia ha sido calificada por el juez de "coherente", una vez que el banquero italiano ha sido nombrado consejero delegado de Unicredit.

El banquero citó como testigos al exdirector de Recursos Humanos de Santander, Roberto di Bernardini; al director global de Compensaciones de UBS, Mark Shelton, y al presidente de UBS, Axel Weber. Intentaron hacerlo por vía online y al no poder, presentaron informes médicos para no tener que personarse en Madrid con motivo de la pandemia del coronavirus. La ausencia de estos dos testigos ha obligado a retrasar la vista a petición de los abogados de Orcel.

El juicio se retomará en unos días para que finalmente puedan testificar, tanto los directivos de UBS como los demás testigos: el exdirector de recursos humanos del Santander, Roberto di Bernardini (por parte de Orcel), y el secretario general y del consejo del banco español, Jaime Pérez Renovales (por parte del Santander).

Orcel renunció como el principal banquero de inversiones de UBS en 2018 para unirse a Santander, pero el acuerdo se canceló a los pocos meses: El banco suizo rechazó abonar el salario diferido a Orcel por considerar que marchaba a un banco de la competencia, y Santander rechazó por su parte abonarle una compensación que consideraba fuera de mercado para un banco comercial.

El ahora CEO de Unicredit reclama 76 millones por incumplimiento de contrato. Este importe corresponde a 17 millones del bonus de incorporación, 29 millones por la parte del bonus diferido que no pudo percibir de UBS, 20 millones correspondientes al sueldo que iba a cobrar en Santander durante dos años y 10 millones de euros por daños morales y reputacionales.

El abogado de Santander ha denunciado que  si Orcel ha cobrado 30 millones y reclama ahora 29 millones, "pues son 49 millones, cuando lo que se reclamaba en su momento eran 35 millones. La parte actora ha demorado deliberadamente este escrito".

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