Un delicado equilibrio en manos de cada región para salvar la temporada turística

La afluencia de viajeros estará determinada por la situación epidemiológica y las medidas de restricción en cada comunidad autónoma

Tras un año crítico y oscuro, que pasará a la historia por su dureza y su virulencia, la industria turística española aguarda la llegada de la inminente temporada de verano, con la esperanza de una recuperación de la actividad que permita enderezar el rumbo del sector. Pese a que España no ha sido incluida en la lista de destinos seguros para recibir a los turistas británicos a partir del 19 de mayo, lo cual supone un serio golpe, los empresarios confían en que la conjunción de dos importantes factores ya en la etapa estival –la supresión de las limitaciones a la movilidad y las elevadas tasas de vacunación en grandes mercados emisores– permitan salvar la temporada. Pese a todo, y dado que al veto británico se sigue sumando, también de momento, la recomendación del Gobierno alemán de no viajar a España, la carta más segura por la que apuesta la industria es la recuperación del turismo nacional.

En general, la elevada incertidumbre que viven la mayor parte de las economías por la pandemia se ceba especialmente en el turismo, lo que dificulta cualquier planificación de futuro. La prueba es que España se ha convertido en el destino más popular en viajes de última hora, con el mayor porcentaje de reservas para el mes de mayo realizadas en las últimas dos semanas, pero que estas se materialicen o no dependerá finalmente de la evolución de la situación epidemiológica y de las medidas de restricción que se establezcan en cada comunidad autónoma. Del análisis de las reservas digitales se confirma igualmente la reactivación del consumo doméstico, lo que sitúa la demanda interna como el motor sobre el que puede salvarse la temporada.

Las probabilidades de éxito del verano dependen de factores internos y externos. En el caso de estos últimos, la revisión por parte de Reino Unido de la decisión de excluir a España de la lista de destinos seguros es fundamental, así como el fin de la recomendación de Alemania de no viajar a España, puesto que ambos destinos suman la mitad de los visitantes extranjeros en la temporada. Pero en cuanto a los factores internos, hay una nueva variable que puede influir de forma notable, y es el criterio adoptado por cada comunidad autónoma a la hora de establecer posibles medidas de restricción. La ausencia de un marco legislativo común que sirva de referencia y proporcione un criterio armonizado en todo el territorio nacional deja esta cuestión en manos del sentido común, la prudencia y la responsabilidad política de cada gobierno autonómico, los cuales deberán buscar un complejo equilibrio entre la imprescindible prevención sanitaria y la urgente necesidad de reactivar la economía.