Goirigolzarri y Gortázar: "Estamos convencidos de que vamos a llegar a un acuerdo" en el ERE

La vicepresidenta Yolanda Díaz advierte: "No son tiempos de despidos", mientras que los sindicatos, con duras intervenciones, reclaman un ERE voluntario y comunican que votarán contra casi todos los puntos de la junta, incluido el punto de las retribuciones de la cúpula

El presidente de CaixaBank, José Ignacio Goirigolzarri, y el consejero delegado de la entidad, Gonzalo Gortázar, se han referido en sus respectivos discursos en la primera junta de accionistas de CaixaBank tras su fusión con Bankia, al expediente de regulación de empleo (ERE) que tiene en marcha la entidad y que afecta a 8.300 empleados y supone el cierre de más de 1.500 oficinas. 

Justifican el ajuste en los bajos tipos de interés, a la fuerte competencia de otros actores que han entrado en el sector, y a la digitalización del sector. 

Fuera de la sala, alrededor de 400 empleados de banca se concentran frente al Palacio de Congresos de Valencia, donde CaixaBank celebra su junta, en protesta por el ERE de recorte de la plantilla, con caretas de Goirigolzarri y de Gortázar.

Las intervenciones de los sindicatos en la junta han sido muy duras, e incluso han pedido la dimisión de Goirigolzarri. 

La representante de uno de los sindicatos que han participado en el turno de intervenciones ha hecho referencia a palabras de Isidro Fainé, presidente de la Fundación La Caixa, que posee el 30% del capital de CaixaBank: "Primero los empleados, luego los clientes, después los accionistas en por último la sociedad en general".

El consejero delegado del banco ha respondido a los sindicatos estar "convencido de que vamos a llegar a un acuerdo" con los sindicatos para aprobar el ERE, que cree necesario.

Goirigolzarri también aseguró en su discurso en la junta que estaba "convencido" de que llegarán a un acuerdo.

"Soy consciente que son momentos delicados y que esta situación genera incertidumbre para las personas de nuestro equipo, por lo que debemos acotar el tiempo", ha asegurado Goirigolzarri justo el mismo día en el que se conoce que Trabajo trata de evitar los despidos en BBVA y CaixaBank y tras las críticas del Gobierno por este elevado ERE y por el salario de la cúpula del banco.

Goirigolzarri ha declarado estar "convencido" de que van a alcanzar acuerdos con los sindicatos en el marco del proceso de reestructuración de la entidad.

Gortázar, por su parte, ha asegurado que la dirección del banco buscará "activamente llegar a un acuerdo razonable" con los sindicatos, "que asegure la competitividad futura de CaixaBank, eliminando los solapamientos derivados de la fusión" con Bankia.

Gortázar ha dicho que el acuerdo debe "facilitar la recolocación" de los trabajadores afectados, "dándoles la formación adecuada para que puedan encontrar nuevas ocupaciones". 

La vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, ha advertido a la banca, justo mientras se está celebrando la junta de CaixaBank, de que "no son tiempos de despidos", al ser preguntada por el requerimiento hecho desde el Ministerio a BBVA y Caixabank para que sean "estrictamente rigurosos" con las formalidades del periodo de consultas de sus expedientes de regulación de empleo (ERE).

El presidente de CaixaBank se ha estrenado con una de las juntas más conflictivas en una entidad financiera desde hace años. En esta reunión ha explicado a los accionistas que los desafíos que encara la banca y la fusión con Bankia "requiere un redimensionamiento" de sus plantillas "en el corto plazo para preservar el máximo número de puestos de trabajo de forma sostenible en el futuro".

Durante su intervención, dibujó para los accionistas el entorno "competitivo" que enfrenta el negocio financiero, donde los márgenes están presionados por un escenario de tipos negativos, que y arrastran las entidades "desde hace más de cinco años" y "debe asumirse como un cambio estructural" del negocio porque el mercado no espera que el euríbor vuelva a positivo "hasta octubre de 2024".

"Ello nos está obligando a repensar el modelo tradicional porque determinadas actividades dejan de ser rentables y es necesario incrementar las fuentes de ingresos con otras actividades, como, por cierto, lleva haciendo desde hace tiempo CaixaBank con notable éxito", apuntó.

Entre los factores que ejercen presión y obligan a reaccionar reparó en que la banca enfrenta también "una auténtica revolución tecnológica cuya velocidad se va a acelerar en el futuro", y que afecta a todos los elementos de la cadena de valor del negocio, desde las infraestructuras a los canales de distribución, pasando por la relación con clientes.

Según abundó, eso "exige una profunda reconfiguración" del 'core bancario' y obliga a competir con rivales, que, "o parten desde fuera del sector financiero con una potencia y capacidad extraordinaria, o lo hacen desde la actividad bancaria 'exnovo', sin los 'legacies' que tenemos los bancos tradicionales".

A eso indicó que se añade una competencia en la financiación que crece "de forma extraordinaria" de la mano de los competidores no bancarios del 'shadow banking', que a finales del 2019 copaba ya el 40% de los activos financieros en todo el sistema europeo. Y por último reparó en que el negocio se ha hecho aún más desafiante porque el propio cliente quiere cada vez más una relación digital, favoreciendo así la entrada en el negocio de nuevos jugadores y de las grandes tecnológicas.

Ante este escenario mostró su convencimiento de que la fusión "da un excelente punto de partida en términos de músculo financiero para acometer las inversiones necesarias", pero expuso que también exige ser más eficiente para competir mejor. "Mirando al futuro, esta situación nos va a obligar a tomar decisiones estratégicas muy importantes, pero, sobre todo, nos va a obligar a ser una organización enormemente flexible, capaz de responder con una enorme velocidad a un entorno cambiante", refirió.

Intervención de sindicatos y accionistas

El turno de intervenciones está protagonizado por las intervenciones de Adicae (cuatro intervenciones), algún pequeño accionista, y sobre todo de los sindicatos de CaixaBank, que en general reclaman la reducción del ERE, que sea voluntario, y se lleve a cabo en varios años, además piden que Goirigolzarri se baje el sueldo, que hoy se somete a su aprobación. La propuesta es que Goirigolzarri cobre un salario de 1,65 millones, más una retribución variable de hasta 200.000 euros, lo que supone triplicar el sueldo que tenía en Bankia.

Los sindicatos también demandan indemnizaciones mejores para los empleados que salgan del banco, y la homologación al alza de las condiciones laborales entre los empleados de CaixaBank y los de Bankia.

También han solicitado la salida de Goirigolzarri.

Todos los sindicatos que han participado en la junta han comunicado que votarán en contra que gran parte de los puntos que se someten hoy a la aprobación de los accionistas, como es el sueldo de la cúpula del banco, incluidos los bonus.

Un total de 22 accionistas han intervenido en la junta.



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