Junta de accionistas

El proxy español Corporance aconseja votar en contra de la política de remuneración de CaixaBank

Critica la remuneración fija del consejero delegado Gonzalo Gortázar, invariable desde 2018 y superior a la media de la banca europea

Sede madrileña de Caixabank
Sede madrileña de Caixabank

La próxima junta de accionistas que celebrará CaixaBank el próximo 14 de mayo, la primera tras su fusión con Bankia, llegará envuelta en la polémica por el ajuste de plantilla presentado por la entidad, en principio de 8.291 trabajadores y hoy reducido en 500, que serán reubicados en filiales, según las negociaciones que mantiene la entidad con los sindicatos.

Tal ajuste de plantilla, el mayo realizado nunca en la banca española, ha desatado fuertes críticas en la opinión pública y el Gobierno, que ha reclamado el control de las retribuciones de la ejecutiva del banco. La política de remuneraciones de CaixaBank será uno de los puntos del orden del día de la próxima junta y los denominados proxy advisors, compañías dedicadas a asesorar el sentido del voto de los accionistas, elaboran estos días sus recomendaciones, con la polémica sobre los salarios de la cúpula del banco muy presente.

El proxy español Corporance, que forma parte de una alianza europea de asesores de voto independientes, se ha manifestado en contra de la política de retribuciones de CaixaBank, que en la junta de accionistas del año pasado recibió un respaldo por el 93%. La gran novedad en materia de retribuciones en la junta de este año es el salario del nuevo presidente, José Ignacio Goirigolzarri, que tendrá carácter ejecutivo, a diferencia del anterior y previo a la fusión con Bankia, Jordi Gual.

Goirigolzarri recibirá un salario fijo de 1,65 millones de euros, frente al millón de euros de su predecesor, y que CaixaBank justifica en las funciones ejecutivas que tendrá su puesto. Desde Corporance apuntan a que esa cuantía es muy superior a la media que cobran los presidentes de la banca europea, donde este puesto suele ser no ejecutivo por recomendación del BCE, y también por encima de la media del sueldo fijo de los consejeros delegados en Europa. Y carga en especial sus críticas sobre el salario fijo del consejero delegado, Gonzalo Gortázar.

“Señalamos que la remuneración fija del consejero delegado (2,261 millones de euros) excede significativamente la media de la mayoría de bancos europeos (1,272 millones de euros) y también de la gran parte de las compañías españolas (1,092 millones).

El bonus de Gortázar en 2021 estará limitado a 850.560 euros, que es el equivalente al 38% de la remuneración fija. El 60% de ese bonus se abonará en diferido durante los próximos cinco años y la totalidad de la retribución variable se entregará la mitad en acciones y la mitad en metálico. En Corporance critican que si bien la mitad de ese bonus depende del cumplimiento de parámetros financieros, la otra mitad está sujeta a “condiciones individuales no divulgadas”. Además, señala que el Comité de remuneraciones tiene poder discrecional para elevar o rebajar el bonus final en un 25% considerando criterios cualitativos o excepcionales surgidos durante el año.

“Es más, la remuneración variable no está suficientemente ligada a los resultados a largo plazo, ya que el bono anual representaría el 84% del total de la remuneración variable a un nivel de desempeño máximo”, concluye Corporance. Esdte proxy advisor independiente también dio su recomendación de votar en contra en la pasada junta de accionistas de BBVA a la política de remuneración del banco.

 

 

 

 

 

 

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