Las empresas necesitan un marco propicio para volver a crear riqueza

Las compañías familiares rechazan frontalmente una subida de impuestos que agrave la situación de muchos negocios duramente golpeados por la crisis

Como en la mayor parte de las economías de mercado, las compañías familiares constituyen en España el grueso del tejido productivo. Representan el 90% de las sociedades mercantiles, aportan el 60% del valor añadido bruto creado en el sector privado y generan el 70% del empleo empresarial. Precisamente por ese peso, y por la heterogeneidad de modelos que integran, desde microempresas, a pymes y grandes compañías, constituyen un termómetro excepcional para medir las necesidades y demandas del sector empresarial, especialmente en un contexto de profunda crisis como el actual.

Buena parte de esas necesidades fueron expuestas ayer ante la ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, por el Instituto de la Empresa Familiar, el cual ha elaborado un documento con un centenar de medidas que considera fundamentales para la recuperación. Durante ese encuentro, y en alusión a la reforma fiscal que el Gobierno ha enviado a Bruselas, las empresas familiares dejaron claro que rechazan frontalmente una subida de impuestos que agrave todavía más la situación de muchas compañías que han sido duramente golpeadas por la crisis y que, al contrario de lo que ha ocurrido en otros países europeos, no han recibido ni ayudas directas ni una rebaja sustancial de la carga fiscal. Pese a que la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, aseguraba esta misma semana que la subida de impuestos que prevé el plan de recuperación no será efectiva hasta que España vuelva a registrar crecimiento económico, la frecuencia de desmentidos y contradicciones en el seno del Gobierno hace inevitable desconfiar de las seguridades que se profieren desde uno u otro ministerio.

Durante su intervención, Nadia Calviño explicó lo que considera las tres grandes asignaturas que la economía española tiene pendientes y que ocupan un lugar destacado en el plan de recuperación: el paro juvenil, el déficit y endeudamiento fiscal y la inversión pública. La primera de ellas constituye sin duda uno de los grandes problemas de la economía española, cuya resolución depende directamente de la capacidad de crecimiento de las empresas, que son el primer empleador en una economía de mercado. También el desequilibrio fiscal y el abultado endeudamiento del Estado deben ser una prioridad, pero que ha de abordarse no solo desde la perspectiva del incremento de los ingresos públicos, sino también desde la reducción de gasto no esencial. Respecto a la tercera, habría que recordar que aún más importante que el incremento de la inversión pública es implantar las condiciones necesarias para que las empresas puedan volver a realizar su función –crear riqueza– sin la que es imposible impulsar la recuperación.